01 La lluvia va al revés
Los datos son de las normales de 1991 a 2020, con los extremos recogidos desde 1867. El total anual es de 458 milímetros en 117 días con precipitación, y la media anual, de 15,2 °C. Nada de eso parece extremo hasta que se mira el reparto.
Febrero: 72,1 milímetros. Agosto: 2,1. Es el mismo lugar y el mismo año, con treinta y cuatro veces más agua en un mes que en otro.
Los seis meses de noviembre a abril suman 366,3 milímetros, es decir, el 80% del total anual. Los tres de julio a septiembre suman 10,1. Esa es la estructura del año, y de ella salen las dos únicas ventanas razonables para venir.
02 El invierno de verdad
Enero tiene 2,3 °C de media, con máximas de 7,2 y mínimas de −1,3. Diciembre se le parece. Y hay nieve: 27 días de nieve al año de media, repartidos sobre todo entre diciembre y febrero, aunque el espesor máximo registrado es modesto, de tres centímetros.
El récord absoluto de frío es de −29,5 °C, medido en diciembre, con −28 en enero. No es lo habitual, pero está dentro de lo que esta ciudad puede hacer. Y a eso se le suma la falta de luz: enero y diciembre tienen 104,7 horas de sol cada uno, frente a las 386,5 de julio.

03 Los tres meses secos
Julio es el mes más caluroso, con 35,9 °C de máxima media y 28,3 de media diaria, y guarda el récord absoluto: 44,6 °C. Agosto le sigue de cerca con 34,9. En esos dos meses la humedad relativa media baja al 39% y al 42%, lo que hace el calor más soportable de lo que parece —pero también más engañoso—.
Lo que sí es difícil de sobrellevar es la luz. Julio tiene 386,5 horas de sol: más de doce diarias. En una ciudad de calles anchas, el arbolado deja de ser un adorno y pasa a ser la única forma de cruzar de una acera a otra a las dos de la tarde.
04 Las dos ventanas
La primera es abril y mayo. Abril tiene 15,9 °C de media y 22,3 de máxima, y todavía llueve bastante: 63,3 milímetros en trece días. Mayo sube a 21,1 y baja a 41,1 milímetros. Son los dos meses en los que el arbolado está en su mejor momento y los canales llevan agua de deshielo.
La segunda, y para mí la mejor, es septiembre y octubre. Septiembre da 21 °C de media, apenas 4,6 milímetros de lluvia y 283,8 horas de sol; octubre baja a 14,4 con 23,7 milímetros. Días largos, cielo limpio, y ninguna de las dos incomodidades del año.
Si tienes que venir en verano, aprovecha una particularidad de esta ciudad: buena parte de la vida se hace bajo tierra o bajo los árboles. El metro está climatizado y las calles del centro tienen techo vegetal. Organiza el día por la sombra y no por el reloj, y julio se vuelve manejable.



