01 Dos cifras que lo explican todo

La media anual es de 28,1 °C, con máximas medias de 34,8 y mínimas de 22,2. La lluvia cae en 17,7 días al año y se concentra en el invierno: diciembre, enero, febrero y marzo suman más del 80% del total. En junio y septiembre el registro histórico es de cero milímetros.

El detalle que más sorprende de la tabla no es el calor, que se espera, sino el frío: el récord de temperatura mínima de la ciudad es de 5,4 °C, medido en febrero. En una capital del Golfo, eso significa que las noches de invierno pueden pedir chaqueta.

02 El verano no es negociable

Agosto es el mes más caluroso: 43,4 °C de máxima media y 35,9 de media diaria. Julio va justo detrás con 42,5 de máxima, y guarda el récord absoluto de la serie: 49,0 °C. Junio se queda en 41,4 y septiembre en 40,9.

En julio la mínima media es de 29,7 grados. No es que haga calor de día: es que la noche no llega a refrescar.

Carretera recta bordeada de postes de madera oxidados con cables, y detrás una hilera de palmeras y arbustos verdes vallados; sobre ellos se levanta un frente continuo de dunas de arena clara que llena todo el fondo bajo un cielo azul pálido.
El oasis de Liwa, con las dunas del Cuarto Vacío detrás. Tierra adentro las temperaturas suben todavía más que en la costa.Xiaotong Gao / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Puede parecer que con aire acondicionado da igual, y en parte es cierto: la ciudad está preparada para funcionar de puertas adentro los doce meses. Pero cualquier plan que implique estar al aire libre —los manglares, la playa, un yacimiento, un paseo por la cornisa— deja de ser viable entre mayo y septiembre.

03 La humedad va al revés

Este es el dato que más planes estropea, porque es contraintuitivo. La humedad relativa media más alta del año no está en verano: está en diciembre (69%) y enero (68%). La más baja está en mayo (50%) y abril (53%).

Ahora bien, la humedad relativa se mide sobre el aire a la temperatura que tenga. Un 54% a 43 grados en agosto contiene muchísima más agua que un 69% a 21 grados en diciembre. Por eso septiembre, con un 60% y máximas de casi 41, es en la práctica el mes de peor sensación del año, aunque no sea el más caluroso.

Embarcadero de madera y hormigón junto a un canal ancho: hay motos acuáticas, kayaks de colores y varias lanchas amarradas a los pantalanes, y al otro lado del agua una franja continua y baja de manglar; en el horizonte, la silueta lejana de las torres de la ciudad bajo un cielo con nubes.
El embarcadero de los manglares del este. Salir al agua aquí es el mejor plan de la ciudad entre noviembre y marzo, y el más desaconsejable en agosto.Slywire / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 La ventana buena

De noviembre a marzo, y sin discusión. Enero es el mes más fresco, con 19,1 °C de media y máximas de 24,5; febrero sube a 20,6 y marzo a 23,4. Noviembre y diciembre se quedan en 25,2 y 21,1. Son cinco meses de temperaturas de primavera europea con sol prácticamente garantizado.

Lo poco que llueve cae ahí: marzo es el mes más húmedo del año con 12,9 milímetros en 2,9 días, y enero le sigue con 12,5. Son cantidades ridículas en términos absolutos, pero conviene saberlo porque en una ciudad sin drenaje pensado para el agua, un chaparrón de diez milímetros se nota en la calle.

Carretera asfaltada que describe una curva amplia entre dunas de arena rojiza, con señales de dirección blancas y rojas en el arcén izquierdo; repartidos por la arena, a media distancia, se ven ocho o nueve dromedarios sueltos, algunos cruzando hacia la vía.
Dromedarios sueltos junto a la carretera de Liwa. Salir al desierto solo tiene sentido en la ventana de invierno.Hendrik Scholz / Wikimedia Commons / CC BY-SA 1.0·CC BY-SA 1.0

Y si no te queda más remedio que venir en verano, invierte la jornada. Sal antes de las ocho, resérvate el mediodía y la tarde para lo que esté bajo techo —que aquí es mucho— y vuelve a la calle a partir de las siete. Es la única manera de que el viaje no se convierta en un recorrido por interiores climatizados.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los datos climáticos antes que las guías.