01 Un árbol elegido por lo rápido que crece
Cuando se plantó el arbolado original de Islamabad, en la misma década en que se trazaba la cuadrícula de la ciudad, la prioridad era simple: dar sombra y verdor a una capital que no tenía ninguno. La morera de papel, Broussonetia papyrifera, cumplía a la perfección ese encargo. Es un árbol no nativo, de origen en Asia oriental, con un crecimiento excepcionalmente rápido comparado con las especies locales.
Durante décadas fue, literalmente, la imagen verde de la capital: la especie que definió buena parte del paisaje urbano de las primeras generaciones de sectores. El problema no estaba en su capacidad de crecer, sino en algo que solo se hizo evidente con el tiempo y con la propia expansión de la ciudad.

02 Cuarenta mil granos de polen por metro cúbico
La morera de papel es una especie dioica: hay árboles macho y árboles hembra, y son los ejemplares macho los que liberan el polen. Cada primavera, ese polen empieza a soltarse a principios de marzo, alcanza su pico hacia la tercera o cuarta semana del mes, con concentraciones diarias de entre 35.000 y 40.000 granos por metro cúbico, y cae con rapidez a partir de abril.
Esa cifra —hasta 40.000 granos por metro cúbico en un solo día— sitúa a Islamabad entre las ciudades con los picos de polen más altos jamás medidos en un entorno urbano. Es la razón por la que la capital ha llegado a ganarse, en no pocos reportajes internacionales, el apodo de capital mundial de la alergia.
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03 La relación con el asma, medida con datos
No es una molestia menor de temporada: hay estudios clínicos que lo han medido con precisión. En una investigación sobre 118 pacientes sensibilizados a la morera de papel, 102 —el 85 %— declararon antecedentes de crisis en marzo. En el seguimiento posterior, 34 de esos pacientes (28,8 %) sufrieron al menos un episodio de asma en marzo, frente a solo el 6 % entre los pacientes no sensibilizados a esta especie.
El propio estudio encontró una correlación estadística fuerte entre el recuento medio de polen de morera de papel y los registros clínicos de crisis de asma en los pacientes sensibilizados. No es una percepción compartida sin más: es un patrón que se repite con la regularidad de un calendario.
El árbol que se plantó para acelerar la ciudad acabó marcando su propio calendario: uno de crisis respiratorias, no de floración.
04 Miles de árboles talados cada temporada
La respuesta de las autoridades ha sido, en los últimos años, una campaña sostenida de tala. En 2025, la Autoridad de Desarrollo de la Capital anunció la retirada de unos 30.000 ejemplares repartidos por distintas zonas de la ciudad, después de haber talado ya más de 5.000 solo en el parque F-9 el año anterior. El plan contempla sustituir esos árboles por especies nativas —loquat, guayabo, higuera, albaricoquero, la morera local— en cantidades varias veces superiores a las retiradas.
La decisión no ha estado libre de polémica: hay quien defiende el valor del arbolado ya crecido frente a la promesa de plantones nuevos que tardarán años en dar sombra equivalente. Pero el argumento sanitario, respaldado por los estudios sobre asma y por un comité de expertos constituido tras un litigio de interés público, ha pesado más.

05 Qué significa esto para tu visita
Si tienes alergias respiratorias o asma diagnosticada, marzo es el mes que hay que planificar con cuidado, o directamente evitar. Si el viaje es inevitable en esas fechas, lleva antihistamínicos, consulta con tu médico sobre medicación preventiva y, si tienes asma, no viajes sin tu inhalador de rescate.
Vale la pena saberlo porque cambia cómo se entiende el verdor de la ciudad. Los árboles que dan sombra a las avenidas de Islamabad no son un accidente ni una selva espontánea: son la solución de un problema de los años sesenta que, sin que nadie lo planeara, generó otro problema completamente distinto sesenta años después.


