01 El phở y su hora

El phở surgió en el norte de Vietnam entre 1900 y 1907, y se le atribuye tradicionalmente como cuna las aldeas de Vân Cù y Dao Cù, en el distrito de Nam Trực, en la provincia de Nam Định, al sureste de Hanói. Los propios historiadores admiten que el origen sigue en discusión por falta de documentación.

El rastro escrito es corto y merece la pena conocerlo: un relato de 1907 incluye la palabra, aunque el extenso trabajo de Georges Dumoutier sobre cocina vietnamita de ese mismo año no la menciona; en 1913 el autor Nguyễn Công Hoan recordaba a vendedores callejeros vendiéndolo; la primera definición de diccionario es de 1931; y la primera referencia en inglés, de 1935, en Recipes of All Nations.

Lo que sí importa para organizar el día: originalmente se vendía como tentempié al amanecer y al anochecer, de la mano de vendedores ambulantes. Hoy se come a cualquier hora, pero el desayuno sigue siendo su momento, y a las siete de la mañana los locales buenos están llenos.

Cuenco negro hondo lleno de sopa de fideos con caldo claro y turbio, láminas finas de ternera, cebolla en juliana, cebolleta y cilantro picados y una pizca de pimienta; a la izquierda, una cestita amarilla con menta, cilantro, lima y brotes; a la derecha, un frasco de salsa picante y una caja de pañuelos sobre la mesa de madera oscura.
Un phở bò con su cesta de hierbas aparte. En el norte el acompañamiento es sobrio: cebolleta, cilantro y poco más.Andy Li / Wikimedia Commons / CC0·CC0

02 Norte y sur no son lo mismo

Esta es la comparación que hace el viaje. El phở del norte, el de Hanói, tiene un caldo sabroso y limpio, con fideos más estrechos, y se guarnece con cebolleta picada, cilantro y ajo encurtido. De acompañamiento aparecen huevos escalfados y masa frita.

El del sur, el de Saigón, tiene un caldo más dulce y más turbio, fideos de ancho estándar, y llega con brotes de soja, un puñado de hierbas frescas, salsa hoisin y sriracha. Estilo de Nam Định, por cierto, es otra cosa más: lleva más salsa de pescado y fideos más anchos que la versión de Hanói.

En Hanói el caldo se sirve terminado. Si te dan media docena de salsas para arreglarlo, no estás comiendo el del norte.

Cuenco blanco de loza lleno hasta el borde de caldo transparente con fideos anchos y planos, tiras de pollo hervido, cebolla en láminas, mucha cebolleta verde picada y dos guindillas rojas cortadas; al fondo, un plato con más guindilla y un tarro de encurtidos sobre una mesa de mármol claro.
Phở gà, la versión de pollo. El caldo del norte se reconoce en eso: transparente, sin nada que lo enturbie.David McKelvey / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

03 El bún chả es de mediodía

El bún chả es cerdo graso a la brasa —chả— sobre un plato de fideos blancos de arroz —bún—, con hierbas y una salsa para mojar. Se cree originado en Hanói; una versión lo atribuye a un maestro parrillero de finales del siglo XIX o principios del XX, aunque el origen exacto se desconoce. El primer restaurante de la ciudad dedicado al plato abrió en la calle Gia Ngư, en el distrito de Hoàn Kiếm.

Lleva dos cortes de cerdo, no uno: albóndigas de aguja picada y panceta en lonchas, las dos a la brasa de carbón. La salsa es de salsa de pescado con lima, vinagre y especias, y va acompañada de verdura encurtida y de hierbas frescas —lechuga, albahaca, brotes—.

Y el horario es parte del plato: tradicionalmente se come al mediodía, y se describe como un rasgo cultural propio de la capital. Muchos locales lo sirven ya a cualquier hora, pero el sitio que solo abre de once a dos suele ser el bueno.

Sobre una mesa de madera veteada, un plato claro con un montón de fideos de arroz finos y, al lado, un cuenco de caldo dorado con carne de cerdo a la brasa, láminas blancas de papaya encurtida y un puñado grande de hierbas frescas encima; detrás, dos cuencos negros pequeños con guindilla roja picada y con ajo picado, y una cesta de hierbas al borde del encuadre.
Bún chả servido: los fideos aparte y la carne dentro de la salsa. Se moja, no se mezcla.Kiraface / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0
Qué esperar de este viaje, medido en lo que le importa a quien viaja para comer en la calle.
Calidad de lo que se come Dos platos de referencia mundial, en su ciudad de origen
Precio Cuatro o cinco paradas al día por muy poco dinero
Densidad: todo a pie 76 calles en cien hectáreas; no hace falta transporte
Comodidad al comer Taburete de plástico, acera y tráfico a un metro
Opciones vegetarianas Escasas: caldos de carne y salsa de pescado
Dependencia del mes Febrero y marzo suman 94 horas de sol entre los dos

04 Cómo repartir los días

El día tipo: phở a las siete, café con huevo a media mañana, bún chả entre las once y las dos, algo pequeño a media tarde y otra vez sopa al anochecer, que era su segundo horario original. Cinco paradas, todas andando, todas dentro del Barrio Antiguo o a su borde.

Dedica un día a comparar. Come phở de ternera por la mañana y phở de pollo al día siguiente a la misma hora y en un local parecido: la diferencia de caldo se aprecia mejor así que probando los dos a la vez. Y si vas a bajar al sur en el mismo viaje, guarda el contraste norte-sur para el final.

Sobre las fechas, un aviso serio: ven entre octubre y diciembre. Noviembre tiene 21,9 °C de media y menos de siete días de lluvia. Febrero y marzo, en cambio, suman 93,6 horas de sol entre los dos meses y una humedad por encima del 82%, y comer en la acera bajo llovizna continua deja de tener gracia el segundo día.

Si encajas en el perfil, el argumento es corto: vas a comer cinco veces al día por menos de lo que cuesta una cena en casa, en la ciudad donde se inventaron dos de los platos vietnamitas más conocidos del mundo, y a treinta centímetros del suelo. Es un viaje barato, denso y sin ningún adorno.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho Para Ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con destinos, y dice cuándo no encajan.