Daca recibe 1.990 milímetros de lluvia al año repartidos en 118 días, con una humedad media anual del 72 % y 2.225 horas de sol. Son cifras de trópico húmedo, y a primera vista sugieren un calendario simple: evitar el monzón. La realidad es un poco más precisa que eso, y en un punto es directamente al revés.

Puente de hormigón sobre un río ancho al anochecer, visto desde una embarcación, con el cielo gris plomizo cubierto, luces encendidas en la estructura y la orilla apiñada de construcciones bajas.
El cielo del monzón al anochecer: cubierto, plomizo y bajo. Cinco horas de sol al día entre junio y septiembre.Yahya / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

01 Dos mil milímetros en cuatro meses

El reparto de la lluvia es extremo. De junio a septiembre caen 315, 390, 315 y 285 milímetros, es decir, 1.305 de los 1.990 anuales concentrados en cuatro meses. Julio y agosto tienen veintiún días de lluvia cada uno: en la práctica, llueve casi todos los días. En el otro extremo, enero y diciembre reciben 5 y 10 milímetros, en un solo día de lluvia cada uno.

02 El mes más caluroso es abril

Aquí está el dato que cambia la elección. La máxima media más alta del año no es la de julio ni la de agosto: es la de abril, con 33,9 grados, seguida de mayo con 33,6. Julio, el mes de las lluvias torrenciales, se queda en 32,1 grados. Es decir, el monzón enfría casi dos grados respecto al pico.

Marzo, abril y mayo son además la temporada de las tormentas fuertes de premonzón, que llegan por la tarde con viento y descargas intensas mientras la temperatura sigue subiendo. La combinación de 33,9 grados, humedad al alza y tormentas repentinas es lo que hace de abril el mes que hay que evitar de verdad.

El monzón no es el pico de calor: es lo que lo rompe. Julio está casi dos grados por debajo de abril.

03 La ventana seca

La ventana buena va de noviembre a febrero y es sorprendentemente cómoda. Enero tiene 24,6 grados de máxima y 13,3 de mínima, con cinco milímetros de lluvia repartidos en un único día. Febrero sube a 28,3 pero baja la humedad al 61 %, la más baja del año, lo que se nota más que los grados.

Calle de la ciudad vieja en un día de invierno con luz blanca, con dos rickshaws y un triciclo de carga cargado de fardos circulando delante de una portada mogol de arenisca rojiza y un muro alto a la derecha.
Un día de febrero en la ciudad vieja: luz blanca, cielo cubierto pero seco y temperatura de andar. Así son los cuatro meses buenos.Kazi Rashed Abdallah / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Hay que decir una contrapartida con claridad, porque afecta a la salud y no aparece en las tablas de clima. Esos mismos meses secos y sin viento son cuando la calidad del aire de la ciudad se degrada más, por la combinación de tráfico, obra y aire estancado. Si tienes asma o alergias respiratorias, consulta el índice del día antes de planificar una jornada entera al aire libre.

04 Lo que el monzón sí ofrece

Si tus fechas caen en pleno monzón, conviene saber qué se gana y qué se pierde. Se pierde previsibilidad: veintiún días de lluvia en julio significa que no hay manera de planificar una jornada exterior con garantías, y el sol baja a cinco horas al día. También hay que contar con inundaciones urbanas puntuales que colapsan el tráfico durante horas.

Palacio de dos plantas de fachada rosada con cúpula central y escalinata, visto al atardecer entre palmeras y coníferas, con el cielo degradando de azul a naranja sobre la ciudad.
El mismo palacio a última hora de la tarde. Fuera del monzón anochece pronto —once horas de día en diciembre— y hay que empezar temprano.Nafiz6167 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Se gana, en cambio, una temperatura más baja que en abril, un paisaje fluvial en su momento más impresionante y una ciudad sin ningún otro visitante. Y hay una precaución seria que no depende de la lluvia: los ciclones tropicales tienen dos picos, de finales de abril a principios de junio y en octubre y noviembre. Comprueba el parte antes de esas fechas.

05 El veredicto

Enero, con bastante ventaja. Es el único mes que junta 24,6 grados de máxima, un solo día de lluvia en todo el mes y una mínima de 13,3 que permite dormir sin aire acondicionado. Diciembre es prácticamente igual de bueno y algo más fresco de noche.

Y la regla que resume todo el artículo: si tienes que elegir entre ir en abril o ir en julio, ve en julio. Vas a mojarte mucho más, pero vas a pasar menos calor, y en un clima como este la diferencia entre 33,9 y 32,1 grados con la humedad al alza se nota en el cuerpo mucho más de lo que sugiere el número.

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AL

Ana Larrea

Editora de When To Go · Flowtravel

Ana convierte datos de clima y calendarios locales en decisiones de viaje.