El año en Palma, con el mar incluido
Todas las cifras son de la capital: 470,1 milímetros de lluvia al año en unos 53 días, 2.858 horas de sol y una media de 18,5 grados. La puntuación cruza tres cosas: cuánto llueve, cuánta luz hay y a qué temperatura está el agua.
Hay una idea que se da por hecha sobre estas islas y que conviene revisar antes de elegir fechas: la de que aquí el clima es mediterráneo, con lo que eso implica de inviernos húmedos y veranos secos en una proporción razonable.
La clasificación oficial de Palma dice otra cosa. La capital está catalogada como clima de estepa cálida —semiárido— rozando el mediterráneo de verano seco. Es decir: técnicamente está en la frontera, y del lado seco.
01 La clasificación que sorprende
El dato que sostiene esa etiqueta es el total anual: 470,1 milímetros. Para una isla que en las fotografías aparece con pinares, bancales verdes y huertos, esa cifra es baja. Y los días con lluvia lo confirman: unos 53 en todo el año, uno de cada siete.
El sol, en cambio, es abundante: 2.858 horas al año. Y la temperatura media anual, 18,5 grados, con máximas que van de 15,7 en enero a 30,2 en agosto. Es un clima cómodo, luminoso y con poca agua.
Conviene subrayar que esta cifra es la de Palma, en el llano del sur. La Serra de Tramuntana, al noroeste, recoge bastante más agua, y de esa diferencia entre montaña y llano sale buena parte de la historia agrícola de la isla.
02 Un verano de sequía casi total
El extremo lo marca julio: 5,1 milímetros de lluvia en 0,6 días. Puesto de otro modo, en un julio medio llueve poco más de medio día. Y ese mismo mes acumula 353 horas de sol, el máximo del calendario.
Junio y agosto acompañan, con 13,9 y 21,7 milímetros. Entre los tres suman 40,7 milímetros: menos del nueve por ciento del agua anual en el tercio central del año. Es una sequía de verano en toda regla.

Para el viajero, esto es una garantía poco frecuente: si el plan es playa y sol, julio es prácticamente seguro. El precio, claro, es que ese mismo mes es el de más afluencia y el de más calor, con 29,7 grados de máxima media.
03 Y un otoño que concentra el agua
Lo que hace de este un clima semiárido no es solo que llueva poco, sino que lo poco que llueve se concentra. Septiembre deja 60,5 milímetros, octubre 72,6 y noviembre 67,8. Entre los tres suman 200,9, casi el 43 % del total anual.
Y el salto es brusco. De agosto a septiembre la lluvia pasa de 21,7 a 60,5 milímetros, casi el triple en un mes. Octubre, con 72,6, es el mes más húmedo del año, por delante de enero, que se queda en 44,4.
Ese detalle desmonta el consejo automático de ir en octubre buscando temporada baja con buen tiempo. Aquí octubre no es un mes de transición seco: es el mes en que más llueve, y noviembre suma además el récord de días con agua, 7,2, y el mínimo de sol, 162 horas.
04 El mar va por detrás del aire
Hay una segunda serie que casi nadie consulta y que decide media experiencia: la temperatura del agua. En Palma va de 13,9 grados en febrero a 26 en agosto, y su curva está desplazada respecto a la del aire.

Compara mayo con octubre. En mayo el aire da 23 grados de máxima y el agua está a 18,9. En octubre el aire baja a 24 —prácticamente lo mismo— y el agua sube a 22,7. Casi cuatro grados más de mar con el mismo aire.
El problema es que ese octubre de agua templada viene con 72,6 milímetros de lluvia. Es decir: el mes que mejor está el mar es el mes que peor está el cielo. Esa tensión es la que hay que resolver al elegir fechas.
05 Lo que la sequía construyó
Vale la pena mirar el paisaje con esta cifra en la cabeza, porque explica lo que se ve. En una isla de 470 milímetros anuales, el agua se administra: se recoge, se conduce y se almacena. Nada de lo verde es espontáneo.

La Serra de Tramuntana, que culmina en el Puig Major con 1.445 metros, es la que intercepta el agua y la que se llenó de bancales, muros y conducciones. Ese paisaje construido a mano es Patrimonio Mundial desde 2011, y existe por la misma razón por la que Palma es semiárida.
De modo que la cifra de 470 milímetros no es un dato meteorológico suelto: es la explicación del aspecto de la isla. Los bancales de la sierra son la respuesta agrícola a un clima que no da agua suficiente por sí solo.
Los cuatro tramos del año
31,6 y 13,9 milímetros en 3,1 y 1,9 días, con 298 y 327 horas de sol y máximas de 23 y 27 grados. El agua sube de 18,9 a 22,5. Es el único tramo con cielo seguro, calor razonable y mar utilizable a la vez.
5,1 y 21,7 milímetros, 353 y 319 horas de sol y el mar en su máximo, 24,9 y 26 grados. Es el mejor baño del año y también el pico de calor —30,2 grados— y de afluencia. Cielo prácticamente garantizado.
60,5, 72,6 y 67,8 milímetros: casi el 43 % de la lluvia anual en tres meses. Octubre es el mes más húmedo del año y noviembre el de menos sol, 162 horas. A cambio, el mar aguanta en 25, 22,7 y 19,7 grados.
Entre 29,2 y 49,3 milímetros al mes y de 152 a 249 horas de sol. Las máximas nunca bajan de 15,7 grados, así que no hace frío. Pero el mar cae a 13,9 en febrero y la luz es la más escasa del calendario.
06 Cómo elegir el mes
Si el viaje va de bañarse, la respuesta es julio o agosto, con el agua a 24,9 y 26 grados y prácticamente ninguna probabilidad de lluvia. Es la opción obvia y también la más cara y concurrida.
Si el viaje va de todo lo demás —caminar, ver la isla, comer fuera sin sudar—, la respuesta es junio: 13,9 milímetros en menos de dos días de lluvia, 327 horas de sol, 27 grados de máxima y el mar ya en 22,5. Es el mes con menos contrapartidas del calendario.
Y la regla que conviene invertir respecto al consejo habitual: si buscas temporada baja, mira mayo y no octubre. Mayo deja 31,6 milímetros en 3,1 días y 298 horas de sol; octubre, 72,6 en 6,3 días y 208 horas. Es más del doble de agua y noventa horas menos de luz por el mismo precio de temporada baja.





