Queensland mes a mes, de un vistazo

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Datos de Cairns, serie 1991-2020. En el sur del estado llueve mucho menos y el invierno es más fresco. Pasa el cursor por cada mes.

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En Cairns la máxima media más alta del año son 31,7 °C, en enero, y la más baja 26,2 °C, en julio. Las mínimas van de 17,2 a 24,0. Es un recorrido de seis grados en la máxima: suficiente para notar el invierno, insuficiente para decidir un viaje. La variable que sí decide es el agua: cuánta cae y qué hay dentro de ella.

Cartel blanco de aviso, con la palabra WARNING en rojo y texto en inglés sobre medusas peligrosas, clavado entre la vegetación de la orilla, con una franja de mar y cielo visible a la derecha.
Aviso de medusas en una playa al norte de Cairns. El texto advierte de que estas son aguas tropicales y de que el mar en calma, el viento del norte y el calor favorecen su presencia.Kerry Raymond / CC BY 4.0·CC BY 4.0

Los momentos clave de un vistazo

De enero a marzoEl fondo de la estación húmeda

475,5 mm en febrero y solo 175,2 horas de sol, el mínimo del año. Es también temporada de ciclones, que va de noviembre a mayo, y el mar de la costa tropical está cerrado por las medusas.

De junio a agostoLa ventana seca

La lluvia baja de 42,6 a 26,6 mm y la humedad de tarde del 61 al 56 %. Julio es el mes más fresco, con 26,2 °C de máxima media y el mar a 23,8 °C.

Septiembre y octubreLo mejor del año

28,4 y 63,4 mm de lluvia, con 270,0 y 279,0 horas de sol. Las jorobadas siguen en la costa, las medusas todavía no han vuelto y el agua está clara.

NoviembreLa bisagra

85,1 mm y el calor volviendo, pero es el mes del desove del coral, en las noches siguientes a la luna llena. También el mes en que se vuelven a montar las redes antimedusas.

01 Seis grados en doce meses

Las cifras son de Cairns, serie 1991-2020, y describen el norte tropical. El estado es enorme y el sur funciona de otra manera: en Brisbane el invierno es claramente más fresco y llueve mucho menos. Pero en la franja que la mayoría va a ver, de Bundaberg hacia arriba, el patrón es el que dicen estos números.

Lo que sí cambia con las estaciones es la humedad de la tarde: 71 % en febrero frente al 55 % en septiembre. Treinta grados con el 55 % son un día cómodo para caminar; treinta grados con el 71 % son otra cosa. Cuando alguien dice que en agosto «hace menos calor», está describiendo el higrómetro.

La lluvia se mueve en otra escala por completo. En febrero caen 475,5 milímetros; en agosto, 26,6. Casi dieciocho a uno. Las horas de sol acompañan: 175,2 en febrero, 279,0 en octubre.

Dosel de selva tropical visto desde arriba, con copas de muchos verdes distintos, palmeras asomando entre los árboles y una sucesión de crestas boscosas difuminadas por la bruma al fondo.
El dosel del Daintree. Los 1.958 milímetros anuales que hacen incómodo el verano son también lo que sostiene la selva tropical más famosa de Australia.Robert Linsdell / CC BY 2.0·CC BY 2.0

02 La mitad del año el mar está cerrado

De noviembre a mayo hay medusas peligrosas en la costa tropical de Queensland. Son dos grupos distintos. La cubomedusa —el box jellyfish— es grande y transparente, con la campana azulada y de sección cuadrada, y tentáculos que pueden alcanzar los tres metros. El irukandji es lo contrario: unos cinco milímetros de campana y tentáculos de hasta un metro.

El irukandji es el que obliga a cambiar de plan. Su picadura empieza como una molestia leve en la piel y, entre cinco y cuarenta minutos después, produce dolor muscular generalizado, dolor de cabeza, vómitos y sudoración. Y es lo bastante pequeño como para atravesar la malla de las redes.

Por eso, de noviembre a mayo, las playas del norte se acotan con redes antimedusas y se recomienda entrar con traje de lycra incluso dentro del recinto acotado. En la práctica, durante esos siete meses la costa tropical no es una playa en la que uno se meta a la ligera.

