En cuanto sales a la calle en Montevideo lo ves: gente caminando por la rambla con un termo encajado bajo el brazo izquierdo y un recipiente redondo en la mano derecha. No es una escena de postal ni una costumbre de fin de semana. Es la forma normal de estar en la ciudad.

Nave de mercado del siglo XIX con estructura de hierro y grandes cristaleras, vista desde la calle, con coches aparcados delante bajo un cielo gris.
El Mercado Agrícola de Montevideo: la yerba se compra aquí como cualquier otro básico de la despensa.Fedaro / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

01 Nueve kilos por persona

Uruguay consume alrededor de nueve kilos de yerba por habitante y año. Es la cifra más alta del mundo, por delante de Argentina, que ronda los seis y medio, y muy por encima de Brasil o Paraguay, los otros países donde la planta se cultiva.

Conviene traducir el número. Nueve kilos al año son unos veinticinco gramos al día para cada persona del país, bebés incluidos. Para llegar a ese promedio hace falta que la mayoría de la población tome mate a diario y varias veces.

El dato explica por qué la infraestructura está adaptada: hay puntos de agua caliente para rellenar el termo en gasolineras y en otros lugares de paso, y las tiendas de deporte venden bolsos diseñados para llevar termo, mate y yerba juntos.

02 Un arbusto que no crece aquí

La yerba mate es Ilex paraguariensis, un árbol pequeño de la familia del acebo. Su área natural es la cuenca alta del Paraná: el noreste de Argentina, el este de Paraguay y el sur de Brasil, todo ello bajo un clima subtropical húmedo con inviernos suaves.

Uruguay queda al sur de esa franja. El país entero es templado, con inviernos más frescos y sin la combinación de suelo y lluvia que el cultivo pide, así que nunca hubo plantaciones comerciales. La facultad de agronomía ha estudiado si sería posible producirla aquí; por ahora, no se produce.

Aquí está la rareza que hace interesante el asunto: la bebida que mejor identifica al país es la única de su despensa que el país no puede producir. No es un producto local convertido en símbolo, sino un símbolo sostenido por una importación.

Arbustos jóvenes de hojas verdes y brillantes en un jardín botánico, con un cartel ovalado blanco que dice Ilex paraguariensis, yerba mate.
Ilex paraguariensis, la planta del mate: crece al norte de Uruguay, no dentro.Madamebiblio / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Lo que llega y de dónde

Uruguay importa del orden de treinta mil toneladas de yerba al año y es el mayor importador de América Latina. Prácticamente todo ese volumen procede de Brasil: la proporción brasileña ronda la totalidad de lo que entra.

Las marcas que se ven en cualquier despensa montevideana son uruguayas de nombre y de mezcla, pero la hoja se cultiva y se procesa fuera. Lo que el país aporta es el criterio: el tipo de molienda, el estacionamiento y el corte que aquí se consideran correctos.

Ese criterio marca una diferencia real con el país vecino. La yerba que se vende en Uruguay suele estar molida más fina y con más polvo, y el mate se toma casi siempre amargo, sin azúcar. Un paquete argentino y uno uruguayo no dan la misma bebida.

04 Cómo se toma, en la práctica

El equipo son tres piezas: el recipiente, que puede ser de calabaza, madera, metal o cerámica; la bombilla, la caña metálica que hace de filtro; y el termo con agua caliente, nunca hirviendo. Se llena el recipiente de yerba, se moja, se ceba y se bebe hasta el fondo.

En grupo hay una regla que ordena todo lo demás: una sola persona ceba y el mate va pasando en ronda, siempre por el mismo recorrido. Cada uno bebe el suyo entero, hasta que la bombilla suena, y lo devuelve a quien lo sirve.

Dos detalles que a un visitante le ahorran un tropiezo: no se mueve ni se remueve la bombilla, porque desarma el cebado; y «gracias» no es una cortesía sino una señal de que ya no quieres más. Si lo dices en la primera ronda, no te sirven otra vez.

Varios recipientes de mate agrupados sobre una mesa: calabazas con aro de metal, un vaso de vidrio, uno de madera, otro de cerámica pintada y otro verde con bombilla.
El recipiente admite casi cualquier material; lo que no cambia es la bombilla.Esceptic0 / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

05 Lo que revela

Un país que bebe nueve kilos por persona de algo que no produce dice dos cosas a la vez. La primera es que la costumbre pesa más que la agricultura: se sostuvo durante siglos mediante el comercio, sin que la planta llegara a plantarse aquí.

La segunda es sobre el objeto en sí. El mate no se compra en un local ni se consume sentado: se lleva encima y se comparte. Por eso está en la calle todo el día, y por eso es lo primero que un visitante nota en Montevideo antes incluso de saber qué está mirando.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes persigue el dato que cambia la forma de mirar un lugar y lo explica hasta el final.