Majuro mes a mes, de un vistazo
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Las dos cifras del título parecen incompatibles y no lo son. Majuro recibe 3.334 milímetros de lluvia al año, más que casi cualquier capital del mundo, y a la vez acumula 2.612 horas de sol, unas siete horas diarias de media. La explicación está en cómo llueve.

01 Llueve mucho y hace sol
La lluvia aquí llega en chubascos intensos y cortos, normalmente de menos de media hora, y el cielo se abre después. No hay días completos de lluvia continua, que es lo que permite que convivan un total anual altísimo y una insolación muy alta.
El contraste con otras capitales húmedas es útil. Suva, en Fiyi, recibe 2.992 milímetros al año y unas 1.877 horas de sol; Majuro recibe más agua y setecientas horas más de sol. Es una lluvia de otra naturaleza.
Para el visitante, la consecuencia práctica es simple: no hay que planificar el día en torno a la lluvia. Hay que llevar con qué taparse durante veinte minutos y seguir.
Los momentos clave de un vistazo
194 mm y 29,9 grados: el mínimo de agua del año.
209 mm y la máxima media más baja, 29,8 grados.
350 mm, casi el doble que en febrero.
341 mm dentro del trimestre más húmedo del año.
02 No hay mes seco, hay meses menos húmedos
Las normales de 1991-2020 del aeropuerto internacional dan un mínimo de 194 milímetros en febrero y un máximo de 350 en octubre. Ningún mes baja de los 190, así que la palabra «seco» aquí es siempre relativa.
El reparto anual es claro de todos modos: de enero a marzo se acumulan las tres cifras más bajas del año, y de septiembre a noviembre las tres más altas. La diferencia entre ambos bloques ronda el cincuenta por ciento más de agua.
Si tienes que elegir dos semanas, elígelas entre enero y marzo. No porque vayas a librarte de la lluvia, sino porque hay menos y más espaciada, y porque el mar suele estar más tranquilo para cruzar a los islotes.

03 El termómetro no participa
Las máximas medias van de 29,8 grados en enero a 30,5 en septiembre: siete décimas de recorrido en todo el año. Las mínimas se mueven aún menos, entre 25,6 y 25,8. La temperatura, sencillamente, no es una variable aquí.
Lo que sí se nota es la humedad, alta y constante, y la sensación térmica que produce. Treinta grados con humedad alta y sin viento pesan bastante más que treinta grados en un clima seco.
De ahí que el alisio sea el factor de confort real. Cuando sopla, la franja de tierra se ventila de océano a laguna en unos cientos de metros y la sensación cambia por completo.

04 Viento, mar y tormentas
El alisio del noreste sopla con más fuerza en la mitad seca del año, de diciembre a abril. Eso refresca, pero también levanta el oleaje en el lado oceánico y puede complicar algunas travesías cortas dentro de la laguna.
En cuanto a ciclones tropicales, las Islas Marshall quedan en el borde oriental de la cuenca donde se forman los tifones del Pacífico noroccidental. Los sistemas suelen organizarse más al oeste, así que los impactos directos son poco frecuentes, aunque no imposibles.
Lo que sí conviene vigilar son las mareas altas coincidentes con oleaje de fondo, que en un atolón de menos de tres metros de altura pueden inundar tramos de la carretera. Es un fenómeno local y puntual, pero real.

05 Qué llevar y en resumen
Ropa ligera de secado rápido, un chubasquero muy fino que quepa en cualquier bolsa, sandalias que aguanten el agua y protección solar alta. No hace falta nada de abrigo en ningún mes del año.
En resumen: ve entre enero y marzo, que reúne los tres meses de menos agua; evita de septiembre a noviembre, el trimestre del pico; y olvídate de mirar la temperatura, porque va a ser la misma en cualquier fecha que elijas.



