01 El árbol que no parece un cafeto

La hoja lo confirma en cuanto se ve de cerca: es grande, correosa y de nervio muy marcado, más parecida a la de un árbol tropical de sombra que a la hoja fina y ondulada que se asocia a la arábica. Todo en la planta está a otra escala.

Su área de origen es la franja de bosque bajo de África occidental: de Sierra Leona a Nigeria pasando por Liberia, Costa de Marfil y Ghana, y hacia el interior hasta Uganda y Angola. Es una planta de tierras bajas y calor, no de altitud, y esa es una de las claves de toda su historia.

02 Un grano del doble de tamaño

El fruto de esta especie es aproximadamente el doble de grande que el de la arábica y la robusta. Verde mientras crece, pasa a rojo oscuro y luego a púrpura al madurar, y tiene la piel notablemente más firme, algo que en la práctica dificulta la entrada de las plagas.

Nueve granos de café tostados colocados sobre una superficie de mármol blanco veteado de gris, fotografiados desde arriba con luz suave: dos de ellos son claramente mayores que el resto, de forma alargada y algo asimétrica, con el surco central bien visible y un tono marrón cobrizo brillante; los otros siete son sensiblemente más pequeños, redondeados u ovalados y de un marrón algo más oscuro; los granos se agrupan en el centro del encuadre en una composición suelta, y el resto de la imagen es superficie de mármol vacía.
Comparación de tamaño entre granos tostados de distintas especies de café. Los dos mayores del grupo son de liberica.LeClairOrganics / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

El grano no solo es más grande: es asimétrico, con una forma ganchuda que no se parece a la de ningún otro café.

Esa asimetría es lo que más llama la atención al verlo por primera vez. Mientras el grano de arábica es una elipse regular partida por un surco recto, el de liberica se tuerce hacia un lado y recuerda a una almendra deformada. Puestos uno junto a otro, no hace falta ser experto para distinguirlos.

03 Por qué se fue al otro lado del mundo

Aquí está la inversión que hace interesante toda la historia. Una especie que se llama liberica, nativa de estos bosques, se cultiva y se bebe hoy sobre todo en Filipinas, Indonesia y Malasia. En su lugar de origen es casi una rareza; a doce mil kilómetros, un producto de consumo corriente.

Las razones son agronómicas y bastante claras. La planta resiste mucho mejor que la arábica la roya del café, tolera temperaturas altas y prospera a baja altitud, donde la arábica no funciona. Para plantaciones tropicales de tierras bajas, esas tres propiedades juntas la convirtieron en una alternativa práctica.

Copa de un cafeto fotografiada desde abajo, dentro de una masa de vegetación: las hojas, muy grandes, ovaladas y de superficie correosa, cuelgan en distintos planos y ocupan casi todo el encuadre en tonos que van del verde oscuro al verde amarillento, con dos o tres hojas ya amarilleadas; las ramas leñosas, delgadas y de corteza parda, se cruzan en diagonal y llevan pegados a lo largo del tallo pequeños frutos redondos de color granate oscuro; por la izquierda entra la luz blanca del cielo entre el follaje claro del sotobosque.
La planta en su porte natural, dentro del bosque. Puede alcanzar los dieciocho metros si no se la poda.Dinesh Valke / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

Con todo, sigue siendo una especie minoritaria: menos del uno por ciento de la producción mundial de café. Arábica y robusta se reparten prácticamente todo el mercado, y liberica ocupa el hueco que queda. Es el tipo de dato que reordena la idea que uno tiene de qué es «el café».

04 Qué esperar en la taza

Conviene ajustar expectativas antes de probarlo, porque no sabe a lo que la mayoría espera de un café. El perfil descrito habitualmente es de cuerpo alto y notas ahumadas, amaderadas y de fruto seco, más cercano al de la robusta que al de la arábica.

Hay dos diferencias que cambian bastante la experiencia respecto a la robusta: un contenido de azúcar más alto y menos cafeína, lo que se traduce en una taza sensiblemente menos amarga. No es un café sutil ni pretende serlo; es un café de cuerpo, y funciona mejor con leche o con preparaciones largas que en catas de matices.

Vista aérea de un tramo de río en plena selva tomada bajo lluvia: la humedad del aire cubre todo el encuadre de una bruma blanquecina que borra el horizonte; el río, de aguas pardas, describe una curva y salva un escalón rocoso donde el agua rompe en blanco; sobre él se apoya una presa baja de hormigón con una hilera de vanos rectangulares y, junto a ella, un edificio alargado de dos plantas con las ventanas vacías y vegetación creciendo en la cubierta; alrededor, el terreno está cubierto por una masa continua de selva verde con palmeras dispersas y claros de hierba alta.
Bosque bajo y húmedo en el interior del país. Este es el tipo de hábitat del que procede la especie.blk24ga / Wikimedia Commons / CC BY 3.0·CC BY 3.0

Y queda el detalle que hace que valga la pena saberlo estando aquí: la próxima vez que veas «liberica» en la carta de una cafetería de especialidad, en cualquier parte del mundo, estarás leyendo el nombre de este país en una etiqueta botánica del siglo XIX. Pocos topónimos han viajado tan lejos por una vía tan indirecta.

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LM

Lucía Montes

Editora de Vale la Pena Saber · Flowtravel

Lucía se detiene en lo que un lugar da por supuesto y nadie explica.