01 Una prohibición de verdad

Conviene situarlo en el tiempo, porque es lo que hace notable la decisión. En 2008, la mayoría de los países europeos todavía estaban discutiendo si cobrar unos céntimos por bolsa. Aquí se optó directamente por prohibirlas, con más de una década de adelanto sobre buena parte del mundo.

El efecto se ve antes de haber salido del aeropuerto, y desde luego en la primera calle. No hay bolsas de plástico enganchadas en las vallas, ni en los desagües, ni en las cunetas de las carreteras que salen de la ciudad. Es una ausencia que uno no sabe que estaba acostumbrado a ver hasta que desaparece.

02 El último sábado de cada mes

Una jornada al mes, repetida durante tres décadas. La limpieza no es una campaña: es un calendario.

La segunda pieza del sistema es el umuganda, institucionalizado en 1995. Consiste en una jornada de trabajo comunitario obligatoria para las personas de entre 16 y 65 años, que se celebra el último sábado de cada mes en todo el país. Los proyectos concretos los deciden localmente cada comunidad y sus responsables.

Lo que se hace en esas jornadas varía: limpiar, construir, arreglar, mejorar algo del entorno inmediato. La limpieza es solo una parte del programa, no su totalidad. Pero al repetirse mes tras mes durante tres décadas, la parte de limpieza acumula un efecto muy visible sobre el espacio público.

Para el viajero hay una consecuencia práctica que conviene anotar: el último sábado de cada mes, buena parte de la actividad se detiene durante la mañana. Comercios cerrados, tráfico reducido y calles ocupadas por la jornada. No es un contratiempo grave, pero sí una mañana que hay que planificar de otra manera.

Vista de la ciudad desde un alto, con el cielo azul y nubes blancas sueltas ocupando la mitad superior: en el fondo se superponen varias lomas de perfil redondeado cubiertas por completo de caserío, con las casas trepando hasta las líneas de cumbre y manchas de arbolado entre ellas; en el centro del encuadre, el terreno desciende hacia un fondo de valle donde se distingue un llano verde y algunas naves; a media distancia, una explanada de tierra rojiza sirve de estacionamiento a una veintena de autobuses y furgonetas; en primer término, dos cubiertas de chapa ondulada muy desgastadas y un muro amarillo cierran el encuadre por abajo.
Una explanada de tierra y un fondo de valle sin residuos visibles. El efecto se nota más fuera del centro que dentro.Jenny Paul / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Por qué funcionan juntas

Lo interesante del caso no es cada medida por separado, sino cómo se sostienen la una a la otra. Prohibiciones de bolsas de plástico se han aprobado en decenas de países, y en muchos han quedado en papel mojado porque no había forma de que la norma calase en la costumbre diaria.

Aquí la prohibición cayó sobre un país que llevaba desde 1995 con una cita fija, mensual y de participación obligatoria dedicada al entorno común. Esa repetición —una fecha conocida, cada mes, durante casi tres décadas— es lo que convirtió una norma administrativa en un hábito colectivo.

El resultado es que Kigali aparece de forma recurrente en las listas de ciudades más limpias de África, y con frecuencia en las de capitales más limpias del mundo. No es una impresión de folleto: es lo primero que comenta cualquiera que llega desde otra capital de la región.

Vista de la ciudad por la mañana desde un tejado, con el cielo ocupando dos tercios del encuadre: sobre un azul claro se extiende una capa irregular de nubes blancas y grises de bordes deshilachados; en la franja media aparece una sucesión de lomas cubiertas de caserío disperso entre arbolado denso, con casas de tejado rojo y blanco que trepan por las laderas hasta las cumbres; en primer término y ocupando toda la parte baja, la cubierta de chapa ondulada de un edificio, pintada de rojo óxido y con un frontón triangular a la izquierda; un cable eléctrico cruza el encuadre de lado a lado y dos postes de madera con antena se recortan contra el cielo.
Barrios residenciales trepando por las laderas. El programa mensual se organiza barrio a barrio, no desde el centro.Lkabilah / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Qué significa para ti

Lo primero es una cuestión de equipaje. Conviene sacar las bolsas de plástico de la maleta antes de salir de casa: las de la ropa, las del neceser, las de la compra que uno arrastra sin darse cuenta. Si llegan contigo, es probable que te las retiren en la entrada, y evitarlo es sencillo.

La alternativa práctica es llevar bolsas de tela para lo que se suele resolver con plástico: ropa húmeda, calzado, la compra del día. En el país es lo normal, y no vas a encontrar una bolsa de plástico en ningún comercio para sacarte del apuro.

Vista nocturna de la ciudad desde un edificio alto: en el primer plano y a media altura se distinguen edificios de oficinas y bloques residenciales de cuatro a diez plantas, con ventanas iluminadas, cubiertas planas y arbolado oscuro entre ellos, recorridos por calles con farolas encendidas de luz anaranjada y algún coche; en el centro del encuadre destaca una torre de unas quince plantas con un rótulo luminoso en lo alto; a partir de ahí, y ocupando todo el fondo, se extiende una alfombra de puntos de luz que trepa por varias laderas hasta perderse en la oscuridad.
La ciudad de noche. La limpieza del espacio público es lo que más comentan quienes llegan desde otras capitales de la región.Adoscam / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Y lo segundo es de calendario: mira en qué día cae el último sábado del mes antes de cerrar el itinerario. Si coincide con tu única mañana en la ciudad, mejor dejar para ese rato algo que no dependa de comercios abiertos ni de moverse mucho, y reservar los desplazamientos para la tarde.

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LM

Lucía Montes

Editora de Vale la Pena Saber · Flowtravel

Lucía se detiene en lo que un lugar da por supuesto y nadie explica.