Destino

Zanzíbar son dos islas a 59 kilómetros una de otra, y no nacieron de la misma manera

Pemba se separó del continente hace unos diez millones de años a lo largo de una fractura, y quedó rodeada de agua profunda. Unguja, en cambio, se apoya sobre una plataforma somera que el mar ha cubierto y descubierto varias veces. Esa diferencia explica por qué en una hay monos y en la otra no.

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Vista aérea de una isla pequeña y boscosa rodeada por una plataforma de agua turquesa muy clara, que se corta de golpe contra el azul oscuro del mar abierto.
Vista aérea de una isla pequeña y boscosa rodeada por una plataforma de agua turquesa muy clara, que se corta de golpe contra el azul oscuro del mar abierto.David Berkowitz·CC BY 2.0

Casi todo el mundo habla de Zanzíbar en singular, y eso oculta lo interesante. Son varias islas, y las dos grandes están tan cerca que en un mapa parecen hermanas: 59 kilómetros de mar entre una y otra, el mismo clima, la misma vegetación a primera vista.

Pero no tienen la misma biografía. Una se desgajó del continente por una fractura y quedó aislada al otro lado de un canal hondo. La otra se apoya sobre una plataforma somera que el mar ha inundado y vaciado varias veces, según subía o bajaba el nivel del océano.

01 Dos islas y un archipiélago

Empecemos por el inventario, porque la escala importa. Unguja es la mayor y la que casi todo el mundo llama simplemente Zanzíbar: una isla alargada y de relieve suave, con unos 1.666 kilómetros cuadrados y la mayor parte de la población y del turismo del archipiélago.

Pemba es más pequeña en superficie —988 kilómetros cuadrados— pero más accidentada y bastante más fértil. Salvo una franja de su costa este, es tierra muy productiva: además de los clavos que le dieron fama, se cultiva arroz, coco, plátano, mandioca y alubia roja.

A esas dos se suma Mafia, al sur de Unguja, y una cuarta isla coralina, Latham, que no tiene población permanente y funciona como zona de cría de aves marinas. Alrededor de todas ellas hay decenas de islotes, algunos habitados y la mayoría no.

02 La que se rompió

Pemba está rodeada de agua relativamente profunda, y esa es la clave de todo. Se considera que formó parte del continente y que se separó a lo largo de una fractura, la fosa de Pemba, hace aproximadamente diez millones de años.

Diez millones de años es muchísimo tiempo en términos biológicos, y un canal profundo no se seca cuando baja el nivel del mar. Aunque el océano descienda decenas de metros durante una glaciación, ese canal sigue siendo un canal. Pemba lleva aislada desde entonces, sin interrupciones.

Playa larga de arena muy clara sin ninguna construcción, con una franja de agua turquesa a la izquierda y una línea continua de bosque bajo cerrando el fondo.
Una playa de la isla del norte. Detrás de la arena empieza directamente el bosque: aquí no hay franja de hoteles.Marcel Oosterwijk / CC BY-SA 2.0  · CC BY-SA 2.0

Esa profundidad tiene otra consecuencia, esta vez para quien se mete en el agua. Alrededor de Pemba hay paredes que caen a plomo, coral en buen estado y una vida marina muy abundante, precisamente porque la plataforma somera se acaba enseguida y el fondo se desploma.

03 La que el mar cubrió y descubrió

Unguja funciona al revés. La separa del continente el canal de Zanzíbar, y ese canal es somero. Cuando el nivel del mar baja lo suficiente —y ha bajado muchas veces durante las glaciaciones—, el fondo emerge y la isla deja de ser isla.

