La ciudad recibe 455 milímetros de precipitación al año y tiene una temperatura media anual de 11,6 grados, cifras de clima continental moderado. Lo que descoloca no son las cantidades, sino el reparto: la curva de lluvia no se parece nada a la que esperamos en el hemisferio norte.

01 La lluvia va a la primavera

La curva, en fila: 28 milímetros en enero, 36 en febrero, 48 en marzo, 71 en abril, 59 en mayo, 34 en junio, 19 en julio, 15 en agosto, 18 en septiembre, 37 en octubre, 45 en noviembre y 37 en diciembre. Hay un pico claro a mediados de primavera y un valle igual de claro en pleno verano.

02 Un invierno de verdad

Patio interior con dos montones de agujas de pino y hojas rastrilladas sobre el césped, troncos de pino en primer plano, abetos azules al fondo y un destello de sol bajo entre las ramas.
Once de noviembre: hojas rastrilladas, sol muy bajo y el suelo ya empezando a helarse de madrugada.Artelow / Wikimedia Commons / CC0 1.0·CC0 1.0

El invierno aquí es serio y conviene no subestimarlo. Enero tiene 2,9 grados de máxima media y −7,1 de mínima; febrero, 5,1 y −4,9. Y los récords de la serie, que arranca en 1936, son de −31,9 grados en enero y −34,0 en febrero: en una llanura continental abierta, la irrupción de aire frío no encuentra ningún obstáculo.

Hay además un factor que no aparece en la tabla y que afecta a la salud. En invierno, con aire estable y sin viento, la calidad del aire de la ciudad se degrada de forma notable, y esa es la razón principal para no programar aquí un viaje de noviembre a febrero si tienes asma o alergias respiratorias.

03 El verano es seco y va por pisos

Rama de acacia en flor vista desde abajo, con racimos colgantes de flores blancas muy densas y hojas verdes recortadas contra un cielo azul con nubes, y un abejorro posado en una de las flores.
La floración de finales de primavera, con abejorro incluido. Es el momento en que la ciudad está más verde y también en el que más llueve.Ekaterina Borisova / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Julio y agosto son los meses secos del año: 19 y 15 milímetros, con máximas medias de 32,4 y 31,4 grados. En la llanura, eso es calor de verdad, y una ciudad de calles anchas y explanadas se hace dura entre el mediodía y las cinco de la tarde, incluso con el arbolado que tiene.

Pero aquí hay una salida que casi ningún destino ofrece: la altura. La cordillera empieza a pocos kilómetros y sube cuatro mil metros, así que subir media hora en coche equivale a bajar diez o doce grados. En verano, el plan sensato no es evitar el calor por horario, sino por cota.

Julio suma 19 milímetros y abril 71. El mes seco es el caluroso y el lluvioso es el bonito: hay que elegir.

04 El otoño resuelve la contradicción

Ladera de montaña con abetos altos y oscuros creciendo entre bloques de granito claro y hierba verde, y al fondo una cumbre nevada bajo un cielo azul con cúmulos blancos.
A media hora en coche, la misma tarde: abetos, granito y nieve. La cota es la herramienta que corrige el calendario.Vilya Shoni / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Septiembre es el mes que junta todo lo que los demás tienen por separado: 25,6 grados de máxima y 11,7 de mínima, que es la horquilla para andar todo el día y cenar fuera, y solo 18 milímetros de lluvia, prácticamente los mismos que agosto. Ya no hace el calor de julio y todavía no ha llegado el agua de octubre.

Octubre es la segunda opción y añade el color del arbolado, que en una ciudad tan plantada es un espectáculo en sí mismo, a cambio de duplicar la lluvia hasta 37 milímetros y bajar la mínima a 5,6. A partir de noviembre la ventana se cierra: 10,3 grados de máxima, heladas nocturnas y el aire empezando a cargarse.

05 El veredicto

Septiembre, y con margen. Es el único mes que ofrece a la vez temperatura cómoda, cielos fiables y montaña todavía accesible antes de las primeras nieves de altura. Si el viaje es sobre todo de ciudad, la primera quincena de octubre funciona igual de bien y además con el arbolado en color.

Y el aviso que corrige el error más común: no elijas abril o mayo solo por la temperatura. Sobre el papel, 18,7 y 24,1 grados parecen perfectos, pero entre los dos meses caen 130 de los 455 milímetros del año. En esta ciudad, la columna de la lluvia y la del termómetro apuntan en direcciones opuestas, y hay que decidir cuál pesa más en tu viaje.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go · Flowtravel

Ana convierte datos de clima y calendarios locales en decisiones de viaje.