01 Qué es exactamente lo que se ve
El conjunto son tres torres terminadas en 1979, plantadas en una punta de tierra que entra en el mar. La mayor lleva dos esferas ensartadas en el fuste a distinta altura; la segunda lleva una sola; la tercera no lleva ninguna y remata en aguja. Vistas de lejos parecen un capricho escultórico, y de cerca se entiende que no lo son.
La esfera inferior de la torre principal es un depósito de agua, y la superior, más pequeña, es el mirador. La segunda torre es también depósito. La tercera no almacena agua: sostiene el equipo que ilumina a las otras dos. Es decir, de los tres elementos del conjunto, dos son infraestructura hidráulica pura.

02 Por qué un depósito acaba siendo un símbolo
Para entenderlo hay que salir de la punta y mirar el resto de la ciudad. En 1976 se construyeron 33 torres de agua repartidas por puntos estratégicos, con una capacidad conjunta de más de 100.000 metros cúbicos y depósitos de 3.000 cada uno, con forma de copa invertida y franjas azules y blancas.
Es decir, la ciudad ya tenía un lenguaje visual para sus depósitos antes de que existieran las tres torres famosas. Cuando toca hacer un elemento singular en la mejor punta de la costa, no se parte de cero: se parte de una familia de objetos que ya estaba en el paisaje y que todo el mundo reconocía.
Treinta y tres torres repartidas por la ciudad y más de 100.000 metros cúbicos guardados en alto. El símbolo salió de la red, no al revés.
03 Lo que se ve desde arriba

Subir merece la pena por una razón concreta: es el único punto de la ciudad desde el que se entiende su forma. Desde arriba se ve que la capital es una franja estrecha pegada al agua, con el desierto detrás y el mar delante, y que todo el crecimiento se ha producido a lo largo de la costa y no hacia el interior.
Y se ve también algo que desde la calle no se aprecia: los solares vacíos. Entre las torres de oficinas hay grandes superficies sin edificar y aparcamientos enormes, que explican por qué esta ciudad no tiene tejido de calle continuo pese a su tamaño. Es un diagnóstico urbano completo en diez minutos de mirador.
04 Cómo mirarlas

Dos consejos prácticos. El primero: sube a última hora de la tarde. Con el sol alto y la calima habitual, la vista se aplana y el horizonte desaparece; en la hora anterior a la puesta de sol, la luz baja recorta los edificios y se ve el trazado de la ciudad. El segundo: la esfera está cerrada con vidrio, así que pega el objetivo al cristal para evitar los reflejos.
Y una manera distinta de verlas, que casi nadie hace: mirar primero un grupo cualquiera de depósitos de los que hay repartidos por la ciudad, junto a una carretera y sin ninguna intención monumental, y solo después ir a la punta. Vistas en ese orden, las tres torres dejan de ser una escultura y se convierten en lo que son: el remate de una red.



