01 Un parque de 1818 con una segunda función

El jardín público del centro de Chisináu se trazó en 1818, lo que lo convierte en el parque más antiguo del país. Ocupa unas siete hectáreas, conserva medio centenar de especies de árboles y algunas de sus moreras y acacias tienen entre ciento treinta y ciento ochenta años. Es, en primer lugar, un parque de barrio: gente cruzando de una calle a otra, bancos ocupados, una fuente de hierro fundido en el centro.

Lo que lo distingue empieza en el paseo que lo cruza desde el bulevar principal. A ambos lados, separados por unos metros y colocados sobre pedestales bajos, hay veintiocho bustos de granito rojo. Ninguno está vallado, ninguno tiene cartel explicativo aparte del nombre y las fechas, y todos están a la altura a la que se sienta la gente. Ese detalle de altura no es menor: define la relación que la ciudad tiene con ellos.

El paseo de la Aleea Clasicilor al atardecer, con farolas encendidas, bancos verdes y bustos alineados entre los árboles.
A última hora de la tarde el paseo funciona como cualquier otro del parque: gente cruzando, bancos ocupados y los bustos a un lado.Ukas / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 El bronce que llegó setenta y tres años antes

En el extremo del paseo, sobre una columna de granito, hay un busto de bronce que no encaja con los demás. Es distinto en material, en formato y en fecha: se colocó en 1885, obra del escultor ruso Aleksandr Opekushin, y se costeó por suscripción pública. Representa a Aleksandr Pushkin, que vivió en Chisináu entre 1820 y 1823 —no porque quisiera, sino porque fue desterrado aquí.

El dato que cambia la lectura del conjunto es cronológico. El busto de Pushkin es setenta y tres años anterior a la alameda. Cuando en 1957 se decidió alinear escritores en este paseo, ya había un escritor esperando al final. La alameda no se coronó con él: se construyó hacia él. Un forastero que pasó tres años aquí por obligación acabó siendo el punto de fuga de la galería literaria de la ciudad.

Busto de bronce sobre una alta columna de granito, rodeado de parterres de flores y bancos, al final de un paseo del parque.
El busto de 1885 al final del paseo: bronce sobre columna, mientras que todos los posteriores son granito rojo sobre pedestal bajo.Tomasz Bladyniec / Wikimedia Commons / CC BY 4.0·CC BY 4.0

03 Veintiocho bustos y ninguno es el primero

Aquí está lo que suele pasar desapercibido. Los bustos de granito no están ordenados por importancia, ni por siglo, ni por género literario. Están ordenados alfabéticamente por apellido. Es una decisión que la mayoría de los visitantes no registra, porque camina buscando nombres conocidos, y que sin embargo determina toda la experiencia.

Un monumento ordenado por jerarquía te dice qué pensar: hay un primero, un segundo y un último. Un monumento ordenado alfabéticamente te niega esa información y te devuelve otra cosa: un inventario. La alameda no argumenta quién es el mejor escritor del país; se limita a afirmar que estos veintiocho pertenecen al conjunto. La discusión sobre el rango queda fuera de la piedra, donde puede seguir teniéndose.

El orden alfabético no es pereza administrativa: es la forma más discreta de decir que aquí no se reparten puestos.

04 Una lista que todavía crece

La alameda se empezó en 1957 y se inauguró el 29 de abril de 1958 con doce esculturas. Hoy son veintiocho. La idea original venía de mucho antes: el escultor Alexandru Plămădeală ya había imaginado en el período de entreguerras un museo al aire libre de este tipo, y el modelo declarado fue la rotonda de escritores del jardín Cișmigiu de Bucarest.

Que el número haya pasado de doce a veintiocho tiene una consecuencia que se ve poco en los monumentos: esto no está terminado. La mayoría de los conjuntos escultóricos se inauguran cerrados y envejecen tal cual. Este se concibió abierto, con hueco para seguir añadiendo, y el orden alfabético es precisamente lo que lo hace posible: un nombre nuevo entra por su letra, sin desplazar a nadie ni obligar a recolocar el conjunto.

El mismo paseo del parque en primavera, con el arbolado en hoja nueva y el pavimento mojado por la lluvia.
El paseo en primavera. La alameda se vive como camino cotidiano antes que como monumento: por eso se sigue ampliando sin ceremonia.Klearchos Kapoutsis / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

05 Cómo recorrerla sin perderse lo importante

Cuatro cosas que cambian el paseo
  1. Empieza por el bulevar, no por el bronce
    Recorrida en ese sentido, la alameda avanza de la A hacia el final del alfabeto y desemboca en el busto de 1885. Al revés se pierde el efecto de llegada.
    10 min a pie
  2. Comprueba el orden tú mismo
    Lee tres apellidos seguidos en un mismo lado. En cuanto ves la secuencia alfabética, deja de parecer un ranking y empieza a parecer un índice.
    el detalle clave
  3. Fíjate en la altura de los pedestales
    Están a la altura de una persona sentada. Nadie tiene que levantar la vista para mirarlos, y eso explica por qué la ciudad los trata como mobiliario y no como altar.
    sin pedestal monumental
  4. Vuelve en otra estación
    En verano el dosel de acacias los deja en penumbra; en invierno, con los árboles desnudos, la hilera se ve entera de un extremo a otro. Son dos lecturas distintas del mismo paseo.
    invierno o verano
Fuente circular de hierro fundido en funcionamiento, con varios chorros de agua, rodeada de árboles en el parque central.
La fuente central del parque, punto de referencia desde el que arranca el paseo de los bustos.Tomasz Bladyniec / Wikimedia Commons / CC BY 4.0·CC BY 4.0

Lo que suele entenderse mal de este lugar es que se lo toma por decoración de parque. No lo es. Es la forma que eligió una ciudad para tener su canon literario a la intemperie, sin taquilla, sin vitrina y sin jerarquía, en el mismo camino por el que la gente va al trabajo. Un canon que se puede tocar, que se moja cuando llueve y al que se le pueden añadir nombres. Eso, en Europa, no es tan común como parece.

Tools

Explore this destination

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer
Itineraries

Days already sorted

Day-by-day routes for this destination, with stops, timings and what each one costs.

See itineraries

Rate this article

Your vote helps prioritize what we edit next.

No votes yet
LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.