No es un caso de idioma oficial contra dialecto local. Es un país con media docena larga de lenguas activas donde el neerlandés hace de techo administrativo y el sranan tongo de suelo común.

Casas de madera de dos plantas con persianas y balcón corrido junto a una calle, algunas con la pintura desgastada.
El casco antiguo: plano neerlandés, madera local y, en la calle, una lengua que no es ninguna de las dos.Mark Ahsmann / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

01 Por qué el neerlandés

La razón es histórica y administrativa: el neerlandés quedó como lengua de gobierno y de enseñanza, y así siguió después de la independencia. Es el idioma en el que se estudia, se legisla y se informa.

En 2004 el país se incorporó a la Unión de la Lengua Neerlandesa, el organismo que comparten los Países Bajos y Bélgica. Es el único miembro fuera de Europa.

Para el viajero esto tiene una consecuencia práctica: los carteles, los menús impresos y los documentos oficiales están en neerlandés, aunque la conversación en la que estés metido vaya por otro camino.

02 La lengua que comparte todo el mundo

El sranan tongo nació en las plantaciones a partir de un pidgin de base inglesa, y después absorbió vocabulario neerlandés, portugués y de varias lenguas africanas. Hoy lo hablan como lengua materna alrededor de medio millón de personas y muchas más como segunda lengua.

Aunque tenga muchas palabras reconocibles para quien sabe inglés, no es inteligible con el inglés moderno: siglos de desarrollo aparte lo convirtieron en una lengua propia, con su gramática y, desde 1986, con una ortografía oficial.

Su función es la de puente. En un país donde conviven comunidades de origen africano, indio, javanés, chino, europeo e indígena, el sranan tongo es lo que permite que dos desconocidos se entiendan sin negociar antes qué idioma usar.

Esquina con un pequeño comercio de rótulos pintados junto a una calzada de adoquines y una camioneta aparcada.
Los rótulos suelen estar en neerlandés; la conversación dentro del local, casi nunca.Ymnes / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Y todas las demás

Además de esas dos, en la ciudad se hablan a diario el sarnámi de la comunidad de origen indio, el javanés surinamés, varias lenguas de los pueblos cimarrones del interior, hakka entre la comunidad china y lenguas indígenas.

No están repartidas por barrios de forma estricta: conviven en el mismo mercado, en la misma calle y a veces en la misma familia. Es habitual oír a alguien cambiar de lengua tres veces en una conversación de cinco minutos.

Las lenguas de los pueblos del interior son un caso aparte, ligadas a los ríos y a las comunidades del alto Surinam, y con una vitalidad que no depende de la ciudad.

Río ancho de aguas oscuras entre paredes de selva densa, con una lengua de arena en la orilla.
El alto río Surinam: otras lenguas del país viven aquí, lejos de la capital.David Stanley from Nanaimo, Canada / CC BY 2.0·CC BY 2.0

04 Qué significa esto en la práctica

Con inglés te vas a mover sin problemas en hoteles, restaurantes y transporte turístico. Fuera de ese circuito, el inglés funciona menos de lo que su parecido con el sranan tongo hace pensar.

Con español no cuentes: es el país sudamericano donde menos sirve. Saber cuatro palabras de sranan tongo, en cambio, cambia el tono de cualquier interacción, y nadie espera que las sepas.

Un apunte útil: fu, fa, waka y sma son partículas y palabras que vas a oír constantemente. No hace falta estudiar nada, pero reconocer que estás oyendo una lengua distinta y no un neerlandés mal pronunciado ya es media comprensión.

Embarcadero techado de madera junto a un río ancho, con coches aparcados delante y el cielo nublado.
El embarcadero del Waterkant: aquí se cruzan idiomas y también orillas.Ymnes / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

05 Lo que revela

Este reparto lingüístico cuenta la historia del país mejor que cualquier museo: una lengua europea arriba, una lengua nacida aquí en el medio, y media docena de lenguas comunitarias que nunca se fueron.

Si prestas atención a qué idioma se usa en cada situación —qué se escribe, qué se grita, qué se habla en casa— habrás entendido Paramaribo antes de terminar el primer día.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes explica el detalle que cambia la forma de mirar un lugar, y lo comprueba antes de contarlo.