01 Un termómetro que no se mueve
Lo que sí varía —y de forma brutal— es el agua. El total anual ronda los 2.397 mm, pero febrero recibe 77,4 mm y octubre 359,3: casi cinco veces más. Contado en días de lluvia el contraste es todavía más nítido: 5,1 días en febrero frente a 18,6 en octubre.
La humedad acompaña a la lluvia, no al calor: baja al 69% en enero y febrero y sube al 79% en junio. Esos dos meses secos son, por tanto, los únicos en que la sensación térmica es realmente llevadera.
02 Dos monzones y dos costas
Sri Lanka tiene dos monzones, y no son dos fases de lo mismo: soplan desde direcciones opuestas y mojan mitades opuestas de la isla. El monzón del suroeste, el yala, va de mediados de mayo a octubre y descarga sobre la vertiente suroccidental, donde están Colombo y Kotte. El del noreste, el maha, va de diciembre a marzo y descarga sobre el norte y el este.
En una isla de 430 kilómetros de largo no hay un mal mes. Solo hay una mala costa para ese mes.
A eso se suman dos periodos de transición, en marzo y abril y de nuevo en octubre y noviembre, con vientos flojos y variables y tormentas convectivas de tarde. Son los que producen los dos picos de lluvia del gráfico. Conviene saber que los nombres de estos intermonzones varían según la fuente, así que es más seguro pensarlos por sus meses que por su número de orden.

03 El respiro de julio que nadie espera
Este es el dato contraintuitivo del calendario. Si el monzón del suroeste va de mayo a octubre, la lógica dice que julio y agosto deberían ser el peor momento. Y son justo lo contrario: julio acumula 122,6 mm y agosto 115,5, frente a los 313,6 mm de mayo. En plena estación monzónica, la lluvia cae a un tercio.
La razón es que en esta costa el monzón del suroeste es más intenso al principio, cuando se instala en mayo, que en su fase central. Para un viajero esto abre una ventana real: julio y agosto tienen las máximas más suaves del año (30,3 °C) y una lluvia perfectamente manejable, con precios y afluencia de temporada baja.
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04 Octubre y noviembre, los meses malos
El pico de lluvia de la costa oeste no está en el monzón, sino en la transición que viene después. Octubre acumula 359,3 mm en 18,6 días y noviembre 345,8 mm en 16: entre los dos suman casi el 30% de la lluvia anual. Es el periodo con vientos flojos y variables, chubascos fuertes y la posibilidad ocasional de un ciclón tropical.
Septiembre funciona como antesala: 264,2 mm y solo 189 horas de sol, el mínimo del año. Si tu único margen de viaje cae entre septiembre y noviembre, la recomendación no es cambiar de fecha sino cambiar de costa: en esos meses el este y el norte de la isla están en su mejor momento.
05 Cómo decidir de verdad
Para Kotte y Colombo, la ventana buena es clarísima: de enero a marzo. Enero y febrero son los meses secos por excelencia, con menos de 80 mm y apenas cinco días de lluvia, y además los menos húmedos. Marzo suma algo más de agua pero es el mes más soleado del año, con 276 horas: la lluvia llega en forma de tormenta de tarde y el resto del día queda despejado.
Como segunda opción, julio y agosto: menos gente, precios más bajos y una lluvia que, contra toda intuición, es de las más benignas del año. Y como regla general para toda la isla: no busques el mes perfecto, busca la costa que corresponde al mes que tienes libre.



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