El clima de aquí se lee bien en dos columnas y mal en una sola. La de lluvia dibuja una estación seca larguísima, de noviembre a abril, y una húmeda muy marcada. La de temperatura dibuja otra cosa: una curva que sube justo cuando la lluvia todavía no ha llegado. Quien mire solo la primera va a elegir mal.
01 La trampa de abril
Los números de abril: 35,3 grados de máxima media y 25,5 de mínima media. Es el máximo del año en las dos filas. Y lo que más se nota no es la máxima, sino esa mínima: cuando la temperatura nocturna no baja de 25,5, el cuerpo no descansa del calor del día y el cansancio se acumula de una jornada a la siguiente.
02 Dos meses casi sin lluvia
La ventana buena es corta y es muy buena. Enero suma 12,1 milímetros en 1,2 días de lluvia, con 31,6 grados de máxima, 21,8 de mínima y 260 horas de sol. Febrero baja a 6,6 milímetros en 1,1 días, el mes más seco del año, aunque ya sube a 33,2 grados. Diciembre completa el trío con la máxima más baja del año, 30,8.

Un día de lluvia al mes es una cifra que conviene traducir. Significa que puedes planificar una jornada entera al aire libre con una probabilidad de acierto muy alta, algo que en el resto del año es sencillamente imposible. En un destino donde casi todo lo interesante pasa en la calle o junto al río, esa previsibilidad vale más que un par de grados.
03 El monzón y el río
El monzón entra en mayo y no afloja hasta noviembre. En ese tramo caen 1.127 de los 1.412 milímetros anuales, y los días de lluvia pasan de 6,8 en abril a 15,9 en mayo, casi el triple de golpe. La ciudad no se para —la lluvia tropical es intensa y corta—, pero la previsibilidad desaparece por completo.

Hay un segundo calendario que aquí importa tanto como el del cielo: el del río. El nivel del agua en la confluencia sigue a la crecida del Mekong con retraso respecto a la lluvia, de modo que el río sigue alto cuando el cielo ya se ha despejado. Si vienes por el paisaje fluvial, noviembre ofrece cielo abierto y agua todavía crecida, que es la mejor combinación de las dos.
04 Septiembre, el mes de menos sol
Si abril es la trampa, septiembre es el mes que no admite discusión. Suma 270,9 milímetros en 21,5 días de lluvia y solo 129 horas de sol, el mínimo del año por bastante margen; para comparar, marzo tiene 267. Es decir, en septiembre hay poco más de cuatro horas de sol al día de media.
Marzo tiene 267 horas de sol y septiembre 129. Es el mismo destino con menos de la mitad de luz.
Conviene decir, en honor a la verdad, que septiembre y octubre son también el momento en que la llanura está más espectacular, con los campos inundados y el agua alta en todos los brazos del río. Si tu viaje va del paisaje y no de la ciudad, esos dos meses tienen un argumento serio a su favor, siempre que aceptes el cielo cerrado.
05 El veredicto
Enero, con diferencia. Es el único mes que junta la máxima baja, 31,6, la mínima más fresca del año, 21,8, prácticamente nada de lluvia y 260 horas de sol. Diciembre le sigue muy de cerca y tiene la máxima aún más baja; febrero es más seco todavía pero ya sube a 33,2 y las noches se quedan en 22,8.

Y el consejo que resume todo: mira la fila de la mínima antes que ninguna otra. La diferencia entre enero y abril es de 3,7 grados de máxima, que parece poco, pero también de 3,7 de mínima, y eso es lo que decide si duermes o no duermes. Aquí la estación seca no es un bloque uniforme: tiene un principio bueno y un final duro.
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