01 Por qué es rosa
Es decir: el rosa no es una propiedad del lago, es un indicador. Mide cuánta sal hay disuelta. Un lago Retba muy rosa es un lago muy salado, y por eso el color y la actividad económica del lugar están unidos: la misma condición que produce el pigmento produce la sal que se extrae.
El lago es además muy poco profundo y está separado del océano por un cordón de dunas de unos pocos cientos de metros. Esa combinación —poca agua, mucha evaporación, aporte marino filtrado— es la que históricamente ha mantenido la salinidad en niveles extremos, con valores citados de hasta el 40 %.

02 Lo que pasó en 2022
El nivel del agua pasó de tres metros a seis. La salinidad se desplomó y el color desapareció durante casi tres años.
En agosto y septiembre de 2022, unas lluvias torrenciales excepcionales inundaron la región. El lago desbordó sus orillas, el nivel se duplicó y el agua se diluyó. Con la salinidad hundida, el alga dejó de producir pigmento y el Retba dejó de ser rosa.
El golpe económico fue inmediato: la crecida se llevó unas 7.000 toneladas de sal ya recogida, una pérdida estimada en 420 millones de francos CFA. Y detrás del color se fue el turismo, que era la otra pata del lugar.
La recuperación no fue espontánea del todo: hubo que bombear agua para bajar el nivel, con un coste de varios millones de francos CFA. El color volvió a aparecer en marzo de 2025, casi tres años después. Aun así, los análisis citados en 2025 dan una salinidad media en torno al 18 %, muy por debajo de los máximos históricos.
03 La sal
Lo que sostiene el lago no es el color sino la sal. Se extraen del orden de 60.000 toneladas al año y de ello viven unas 3.000 personas. La recolección se hace de noviembre a junio, coincidiendo con la estación seca, que es cuando el agua se concentra.
El método es manual y no ha cambiado. Se entra en el agua, se rompe la costra del fondo con una barra, se recoge el sedimento en un cesto y se vuelca en una piragua de madera fondeada al lado. Cuando la barca se llena, se lleva a la orilla y la sal se apila en montones blancos que se dejan escurrir al sol antes de ensacarla.
04 Qué esperar hoy
Conviene ajustar la expectativa a lo que hay. El agua no es de un rosa de postal a todas horas: según la salinidad, la luz y el punto del lago, va del rosa pálido al pardo rojizo, y en las imágenes recientes tomadas desde el aire domina más el segundo tono que el primero.

Lo práctico es ir en estación seca, entre noviembre y junio, y a mediodía o primera hora de la tarde, con el sol alto: es cuando el pigmento se ve mejor. Y merece la pena bajar a la orilla donde se apila la sal, porque la escena de las piraguas y los montones blancos es tan característica como el color.
Y una última cosa que cambia cómo se mira el sitio: lo que estás viendo es un lago que ya perdió su rasgo distintivo una vez, en 2022, por una crecida asociada a lluvias extremas, y que hoy funciona con la mitad de la salinidad histórica. El color ha vuelto, pero no está garantizado para siempre.



