La ciudad está a menos de cinco grados del ecuador, y eso hace que su tabla climática se parezca poco a las que estamos acostumbrados a leer. No hay una curva de temperatura: hay una línea recta. Lo único que se mueve de verdad en las doce columnas es la lluvia, y ese es el dato con el que hay que trabajar.
01 Dos grados en doce meses
Los números, para que se vea el tamaño del efecto. Máximas medias: 33,0 en enero, 34,3 en marzo, 34,8 en mayo, 35,1 en agosto, 33,5 en diciembre. Mínimas medias: 22,1 en enero y 22,8 en abril y mayo, con todos los demás meses entre medias. Doce meses moviéndose dentro de un margen de dos grados escasos.
02 Tres mil setenta milímetros
Aquí sí hay variación, aunque conviene entenderla bien. La ciudad recibe unos 3.070 milímetros al año repartidos en 211 días de lluvia. Ese segundo número es el importante: llueve, de media, más de la mitad de los días del año, todos los meses, sin excepción. No existe un mes seco. Existe un mes menos húmedo.

El reparto tiene dos extremos claros. El tramo húmedo va de octubre a enero: 313,6, 322,9, 358,9 y 320,6 milímetros, con 21, 22, 22 y 18 días de lluvia. Y el tramo bueno son febrero y marzo: 162,9 y 143,4 milímetros, con 12 y 13 días. La diferencia entre diciembre y marzo es de dos veces y media en agua y de nueve días de lluvia.
No hay mes seco. Hay un mes con doce días de lluvia y otro con veintidós, y toda la decisión está entre esos dos números.
03 La ventana: febrero y marzo
Marzo es el mes más seco por milímetros —143,4— y suma 230 horas de sol; febrero tiene algo más de agua, 162,9, pero solo 12 días de lluvia, el mínimo del año. Cualquiera de los dos es la elección correcta, y entre ellos la diferencia es tan pequeña que la decide el precio del billete.
Hay un segundo criterio que a menudo pesa más que la lluvia: el sol. Las horas de insolación van de 197,2 en septiembre a 239,2 en abril, y esa diferencia se nota en las fotos y en la sensación general del viaje. Abril y mayo son, por luz, los mejores meses del año, aunque llueva bastante más que en marzo.
04 Cómo se organiza un día aquí

Con 34 grados y humedad alta todo el año, la estrategia no cambia según el mes: se madruga. Las primeras horas son las únicas cómodas para estar al aire libre y también las de mejor luz. A partir del mediodía conviene tener previsto un plan bajo techo, y no por la lluvia sino por el calor sostenido.
Y una nota práctica sobre la lluvia ecuatorial que cambia la manera de planificar: aquí llueve muchísimo pero durante poco rato. Un aguacero de veinte minutos y vuelta a abrir el cielo es lo normal. Eso significa que 22 días de lluvia en diciembre no equivalen a 22 días perdidos: equivalen a 22 días en los que hay que llevar encima algo con lo que resguardarse media hora.
05 El veredicto
Marzo, con febrero pegado detrás. Son los dos únicos meses del año que bajan de 15 días de lluvia, y en un sitio donde la temperatura no aporta información, ese es literalmente el único criterio que queda. Si además puedes elegir la primera quincena de marzo, mejor: es el punto más seco de toda la serie.
El mes que hay que evitar es diciembre, con 358,9 milímetros en 22 días, seguido de noviembre. Y la conclusión de fondo: no vengas esperando una estación seca, porque no existe. Ven con calzado que soporte mojarse, con algo impermeable ligero en la mochila y con la idea de que la lluvia forma parte del sitio, no de la mala suerte.
Explora este destino
Conoce sus puntos de interés, precios, accesos y todo lo que vale la pena ver.
Días ya resueltos
Rutas día a día para este destino, con paradas, tiempos y lo que cuesta cada una.