Hay una excepción importante, y cambia el viaje entero: el arrecife exterior. Allí las condiciones —más profundidad, más mar abierto— son poco favorables para estos animales, y tanto la cubomedusa como el irukandji son muy raros en los puntos donde fondean las salidas de buceo y de snorkel. Es decir, en temporada de medusas se puede seguir yendo al arrecife. Lo que se pierde es la playa.

03 La estación seca y el alisio

De junio a octubre el norte cambia de régimen. Junio deja 42,6 mm, julio 35,5, agosto 26,6 y septiembre 28,4, que es el mínimo del año. Las horas de sol suben hasta las 279,0 de octubre y la humedad de tarde baja al 55 %.

Con la estación seca llega el alisio del sureste, que sopla con constancia esos meses y tiene dos caras. En tierra ordena el día y quita bochorno. En el mar levanta un oleaje corto que puede deslucir una salida al arrecife, sobre todo en julio y agosto, los meses de más viento.

Vista desde un mirador sobre una ensenada de agua turquesa cruzada por bancos de arena blanca que dibujan franjas curvas, con colinas boscosas al fondo y matorral bajo en primer plano.
Los bancos de arena de Hill Inlet, en las Whitsunday. En estación seca el agua se aclara y la marea dibuja este trazado; en pleno monzón la escorrentía lo enturbia.Neil Parley / CC BY 3.0·CC BY 3.0

El agua también cambia: el mar pasa de 29,4 °C en enero a 23,8 en julio. Sigue siendo cálido para un bañista europeo, pero una jornada entera de snorkel en julio pide neopreno fino.

04 El calendario de los animales

Aquí es donde el calendario deja de ser meteorológico. Entre junio y julio los rorcuales enanos pasan con regularidad por los Ribbon Reefs, al norte de Cairns, y se acercan a los barcos por iniciativa propia. Es una cita corta y muy localizada: dos meses y un tramo concreto de arrecife.

Las jorobadas llegan después. En la bahía de Hervey, a media costa, la temporada va de julio a octubre y el grueso se concentra entre agosto y septiembre. La bahía funciona como descansadero en el camino de vuelta al sur, y por eso los avistamientos son de animales parados, no de paso.

Aleta pectoral blanca y negra de una ballena asomando sobre un mar azul en calma, con la lomo del animal apenas visible bajo la superficie y una costa baja de dunas y bosque en el horizonte.
Una jorobada en la bahía de Hervey, con la costa arenosa de K'gari al fondo. La bahía es un descansadero del viaje de vuelta al sur, no un corredor de paso.denisbin / CC0·CC0

Las tortugas trabajan la mitad opuesta del año. En Mon Repos, junto a Bundaberg, las hembras suben a desovar de noviembre a enero y las crías salen del nido de diciembre a marzo. Son visitas guiadas, en grupo y de noche: el horario lo pone el animal, no el folleto.

Y hay una fecha que no aparece en ningún calendario impreso: el desove del coral. Ocurre en las noches siguientes a la luna llena de noviembre, dura unas horas y cambia de fecha cada año. No admite reserva anticipada con garantías.

05 Qué elegir, y una hora que conviene saber

Si el objetivo es tiempo fiable y agua clara, la respuesta son septiembre y octubre. La lluvia está en mínimos, el sol en máximos, las ballenas todavía están y las medusas aún no han vuelto. Es la única ventana que hace compatible la playa con el arrecife.

Si el viaje es de buceo y de ballenas, julio y agosto funcionan igual de bien, con dos peajes: coinciden con las vacaciones australianas y el alisio sopla más fuerte, así que alguna salida puede moverse o cancelarse.

Y si solo puedes viajar entre enero y marzo, no está perdido, pero cambia el plan: arrecife sí, playa no, y contar con que la tarde es de lluvia. Es además temporada de ciclones, de noviembre a mayo. No significa que vaya a haber uno; significa que un aviso puede borrar tres días de barco de la agenda.

Queda un detalle práctico que descoloca a mucha gente: Queensland no adelanta el reloj en verano. Cuando Sídney y Melbourne cambian la hora, Queensland se queda donde estaba y pasa a ir sesenta minutos por detrás. Si vas a enlazar vuelos o a reservar una salida desde otro estado, conviene comprobarlo dos veces.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go · Flowtravel

Ana Larrea lee los destinos por su calendario: qué mide cada mes y qué se pierde el que llega fuera de tiempo.