El año en Nápoles, mes a mes
Todas las cifras son de Nápoles: 1.008,2 milímetros de lluvia al año en 86,5 días y 2.375,4 horas de sol. La puntuación cruza tres cosas: cuánta agua cae, cuánta luz hay y cuánta gente coincide contigo.
Abril es el mes en el que medio mundo decide visitar Pompeya, Nápoles y la costa amalfitana. La lógica parece impecable: primavera mediterránea, temperaturas suaves, antes del calor y de las multitudes de julio. La tabla climática no está de acuerdo con una parte de ese razonamiento.
En abril caen en Nápoles 98,6 milímetros de lluvia. En enero, 92,1. Y los días de lluvia son los mismos en los dos meses: 9,3. Es decir, el mes estrella de la primavera es más lluvioso que pleno invierno.
01 Noventa y ocho milímetros en abril
Conviene ordenar la lista completa, porque cambia la intuición. Los meses más lluviosos de Nápoles son, por este orden: noviembre con 152,1 milímetros, octubre con 135,5, diciembre con 112,0 y abril con 98,6. Después vienen febrero con 95,3, enero con 92,1, septiembre con 88,9 y marzo con 77,9.
Abril es, por tanto, el cuarto mes más lluvioso del año. Y marzo, que suele descartarse por ser demasiado temprano, es el mes menos lluvioso de todo el semestre húmedo. La primavera aquí no funciona como se supone.
El total anual es de 1.008,2 milímetros repartidos en 86,5 días de lluvia, con 2.375,4 horas de sol. Es un clima mediterráneo de manual en la cantidad, pero con un reparto que se concentra fuera del verano de una manera muy marcada.

02 El agua está en el otoño
El verdadero centro de gravedad del año está en octubre y noviembre. Entre los dos meses caen 287,6 milímetros, casi el 29 % de todo el año, y son también los dos meses con más días de lluvia después de enero: 8,5 y 10,2.
La razón es la de siempre en el Mediterráneo: el mar todavía está caliente después del verano, el aire empieza a enfriarse y la diferencia alimenta tormentas. En Campania se añade el relieve, con 34 % de montaña y 51 % de colina, que fuerza el ascenso del aire húmedo y multiplica las precipitaciones.
La luz acompaña a la baja. Noviembre da 126,0 horas de sol y diciembre 105,4, que es el mínimo del año. Entre diciembre y julio hay una diferencia de más de doscientas horas mensuales, casi siete horas de sol al día.
03 Y el verano es una sequía
En el extremo opuesto, julio recibe 28,5 milímetros en 2,4 días de lluvia y acumula 313,1 horas de sol, las dos cifras récord del año en sus respectivas columnas. Agosto va detrás con 35,5 milímetros en 3,7 días y 294,5 horas.

La cifra que separa julio de noviembre es de más de cinco veces: 28,5 milímetros frente a 152,1. Eso significa que la variable lluvia decide el viaje mucho más que la temperatura, porque entre un mes y otro cambia en un factor de cinco mientras el termómetro se mueve doce grados.
El precio del verano seco es el calor y la afluencia. Agosto da 31,0 grados de máxima media y noches de 21,4, con un récord absoluto de 40,0 grados. Recorrer un yacimiento sin sombra con esas cifras es una decisión, no un plan.
Los cuatro tramos del año
De 92,1 a 112,0 milímetros al mes en unos nueve días, con el sol entre 105,4 y 127,6 horas. Las máximas se quedan en 13,4 a 14,3 grados. No hace frío de verdad, pero es el tramo con menos luz de todo el año.
77,9 y 98,6 milímetros en 8,6 y 9,3 días. Abril es el cuarto mes más lluvioso del año y llueve más que enero, aunque la luz suba a 189,0 horas y las máximas a 19,4 grados. Es también el momento de más afluencia en los yacimientos.
De 88,9 a 28,5 milímetros, con los días de lluvia entre 6,1 y 2,4 y el sol entre 234,0 y 313,1 horas. Máximas de 23,6 a 31,0 grados. Mayo y septiembre son los extremos buenos; julio y agosto, los calurosos y llenos.
135,5 y 152,1 milímetros en 8,5 y 10,2 días: entre los dos suman casi el 29 % de la lluvia del año. El sol cae de 189,1 a 126,0 horas y las máximas de 23,0 a 18,3 grados.
04 La temperatura no es el problema
El termómetro de Nápoles es benigno todo el año. La máxima media va de 13,4 grados en enero a 31,0 en agosto, y la mínima media, de 4,7 a 21,4. No hay ningún mes en que la máxima media baje de 13 grados.

Los extremos existen pero son excepcionales: la estación tiene registrados 40,0 grados en agosto y −5,6 en enero. Ninguna de esas dos cifras describe una semana normal de viaje.
La consecuencia práctica es que en Campania no se elige el mes para no pasar frío, porque no vas a pasarlo. Se elige para no llover y para no coincidir con todo el mundo, y esas dos cosas no siempre apuntan al mismo mes.
05 La otra variable: cuánta gente hay
Aquí conviene sumar un dato que no está en la tabla climática. Pompeya recibió más de cuatro millones de visitantes en 2024, un récord absoluto, y a finales de ese mismo año se implantó un tope de 20.000 entradas diarias junto con entradas nominativas.
Esos cuatro millones no están repartidos por igual. Se concentran en primavera y en verano, es decir, exactamente en abril, mayo, julio y agosto. Marzo y septiembre quedan en el borde de la temporada alta con un clima que no es peor.
Cruzando las dos series, la conclusión es incómoda para el calendario habitual: abril combina el cuarto mes más lluvioso del año con una de las mayores afluencias. Es la peor casilla de la tabla, y es la que más gente elige.
06 Cómo elegir el mes
Si solo puedes ir una vez, ve en mayo o en septiembre. Mayo da 59,0 milímetros en 6,1 días, 244,9 horas de sol y 23,6 grados de máxima media; septiembre da 88,9 milímetros en 6,1 días, 234,0 horas y 26,8 grados. Los dos tienen la mitad de los días de lluvia de abril.
Si tu única ventana es la primavera, elige marzo antes que abril: 77,9 milímetros en 8,6 días frente a 98,6 en 9,3. Tendrás menos luz —158,1 horas contra 189,0— y máximas de 16,4 grados en lugar de 19,4, pero menos agua y bastante menos gente.
Y si tienes que ir en julio o agosto, organiza el día al revés: yacimientos a primera hora, sombra al mediodía, costa por la tarde. Con 31,0 grados de máxima media y 313 horas de sol al mes, el problema no va a ser la lluvia.





