01 Menos lluvia que Madrid, en el trópico

El reparto es lo que manda. Enero acumula 175,2 mm en 14,2 días de lluvia; septiembre, 5,2 mm en 0,9 días. Es una diferencia de treinta y cuatro a uno entre el mes más húmedo y el más seco, en una ciudad donde la temperatura apenas se mueve.

Un apunte de honestidad sobre la cifra anual: las series disponibles dan entre 779 y 910 milímetros según el periodo y la estación de medida. Todas caen en la misma horquilla y todas sostienen la idea, pero no conviene fiarse de un número exacto al milímetro.

Un grupo de eucaliptos blancos sin hojas en una ladera al final de la estación seca, con maleza seca y marrón, suelo desnudo de color anaranjado y una pista de tierra, bajo un cielo azul intenso sin nubes.
Eucaliptos sin hoja al final de la estación seca. En una isla tropical, la sabana de eucaliptos pierde la hoja por sequía, no por frío.Colin Trainor / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

02 La temperatura no es una variable

La media mensual va de 26,1 a 28,3 grados. Dos grados de diferencia entre el mes más fresco y el más cálido, en todo el año.

Las máximas medias nunca bajan de 30,7 °C ni suben de 32,7. Las mínimas se mueven entre 21,1 y 24,2. El récord de calor son 36,6 °C, en marzo, y el de frío 11,8 °C, en agosto, que es una cifra sorprendentemente baja para el trópico y se explica por la altitud del interior.

Lo que sí cambia de verdad es la humedad, y va pegada a la lluvia: 81,5% en febrero frente al 67% de septiembre. Esos catorce puntos son la diferencia entre un día pegajoso y un día seco a la misma temperatura. Si te importa la sensación térmica más que el número, elige por la columna de la humedad.

El sol acompaña: unas 2.828 horas al año, con septiembre y octubre promediando 9,6 horas diarias. Y el mar está entre 27 y 30 °C todo el año, así que bañarse nunca es una cuestión de temporada.

03 Por qué la costa norte es la seca

Dili está en la orilla norte, y esa orilla es sistemáticamente más seca que la del sur. En temporada húmeda la costa norte recibe entre 222 y 252 milímetros mensuales, que caen a 12 o 18 en la seca. La costa sur, en cambio, tiene una estación húmeda más larga, asociada al monzón australiano.

La explicación está en el relieve: la isla tiene una espina montañosa que llega a los 2.963 metros y que separa las dos vertientes. Los sistemas que llegan por el sur descargan al encontrarse esa pared, y lo que pasa al otro lado llega ya escurrido. Conviene decir que la contraposición norte-sur está bien documentada; el mecanismo orográfico es la explicación evidente, no una cita.

Un lecho de río ancho de piedras claras serpenteando por un valle, bordeado por casuarinas verde oscuro y árboles de hoja caduca desnudos, con colinas erosionadas al fondo entre la calima de la estación seca.
Un cauce en noviembre, al final de la seca. La anchura del pedregal indica el caudal que baja por aquí entre diciembre y marzo.Colin Trainor / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0
Un estuario de río crecido con agua marrón de crecida saliendo al mar entre orillas bajas de manglar, con un tocón de madera de deriva blanqueada en la orilla verde en primer plano y nubes grises y planas encima.
El mismo tipo de cauce en abril, con la crecida de la estación húmeda saliendo al mar. Es el otro extremo del mismo año.Colin Trainor / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

04 Octubre: pasan las ballenas

Hay una razón añadida para elegir el final de la estación seca. El estrecho de Wetar, al este de Timor, es un corredor de aguas muy profundas que conecta el océano Índico con el Pacífico, y entre octubre y diciembre se convierte en una ruta migratoria mayor. Se ha descrito como una autopista oceánica entre ambos océanos.

Las especies documentadas en ese paso incluyen ballenas azules, zifios, calderones tropicales y calderones cabeza de melón, además de delfines mulares y moteados. Los delfines y los cetáceos pequeños se ven todo el año; el paso grande es el de otoño. El punto más estrecho del estrecho mide 42,6 kilómetros.

05 La ventana, y lo que se pierde en ella

La ventana buena es larga y clara: de mayo a octubre, con el corazón en agosto y septiembre. Agosto tiene 6,5 milímetros de lluvia, 275,9 horas de sol y las noches más frescas del año, 21,1 °C de mínima. Septiembre baja a 5,2 milímetros y a un 67% de humedad. Octubre añade el paso de cetáceos y mantiene 272 horas de sol.

Lo que se pierde eligiendo esos meses es el verde. En agosto y septiembre el paisaje del interior está agostado: los eucaliptos han perdido la hoja, los cauces bajan secos y las laderas son marrones. Si lo que buscas es la isla verde, tienes que aceptar la lluvia y viajar entre enero y abril.

Una meseta llana de pastizal verde extendiéndose hasta una línea baja de árboles, bajo una nube oscura y cargada de lluvia con una cortina de agua visible cayendo en el horizonte.
Cielo de estación húmeda en marzo, con la cortina de lluvia visible al fondo. Este verde solo existe entre diciembre y abril.Colin Trainor / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

Un último matiz para quien venga a bucear: la estación seca garantiza mar en calma y accesos por carretera fiables, que es lo que de verdad condiciona salir en barco. Sobre la visibilidad bajo el agua las fuentes disponibles no coinciden y ninguna es del todo sólida, así que lo prudente es contar con la superficie —que sí es predecible— y preguntar a los centros de buceo por las condiciones del momento.

Una bahía en el borde este de Dili vista desde una ladera, con colinas completamente pardas y tierra roja desnuda a la derecha, matorral polvoriento en primer plano y aguas someras de color verde pálido sobre el arrecife abajo.
El borde de Dili en plena estación seca: la tierra parda y el agua clara al mismo tiempo. Es exactamente lo que ofrece el mejor momento del año.Bahnfrend / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

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Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana convierte tablas climáticas en decisiones de viaje.