01 Por qué es rosa

Es decir: el rosa no es una propiedad del lago, es un indicador. Mide cuánta sal hay disuelta. Un lago Retba muy rosa es un lago muy salado, y por eso el color y la actividad económica del lugar están unidos: la misma condición que produce el pigmento produce la sal que se extrae.

El lago es además muy poco profundo y está separado del océano por un cordón de dunas de unos pocos cientos de metros. Esa combinación —poca agua, mucha evaporación, aporte marino filtrado— es la que históricamente ha mantenido la salinidad en niveles extremos, con valores citados de hasta el 40 %.

Vista aérea vertical bajo un cielo azul oscuro y despejado: en la mitad derecha del encuadre, una gran extensión de agua de color pardo rojizo intenso, lisa y opaca, con varias piraguas de colores amarradas junto a la orilla en el ángulo inferior; la orilla está ocupada por un caserío denso de casetas de chapa con techos azules y rojos, cobertizos y algún edificio con piscina; a la izquierda y en el centro, una masa continua de cocoteros y arbolado verde oscuro; más allá, una amplia superficie de arena de un naranja intenso que forma una duna alargada, con vehículos diminutos y huellas sobre ella; al fondo, una franja de vegetación baja, una playa clara y el océano Atlántico de color azul, con líneas de rompientes blancas paralelas a la costa.
El lago y el Atlántico, separados por unos cientos de metros de duna. Imagen de abril de 2026.Issiaga0 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 Lo que pasó en 2022

El nivel del agua pasó de tres metros a seis. La salinidad se desplomó y el color desapareció durante casi tres años.

En agosto y septiembre de 2022, unas lluvias torrenciales excepcionales inundaron la región. El lago desbordó sus orillas, el nivel se duplicó y el agua se diluyó. Con la salinidad hundida, el alga dejó de producir pigmento y el Retba dejó de ser rosa.

El golpe económico fue inmediato: la crecida se llevó unas 7.000 toneladas de sal ya recogida, una pérdida estimada en 420 millones de francos CFA. Y detrás del color se fue el turismo, que era la otra pata del lugar.

La recuperación no fue espontánea del todo: hubo que bombear agua para bajar el nivel, con un coste de varios millones de francos CFA. El color volvió a aparecer en marzo de 2025, casi tres años después. Aun así, los análisis citados en 2025 dan una salinidad media en torno al 18 %, muy por debajo de los máximos históricos.

03 La sal

Lo que sostiene el lago no es el color sino la sal. Se extraen del orden de 60.000 toneladas al año y de ello viven unas 3.000 personas. La recolección se hace de noviembre a junio, coincidiendo con la estación seca, que es cuando el agua se concentra.

El método es manual y no ha cambiado. Se entra en el agua, se rompe la costra del fondo con una barra, se recoge el sedimento en un cesto y se vuelca en una piragua de madera fondeada al lado. Cuando la barca se llena, se lleva a la orilla y la sal se apila en montones blancos que se dejan escurrir al sol antes de ensacarla.

Orilla del lago en un día de bruma, con el cielo y el agua de un gris uniforme casi indistinguibles: en primer plano y a lo largo de toda la mitad derecha del encuadre se alinean grandes montones de sal de un blanco sucio, de dos o tres metros de alto, algunos ya ensacados en sacos blancos de plástico con rótulos verdes; entre los montones hay palas, tablones y bidones; a la izquierda, el agua del lago llega hasta la orilla y en ella flotan una docena de piraguas de madera estrechas y alargadas, varias cargadas; repartidas por la escena, a media y larga distancia, se ve a unas veinte personas trabajando, todas pequeñas en el encuadre y sin rasgos reconocibles; al fondo, una línea de vegetación baja y palmeras difuminadas por la calima.
Los montones de sal escurriendo en la orilla, ya ensacada en parte. Se extraen unas 60.000 toneladas al año.MyriamLouviot / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

04 Qué esperar hoy

Conviene ajustar la expectativa a lo que hay. El agua no es de un rosa de postal a todas horas: según la salinidad, la luz y el punto del lago, va del rosa pálido al pardo rojizo, y en las imágenes recientes tomadas desde el aire domina más el segundo tono que el primero.

Vista aérea del lago completo bajo un cielo azul intenso y despejado: la lámina de agua ocupa el centro del encuadre con forma ovalada y color pardo rojizo oscuro, más claro y anaranjado en los bordes poco profundos; alrededor, una franja continua de arena naranja separa el agua de la vegetación; en la orilla inferior, en primer plano, una duna de arena naranja muy amplia con matorral disperso, y detrás una hilera de casas de una planta, algunas con cubierta roja, con una piscina azul y pistas de tierra; en la orilla superior y a la izquierda, una llanura arenosa clara con extracciones y, al fondo, una extensión urbana baja y difusa que llega hasta el horizonte.
El lago entero desde el aire en mayo de 2026, con el color recuperado tras el episodio de 2022.Issiaga0 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Lo práctico es ir en estación seca, entre noviembre y junio, y a mediodía o primera hora de la tarde, con el sol alto: es cuando el pigmento se ve mejor. Y merece la pena bajar a la orilla donde se apila la sal, porque la escena de las piraguas y los montones blancos es tan característica como el color.

Y una última cosa que cambia cómo se mira el sitio: lo que estás viendo es un lago que ya perdió su rasgo distintivo una vez, en 2022, por una crecida asociada a lluvias extremas, y que hoy funciona con la mitad de la salinidad histórica. El color ha vuelto, pero no está garantizado para siempre.

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LM

Lucía Montes

Editora de Vale la pena saber · Flowtravel

Lucía busca el dato que cambia cómo miras un lugar.