Extensión de fondo marino descubierto por la marea, con roca plana, algas oscuras y láminas de agua poco profunda que llegan hasta un horizonte de nubes.
Fondo somero al descubierto en la marea baja. Cuando el nivel del mar bajaba durante las glaciaciones, plataformas como esta quedaban secas y unían la isla al continente.lazyweaver / CC BY 3.0  · CC BY 3.0

Cada vez que eso ocurrió, los animales terrestres pudieron cruzar a pie. Y cada vez que el mar volvió a subir, los que estaban en el lado equivocado se quedaron encerrados. Unguja no es una isla oceánica: es un trozo de continente que va y viene.

Ahí está la explicación de un contraste que desconcierta a quien llega esperando dos islas iguales. En Unguja hay mamíferos terrestres notables —la gineta servalina de Zanzíbar, la civeta de las palmeras, el colobo rojo—, un elenco que no encaja con una isla pequeña en mitad del océano Índico.

Interior de un bosque denso con árboles de troncos retorcidos y ramas bajas, sobre un sotobosque continuo de helechos de un verde muy vivo.
Bosque interior de la isla mayor. Este tipo de masa forestal es lo que permitió que sobrevivieran mamíferos que llegaron por tierra.Mnazini / CC BY 4.0  · CC BY 4.0

04 El mono que se hizo más pequeño

El caso mejor documentado es el del colobo rojo de Zanzíbar, endémico de Unguja y de ningún otro sitio del mundo. Se cree que su población quedó aislada en la isla cuando el nivel del mar subió hacia el final del Pleistoceno.

El análisis molecular sitúa su separación de la especie hermana del continente hace unos 600.000 años, bastante antes de lo que se suponía. Y su cráneo cuenta la historia: es más pequeño que el de sus parientes continentales.

Mono de pelaje oscuro y rojizo con la cabeza coronada de pelo blanco y largo, agarrado a una rama entre hojas verdes y mirando hacia arriba.
Colobo rojo de Zanzíbar, endémico de la isla mayor. Su cráneo es menor que el de sus parientes del continente.Diego Delso / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Eso encaja con lo que se conoce como regla de Foster, o regla de la isla: cuando un animal grande queda encerrado en un territorio con recursos limitados, tiende a hacerse más pequeño con el tiempo. Aquí se puede medir en centímetros de cráneo.

Hay otro detalle que llama la atención en cuanto lo ves moverse. El nombre colobo viene del griego y significa, más o menos, acortado, por la reducción o la ausencia total de pulgar oponible que caracteriza al género. Su cola, larguísima, no sirve para agarrarse: solo para hacer equilibrio.

05 El leopardo que volvió

La prueba más llamativa de que Unguja tuvo conexión con tierra firme es un animal que se daba por desaparecido. En junio de 2018, una cámara captó un leopardo en la isla, veinticinco años después de que se le considerase extinguido allí.

Un felino de ese tamaño no llega nadando a una isla oceánica. Estaba porque en algún momento se pudo caminar hasta aquí, y aguantó tanto tiempo escondido porque la isla, pese a estar densamente poblada, conserva bosque suficiente.

06 Lo que esto cambia al elegir isla

La consecuencia práctica es sencilla y casi nadie la formula así: si vas por la vida terrestre —bosque, monos, fauna endémica—, la isla mayor es la que la tiene, porque estuvo unida al continente. Si vas por el agua, la del norte ofrece paredes y coral que la otra no puede dar.

Manglar cerrado con troncos delgados y una maraña de raíces aéreas curvadas que se hunden en un fango oscuro y húmedo.
Manglar en la costa interior de la isla mayor. Estas raíces sujetan el sedimento y son el borde entre la tierra firme y la plataforma somera.Mnazini / CC BY 4.0  · CC BY 4.0

Y hay una última cosa que conviene llevar puesta al mirar el mapa. Ese turquesa clarísimo que rodea la isla mayor y que sale en todas las fotos no es decorativo: es la plataforma somera, el mismo fondo que estuvo seco varias veces y por el que llegaron caminando los animales que hoy son endémicos.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada lugar: por qué está donde está y por qué tiene la forma que tiene.

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