01 Cómo se dice una dirección

La estructura es siempre la misma: un punto de referencia conocido, una distancia en metros y un rumbo. «Del Mercado Central, doscientos metros al sur y cincuenta al este.» Con eso, cualquier taxista o vecino te lleva.

Hay dos convenciones que conviene aprender. La primera: cada cuadra cuenta como cien metros, mida lo que mida en realidad, así que veinticinco metros significa media cuadra corta y no una medición literal. La segunda: en los pueblos, el punto de referencia por defecto suele ser el templo de la plaza central, que sirve como origen de coordenadas.

Entrada del Mercado Central de San José, con rótulo amarillo y letreros sobre la puerta.
El Mercado Central, fundado en 1880, es una de las referencias más usadas del centro.Wayne77 / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 De dónde viene

El sistema no es una excentricidad moderna, sino la herencia de un país que hasta hace poco era mayoritariamente rural. En pueblos pequeños, donde todo el mundo sabía dónde estaba cada cosa, poner nombre a las calles no resolvía ningún problema: bastaba con nombrar lo que se veía.

El crecimiento urbano llegó rápido y el hábito no cambió con él. De ahí la parte más famosa del asunto: referencias que ya no existen. Los edificios se derriban, los negocios cierran y los árboles se talan, pero la dirección sigue mencionándolos durante décadas. El punto de referencia sobrevive a la cosa.

Edificio histórico de Correos de Costa Rica en San José, de piedra clara y estilo ecléctico.
El edificio de Correos es otro origen de coordenadas habitual: «del Correo, cien al norte».Wayne77 / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Lo que cuesta

El sistema tiene un precio medible. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo publicado en 2008 estimó que la falta de nomenclatura formal le costaba al país unos 720 millones de dólares al año en reparto, logística y servicios.

Por eso en septiembre de 2012 la capital anunció la instalación de sus primeras señales de calle: unas veintidós mil placas y rótulos. La rotulación existe hoy, pero el sistema oral sigue siendo el que se usa en la conversación, en los taxis y en la mayoría de las indicaciones cotidianas.

El reloj de la fuente en la esquina de la Avenida Central con la calle 3, junto a la Plaza de la Cultura.
El reloj de la fuente, junto a la Plaza de la Cultura: pequeño, fijo y perfecto como referencia.Wayne77 / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0
Cómo apañarse
  1. Pide siempre la referencia
    Si reservas alojamiento, pide la dirección «a la tica»: te ahorrará media hora de vueltas.
    práctico
  2. Piensa en cuadras, no en metros
    Cien metros es una cuadra. Doscientos, dos. La cifra es una unidad, no una medida.
    clave
  3. Aprende los cuatro rumbos
    Norte, sur, este y oeste se usan constantemente. Sin ellos, la dirección no se entiende.
    método
Vestíbulo del Teatro Nacional de Costa Rica, con mármoles, espejos y dorados.
El Teatro Nacional funciona también como referencia urbana: casi todo el centro se sitúa respecto a él.Wayne77 / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Nueva comprensión

Entender esto cambia la experiencia de moverse por la ciudad. Deja de parecer un caos y se revela como un sistema con reglas fijas: origen, distancia, rumbo. Es memoria compartida convertida en infraestructura, y por eso resiste incluso cuando se instalan rótulos.

Y dice algo del lugar. Un país donde una dirección menciona un árbol que ya no está es un país donde se da por hecho que el interlocutor conoce el barrio. Esa suposición, más que cualquier monumento, explica cómo funciona la vida cotidiana aquí.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.