Chipre se vende como destino de playa, y su capital no tiene ninguna. Nicosia está en el centro de la isla, a 220 metros de altitud, en mitad de una llanura abierta. Esa posición explica prácticamente toda su tabla climática, y explica también por qué su verano no se parece al de ninguna otra capital del Mediterráneo.
01 Una isla sin mar
Los números de la estación de referencia, a 162 metros y en la propia ciudad, lo dejan claro. La máxima media de julio es de 37,5 grados y la de agosto de 37,4. La mínima media de enero es de 5,7 y la de febrero de 5,8. Entre la mínima de enero y la máxima de julio hay casi 32 grados de recorrido en una isla del Mediterráneo oriental.
02 Agosto: 1,2 milímetros

El verano aquí no es lluvioso ni húmedo: es seco de una manera casi absoluta. Agosto suma 1,2 milímetros de precipitación en todo el mes y julio 4,9. Junio se queda en 14,5. Es decir, entre junio y agosto caen unos 20 milímetros en total, que es lo que en muchas ciudades europeas cae en una tarde.
Y el sol es implacable: 386 horas en julio, 368 en junio y 364 en agosto. Para hacerse una idea, 386 horas repartidas en 31 días son doce horas y media de sol al día. En una ciudad sin brisa y sin sombra natural, eso convierte las horas centrales en tiempo perdido a efectos prácticos.
En agosto caen 1,2 milímetros de lluvia y hay 364 horas de sol. No es un mes seco: es un mes sin agua.
03 El invierno es la estación húmeda
Toda la lluvia del año —330 milímetros, una cifra baja incluso para el Mediterráneo— se concentra entre noviembre y marzo. Diciembre es el mes más lluvioso con 64,1 milímetros, seguido de enero con 53,2 y febrero con 41,5. Es poca agua en términos absolutos, pero es prácticamente toda la que hay.

El invierno tampoco es frío en el sentido europeo, pero sorprende a quien viene esperando una isla templada. Enero tiene 15,8 grados de máxima —un día agradable— y 5,7 de mínima, y el récord absoluto de frío registrado es de −2,9 grados. Hay que traer abrigo para la noche, y muchos alojamientos no están pensados para calentarse bien.
04 Cuidado con septiembre

Hay un dato que se pasa por alto siempre y que conviene tener presente al reservar. El récord absoluto de calor de la serie no es de julio ni de agosto: es de septiembre, con 46,2 grados. Es decir, el mes que en la tabla parece de transición —34,0 de máxima media, ya suave— es también el que ha dado la lectura más alta jamás registrada.
La lección práctica es que aquí las medias esconden episodios. En un clima seco y sin mar cerca, una masa de aire cálido puede subir la temperatura diez grados por encima de la media del mes durante varios días seguidos, y eso puede pasar en cualquier momento entre mayo y septiembre. Conviene mirar el parte a corto plazo y no solo la tabla.
05 El veredicto
Abril, con bastante ventaja. Junta 24,7 grados de máxima, 10,8 de mínima, solo 21,1 milímetros de lluvia y 272 horas de sol: se puede caminar todo el día, no hace falta refugiarse a mediodía y las noches se quedan frescas. Marzo funciona igual de bien si prefieres menos calor y no te importan diez grados menos de máxima.
En otoño, octubre y noviembre son la otra ventana: 29,2 y 22,7 grados de máxima con poca lluvia. Y lo que hay que evitar sin discusión es de junio a agosto, no por incomodidad sino por aritmética: con 37 grados, 386 horas de sol al mes y una ciudad que se recorre a pie, el día útil se reduce a las primeras y las últimas horas.
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