Guadalajara es una ciudad de más de cinco millones de personas en un área metropolitana extendida sobre una meseta a 1.566 metros. La imagen que uno se hace es la de una llanura urbana sin accidentes, y es exacta hasta que se llega al borde norte.

Ahí la meseta se acaba. No se degrada ni se convierte en colinas: se corta. Y al otro lado del corte hay medio kilómetro de aire.

01 La ciudad termina en un precipicio

Vista aérea de una barranca boscosa en primer plano con una ciudad extendida hasta el horizonte inmediatamente detrás del borde
El límite exacto: la última calle y, a partir de la cornisa, la barranca. No hay transición entre las dos cosas.ProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La barranca de Huentitán ocupa unas 1.136 hectáreas al norte del municipio de Guadalajara, en el límite con Tonalá, Zapotlanejo, Ixtlahuacán del Río y Zapopan. La excavó el río Santiago, el mismo que sale del lago de Chapala unos kilómetros más al sur.

En algunos tramos las paredes alcanzan los 600 metros. En el punto donde bajaba el antiguo funicular, la diferencia entre la cota alta, a 1.520 metros, y la baja, a 1.000, es de 520.

Lo llamativo no es la cifra sino la posición. Se llega en transporte urbano, se cruza la última calle y se empieza a bajar. No hay traslado, no hay parque nacional a dos horas: está pegado a la ciudad.

Quinientos veinte metros de desnivel entre la última calle y el río: la ciudad no termina en un descampado, termina en una cornisa.

02 Quinientos veinte metros hacia abajo

El recorrido clásico es la bajada desde el mirador hasta el fondo y la vuelta por el mismo camino. Son unos 520 metros de desnivel en cada sentido, por un sendero empedrado en buena parte de su trazado.

De bajada, la mayoría tarda entre hora y media y dos horas, con paradas. De subida, entre dos y tres, según la forma física y, sobre todo, según la hora del día a la que se emprenda.

La bajada no es técnica. Es continua y sostenida, con tramos de escalón y mucho suelo suelto en los sectores no empedrados, así que castiga rodillas más que pulmones. La subida es exactamente al revés.

03 Otro clima al fondo

Barranca profunda con laderas cubiertas de vegetación densa, franjas de roca desnuda cortando las paredes y un río pardo en el fondo, bajo un cielo de tormenta
Las franjas claras de las paredes son las coladas apiladas que forman la meseta: cada una es una erupción distinta, cortada por el río.ProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Los 520 metros no son solo esfuerzo: son un cambio de piso climático. La ciudad está a 1.566 metros y el fondo de la barranca, a unos 1.000. Esa diferencia se traduce en varios grados más abajo que arriba, todos los días del año.

Y la vegetación lo enseña sin necesidad de termómetro. Arriba hay encinares y matorral de altiplano; abajo, vegetación de barranca, más densa, más verde y con especies que no aguantarían el invierno de la meseta.

Las paredes, además, son un corte geológico a escala real. Las franjas claras que las recorren en horizontal son coladas de lava apiladas una sobre otra, cada una de una erupción distinta, que el río ha ido atravesando.

04 El río que hay que mirar y no tocar

Fondo de barranca con un río de aguas pardas rodeado de vegetación, una pista de tierra siguiendo la orilla y laderas empinadas a ambos lados
El río Santiago en el fondo, con la pista que lo acompaña. El color del agua corresponde a la carga que arrastra desde toda la cuenca.ProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Conviene ser claro con esto porque afecta al plan. El río del fondo es el Santiago, que sale de Chapala y recoge, aguas arriba, el drenaje de una cuenca enorme con actividad agrícola e industrial.

El resultado se ve desde el mirador: el agua baja de color pardo. La barranca es una caminata excelente, pero no es un lugar donde nadie se bañe, y conviene saberlo antes de bajar con esa idea.

Lo que sí hay abajo es un tramo de vegetación densa, sombra y una pista que acompaña al río. La recompensa del descenso es estar en el fondo del corte y ver las paredes desde dentro, no el agua.

05 La subida, que es el viaje de verdad

Todo el que ha hecho esta caminata cuenta lo mismo: el descenso engaña. Se baja con facilidad, se llega abajo en un par de horas y solo entonces se cae en la cuenta de que hay que rehacer los 520 metros con el sol ya alto.

De ahí la regla que ordena el plan: se empieza al amanecer. Bajar a las siete y estar de vuelta a mediodía convierte una jornada dura en una mañana buena. Empezar a las once la convierte en otra cosa.

Y de ahí también la elección de mes. En abril y mayo, las máximas de la ciudad son de 30,5 y 31,9 grados, y en el fondo de la barranca hace más. De octubre a febrero se quedan entre 24,1 y 26,7, que es otro asunto.

Agua: hay que llevarla toda. No hay fuente fiable en el recorrido y el río no sirve. Calcula al menos dos litros por persona para la subida.

06 Cómo armar el día

La barranca ocupa una mañana entera, no un día. Lo sensato es hacerla el primer día de la estancia, cuando todavía no hay cansancio acumulado, y dejar la tarde sin nada exigente.

El mes ideal es octubre o noviembre. En octubre la lluvia acaba de retirarse, de 193,7 a 58,8 milímetros, la vegetación de la barranca está en su mejor momento y las máximas se quedan en 26,7 grados. Noviembre es igual de bueno y con menos barro.

Y conviene encadenarla con el resto del sistema, que es lo que le da sentido. El lago de Chapala está a unos cincuenta kilómetros al sur y es de donde sale esta agua. Ver primero la lámina de 4,5 metros de fondo y después el corte de 520 cierra el argumento.

¿Cómo encaja este viaje contigo?
Accesibilidad El inicio está dentro del área metropolitana y no hace falta coche
Contraste del recorrido Unos 520 metros de desnivel y un cambio completo de vegetación y temperatura
Interés geológico El corte deja a la vista las coladas apiladas que forman la meseta
Exigencia física La bajada es cómoda; la subida hay que hacerla entera y con calor
Baño en el río El Santiago recoge la carga de una cuenca de cientos de kilómetros
Sensación de aislamiento La mancha urbana se ve desde casi todo el recorrido

Lo que hace distinta a esta caminata no es la dificultad ni el paisaje, que es bueno sin ser excepcional. Es la posición: es raro que una ciudad de este tamaño tenga, a la altura de su última parada de autobús, medio kilómetro de vertical y un río en el fondo.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía Navarro empareja viajeros con lugares: para quién es cada destino y, sobre todo, para quién no.