Se ve en cualquier mapa y casi nadie repara en ello: la ciudad está abrazada por un brazo de agua con forma irregular, muy distinto de la geometría del plano. Ese contraste no es casual, porque el lago tampoco es natural.

Puente de tres arcos blancos cruzando un lago al anochecer, iluminado y reflejado en el agua bajo un cielo de nubes densas.
El lago artificial al anochecer, con el puente que lo cruza reflejado en el agua.Gisele Pasquali / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

01 Un lago hecho a la vez que la ciudad

El embalse se cerró en 1959 y las aguas terminaron de subir a comienzos de 1960, justo antes de la inauguración de la capital. Ocupa alrededor de cuarenta kilómetros cuadrados y alcanza en su parte más honda unos cuarenta y ocho metros.

Sus funciones eran varias a la vez: reserva de agua, generación eléctrica, espacio de ocio y, la que aquí interesa, aumentar la humedad ambiental de una zona que es naturalmente muy seca durante medio año.

Es decir, forma parte del proyecto urbano igual que las avenidas o las superquadras. No es un accidente geográfico que la ciudad aprovechó, sino una pieza más del plano, construida para corregir un problema del sitio elegido.

02 Qué problema venía a corregir

La ciudad está a 1.172 metros sobre el nivel del mar, en pleno cerrado, y su año se parte en dos mitades tajantes. De octubre a abril llueve mucho: noviembre acumula 253 milímetros y diciembre 241. De mayo a septiembre, casi nada: julio se queda en 1,5 milímetros.

Lo que de verdad castiga no es la falta de lluvia, sino la humedad del aire. La media de agosto es del 43,5 por ciento, y en los días peores las estaciones meteorológicas registran mínimos por debajo del veinte, con marcas históricas de un solo dígito.

Esas cifras son de zona árida y tienen efectos concretos: sequedad de garganta y de piel, sangrado nasal, ojos irritados. Cuando bajan de ciertos umbrales, las autoridades emiten avisos y recomiendan evitar el ejercicio al aire libre a mediodía.

Puente de tres arcos sobre un lago ancho visto desde una loma, con cielo azul con nubes altas y una carretera bordeando la orilla.
El lago de día, con la meseta al fondo: cuarenta kilómetros cuadrados de agua sobre el cerrado.Mercado Viagens / CC BY 2.0·CC BY 2.0

03 ¿Y funciona?

Conviene ser honesto con la respuesta: el lago mejora las condiciones en su entorno inmediato, pero no cambia el clima de la meseta. Las estaciones siguen registrando cada agosto y septiembre valores de humedad muy bajos en toda la región.

Lo que sí ha hecho, y de forma indiscutible, es cambiar la relación de la ciudad con el agua. Un plano urbano pensado para el automóvil terminó teniendo su mejor espacio público en la orilla, que es donde la gente sale a caminar y a sentarse al final del día.

Y ha creado un microclima visual: al atardecer, la combinación de humedad, polvo del cerrado y horizonte plano produce unos crepúsculos que son, sin exagerar, uno de los mayores atractivos de la ciudad.

Puente de arcos blancos visto desde la orilla, con agua azul en primer plano, una lancha amarrada y vegetación a un lado.
La orilla sur: el borde del lago es hoy el espacio de paseo que el plano original no previó.Juliana Werneck / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Qué hacer con este dato

Si viajas entre mayo y septiembre, lleva crema hidratante, bálsamo labial y suero fisiológico para la nariz, y bebe más agua de la que te pide el cuerpo. Suena exagerado hasta el segundo día.

En los alojamientos es habitual encontrar humidificadores, y donde no los hay funciona el truco local: una toalla mojada o un balde con agua en la habitación por la noche.

Y aprovecha el lago a la hora correcta. El final de la tarde, cuando baja el calor y el sol se pone sobre el agua, es el momento en que esta ciudad de hormigón se vuelve más amable.

Panorámica del lago con el puente de arcos a media distancia, la orilla arbolada y la silueta de la ciudad en el horizonte.
El brazo de agua que rodea la ciudad, con el perfil urbano recortado al fondo.Eric Gaba / CC BY-SA 2.5·CC BY-SA 2.5

05 Lo que se entiende después

Este lago explica algo más grande sobre la ciudad. Aquí no solo se diseñaron los edificios y las calles: se diseñó también el paisaje, y hasta se intentó diseñar el aire.

Pocas capitales pueden decir que su masa de agua principal tiene fecha de construcción. Esta puede, y esa fecha, 1959, es casi la misma que la de sus avenidas.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes rastrea los detalles que explican un lugar mejor que su descripción oficial.