Honiara mes a mes, de un vistazo
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Honiara recibe unos 2.000 milímetros de lluvia al año. Suena a mucho hasta que se compara con el resto del país, donde lo normal está entre 3.000 y 5.000 y casi todos los meses pasan de 200 milímetros. La capital tiene una montaña de 2.335 metros a su espalda que le corta el agua, y por eso tiene algo que en las Islas Salomón es casi una rareza: cuatro meses seguidos de verdadera sequedad.

01 Cuatro meses por debajo de 110 milímetros
El tramo bueno va de junio a septiembre y los cuatro meses caben por debajo de los 110 milímetros: junio 85, septiembre 90, agosto 95 y julio 100. Septiembre es además el mes con menos días de lluvia del año, ocho.
Enfrente está el bloque húmedo. Febrero deja 290 milímetros, marzo 285 en quince días de lluvia y enero 240. Entre el mes más seco y el más húmedo hay un factor de más de tres, que es una diferencia enorme para un sitio situado a nueve grados del ecuador.
Mayo y octubre son los meses bisagra, con 110 y 120 milímetros. Los dos funcionan bien; la diferencia entre ellos no está en el pluviómetro, sino en el calendario de ciclones, y a eso llegamos en un momento.
Los momentos clave de un vistazo
90 mm en solo 8 días de lluvia, el mínimo del año.
85 mm: menos de un tercio de lo que cae en febrero.
290 mm y el centro de la temporada de ciclones.
190 mm de media, pero en 2014 cayeron 450 en 48 horas.
02 Dos vientos y una sola temperatura
Lo que separa las dos mitades del año no es el calor: es de dónde sopla. De mayo a octubre el país queda dentro del alisio del sureste, regular y ya seco cuando llega a esta costa. De noviembre a abril domina un régimen monzónico del oeste y el noroeste, que es el que trae la lluvia gorda.
La temperatura, en cambio, no aporta absolutamente nada a la decisión. Las máximas medias van de 31,2 grados en agosto a 31,7 en noviembre y diciembre: medio grado de recorrido en doce meses. Las mínimas oscilan entre 22 y 23,5.
Los extremos registrados dicen lo mismo desde el otro lado: el récord de calor son 37,4 grados, en febrero, y el de frío 15,9, en agosto. Es decir, el mes que más quema y el que más refresca son justo los que separan las dos estaciones. El mar acompaña sin sobresaltos, entre 28,5 y 30 grados todo el año.

03 La temporada de ciclones, de noviembre a abril
La temporada oficial va del 1 de noviembre al 30 de abril, y coincide casi exactamente con el bloque húmedo. Las Islas Salomón reciben de media entre uno y dos ciclones tropicales por temporada, y el riesgo aumenta hacia el sur del archipiélago: Honiara está en el borde norte de la zona, no en el centro.
Eso no significa que los meses húmedos sean inofensivos. El 2 y el 3 de abril de 2014, una depresión tropical descargó más de 450 milímetros sobre Honiara en cuarenta y ocho horas, casi el doble de la media de todo abril. El Mataniko se desbordó, se llevó por delante el puente viejo y el agua entró en el aeropuerto.
La consecuencia práctica para un viaje es sencilla: entre noviembre y abril conviene un seguro que cubra cancelaciones, no encadenar vuelos ni barcos sin margen y contar con que un aviso meteorológico puede borrar un día entero del itinerario.

04 Lo que el agua le hace a los planes
En la práctica, la lluvia no se nota tanto en la ciudad como en cuanto sales de ella. La carretera de la costa norte cruza varios ríos que bajan directamente de la montaña, y en la estación húmeda esos vados son la primera cosa que se corta.
Lo mismo pasa en el agua. Las travesías en canoa a motor hacia las islas de enfrente son cortas, pero dependen del mar del día; con el monzón hay más marejada y peor visibilidad bajo el agua por lo que arrastran los ríos. En la mitad seca el mar está mucho más previsible.
Y una advertencia sobre el sol, que no descansa: Honiara acumula unas 2.330 horas de sol al año, entre seis y siete al día, con nubes que se forman a diario sobre el interior. Que el cielo esté cubierto a media tarde no significa que el sol del mediodía perdone.

05 Qué llevar y en resumen
Ropa ligera de secado rápido, un chubasquero fino que quepa en cualquier bolsa, calzado que aguante mojado y agarre en roca y barro, protección solar alta, repelente y una funda estanca para el teléfono y los papeles. Para andar por la ciudad y por las aldeas, algo que cubra las piernas: el pantalón corto de playa se lleva mal fuera de la playa.
En resumen: de junio a septiembre, con septiembre a la cabeza. Mayo y octubre son alternativas razonables y quedan fuera de la temporada de ciclones. De noviembre a abril llueve el triple y hay que contar con el riesgo, con febrero y marzo como el peor tramo.
Aquí no se elige un mes sin lluvia, porque no existe: se elige el mes en que la montaña trabaja a tu favor.



