California mes a mes, de un vistazo
Datos de San Francisco, serie 1991-2020. En el interior y en el sur hace bastante más calor y llueve menos. Pasa el cursor por cada mes.
California no tiene cuatro estaciones: tiene dos, una húmeda y otra seca. En San Francisco caen 111,8 milímetros de lluvia en enero y 0,3 en julio. No es una sequía puntual, es el régimen normal: entre junio y septiembre, los cuatro meses juntos suman 9,4 milímetros.
Los momentos clave de un vistazo
En San Francisco son los dos meses más cálidos del año: 21,2 y 21,0 °C de máxima media, con 2,5 y 23,9 mm de lluvia. La niebla se ha retirado, el interior ya no abrasa y los puertos de la sierra siguen abiertos.
40,6 y 17,8 mm de lluvia, con 309,3 y 325,1 horas de sol, el máximo del año. Las colinas siguen verdes; en junio ya están doradas. El riesgo es que la sierra alta continúe cerrada.
Prácticamente no llueve —0,3 mm en julio—, pero la costa se cubre de niebla y la máxima se queda en 19 °C mientras Sacramento pasa de 33. Es además la temporada de más afluencia en los parques.
120,9 mm en diciembre y 111,8 en enero, con el sol en mínimos: 160,6 horas. Los puertos altos están cerrados. A cambio, el desierto está en su mejor momento.
01 Una estación seca de cinco meses
El total anual son 581 milímetros repartidos en 71 días de lluvia, y casi todo cae entre noviembre y marzo. Diciembre y enero se llevan 232 milímetros entre los dos. Los cuatro meses de verano, nueve y medio.
La consecuencia más visible está en el color del paisaje. Las colinas de California son verdes de enero a abril y doradas de junio a noviembre, y ese dorado no es una elección estética: es hierba anual seca. Quien viaja en agosto esperando campos verdes está mirando el calendario equivocado.
La otra consecuencia es el fuego. La vegetación pasa medio año secándose, y el riesgo de incendio sube al final del verano y en otoño, cuando el combustible está en su punto más seco. No se puede planificar por fechas exactas, pero sí conviene contar con que en septiembre y octubre puede haber humo, y con que a veces se cierran carreteras y senderos con poco aviso.
02 La niebla de julio
Aquí está la parte que descoloca a casi todo el mundo: en pleno verano, la costa de California es el sitio más fresco del estado, y lo es por un mecanismo concreto y repetible.
El agua que corre pegada al litoral es fría, y el aire que la toca se enfría y se satura de humedad. Cuando el interior se calienta y ese aire caliente asciende, entra aire marino a rellenar el hueco. Al llegar a tierra condensa: es la capa marina. Sube por las colinas de la cordillera Costera y se derrama hacia el interior por los pasos bajos.
En términos prácticos: la máxima media de julio en San Francisco son 19,1 °C, y agosto no llega a 20. El mes más cálido del año es septiembre, con 21,2, y el segundo es octubre. En San Francisco el verano llega en otoño.
La niebla no es constante a lo largo del día. Suele ser densa por la mañana, retirarse hacia el mediodía y volver por la tarde. Pero es diaria durante semanas, y en los barrios más occidentales de la ciudad hay días en que no se levanta.
03 Ciento veinte kilómetros, catorce grados
El contraste con el interior es el dato que mejor resume el estado. En Sacramento, a unos 120 kilómetros del mar, la máxima media de julio son 33,7 °C. En San Francisco, 19,1. Catorce grados y medio de diferencia en dos horas de coche, el mismo día.
El motivo es el mismo que produce la niebla. La cordillera Costera bloquea la entrada del aire marino salvo por los huecos: donde hay un paso, el aire fresco penetra; donde no lo hay, el valle se cuece. Por eso en California la temperatura no depende tanto de la latitud como de la distancia al mar y de si hay una brecha en medio.
La lluvia funciona igual de mal como guía general. Sacramento recibe 461 milímetros al año y en julio no le cae nada medible. El sur del estado es todavía más seco. La regla que sí sirve en todo el territorio es la estacional: o llueve en invierno, o no llueve.
04 La sierra y el desierto van a otro ritmo
La sierra tiene su propio calendario, y es el que más planes rompe. Los puertos altos se cierran por nieve. El de Tioga, a 3.031 metros, es el más alto de Sierra Nevada y suele cerrar en noviembre y no volver a abrir hasta finales de mayo o principios de junio: en el último ciclo cerró el 12 de noviembre y abrió el 15 de mayo.

Eso significa que entre noviembre y mayo no se puede cruzar la sierra por ahí, y hay que rodear con varias horas de más. Si el viaje incluye pasar del lado oeste al lado este, la fecha de apertura del puerto es un dato que se comprueba antes de reservar, no después.
El desierto va al revés. En el valle de la Muerte el verano hace inviable caminar y el invierno es la buena temporada: días templados, noches frías y luz baja. De noviembre a marzo es cuando el desierto se visita; de junio a septiembre es cuando se atraviesa en coche con aire acondicionado y poco más.

05 Qué elegir
Si solo se puede elegir una fecha, la respuesta son septiembre y octubre. Es cuando la costa alcanza su máxima temperatura del año, cuando la niebla se retira, cuando el interior deja de ser extremo y cuando los puertos de la sierra siguen abiertos. La contrapartida es que coincide con la parte más delicada de la temporada de incendios.
Abril y mayo son la otra buena opción, y la mejor si lo que se busca es paisaje verde: las colinas aún no se han secado, hay 309 y 325 horas de sol y la afluencia es menor. El precio es que los puertos altos pueden seguir cerrados.
Julio y agosto funcionan para la sierra y para la costa norte si se va avisado de la niebla, y funcionan mal para casi todo lo demás: interior por encima de los treinta grados, desierto impracticable y parques en su momento de mayor afluencia.
Y de diciembre a febrero el estado se reduce a la mitad: la sierra alta se cierra y la costa se moja, pero el desierto está en su mejor momento y las ciudades siguen siendo templadas. No es una California peor; es otra California.


