01 Un logotipo encargado a un acuariólogo
El organismo que lo encargó, la oficina de promoción turística, se había creado apenas tres meses antes, el 1 de enero de 1964. Necesitaba una imagen reconocible y no tenía ninguna. El Merlion se registró como marca el 20 de julio de 1966 y funcionó como logotipo oficial hasta 1997.
Lo interesante es que el país nunca ha ocultado ese origen. Las propias fuentes oficiales lo dicen con todas las letras: el Merlion no tiene una gran historia mitológica detrás, nació de una necesidad muy práctica de tener un logotipo. Es un caso raro de símbolo nacional que no finge ser más antiguo de lo que es.

02 La leyenda es antigua; el bicho, no
Conviene separar las dos cosas, porque se confunden constantemente. La leyenda sí es antigua: cuenta que un príncipe de Palembang llamado Sang Nila Utama desembarcó en la isla de Temasek, vio un animal que tomó por un león y rebautizó el lugar como Singapura, «ciudad del león». El relato aparece recogido en los Anales Malayos, un texto del siglo XVII que sitúa los hechos alrededor del año 1299.
La cabeza de león del Merlion remite a esa leyenda. El cuerpo de pez remite a Temasek, el nombre antiguo de la isla, que suele relacionarse con el malayo «tasik» —lago o mar—, aunque su significado exacto no está establecido, y a sus orígenes pesqueros. Pero la criatura que combina ambas cosas no existía antes de 1963. No hay ningún merlion en la mitología malaya.
Nunca ha habido leones en Singapur. Lo que sí hubo, hasta los años treinta del siglo XX, fueron tigres.
Hay además un detalle zoológico que hace la historia todavía mejor. Nunca ha habido leones en Singapur ni en la región: la población salvaje más cercana está en el bosque de Gir, en Gujarat, a unos 4.200 kilómetros. Tigres sí hubo en la isla, hasta que se los cazó hasta la extinción local; el último ejemplar salvaje se abatió en Choa Chu Kang en octubre de 1930. La lectura académica más habitual es que Sang Nila Utama vio, muy probablemente, un tigre, o que el «león» era un emblema simbólico y no un avistamiento literal.
03 Ocho hijos tallando escamas
Del dibujo a la estatua pasaron nueve años. La escultura la ejecutó Lim Nang Seng, a partir de los planos del artista Kwan Sai Kheong. Lim había ganado el encargo tras destacar en un concurso de artesanía y diseño de la oficina de turismo.
El detalle que más gusta de toda la historia está documentado por las fuentes patrimoniales del país: los ocho hijos de Lim, de entre 11 y 23 años, trabajaron con él en la estatua, desde los rasgos de la cara hasta las escamas del cuerpo y las aletas de la cola.
La construcción ocupó de noviembre de 1971 a agosto de 1972, y la estatua se inauguró el 15 de septiembre de 1972 en la desembocadura del río Singapur. Mide 8,6 metros y pesa 70 toneladas. A su lado se levantó también un «cachorro» de dos metros, obra del mismo escultor.
.jpg?width=1200)
04 La mudanza de 2002, por los aires
En 1997 se terminó el puente de la Esplanada, y el problema fue inmediato: el puente tapaba la vista del Merlion desde la bahía. Un símbolo diseñado para ser fotografiado había dejado de verse. Se evaluaron varios emplazamientos y se eligió el actual, junto al hotel Fullerton, a unos 120 metros del original.
El traslado, en abril de 2002, salió mal antes de salir bien. El plan era llevar la estatua flotando por debajo del puente de la Esplanada. Al levantarla, los operarios descubrieron 60 centímetros de hormigón armado adicional bajo la base que nadie había previsto: con esa altura extra, no pasaba por debajo del puente.
La solución fue pasarla por encima. Dos grúas de 500 toneladas cada una levantaron las 70 toneladas de la estatua y la trasladaron en tres fases, manteniéndola suspendida en el aire unos cinco minutos con la avenida cortada. El traslado y la ampliación del parque que lo acompañó costaron 7,5 millones de dólares singapurenses.
05 Treinta y seis años sin pararrayos
El 28 de febrero de 2009, entre las cuatro y las cinco de la tarde, durante una lluvia intensa, un rayo alcanzó al Merlion. Desprendió un fragmento de la melena y abrió un agujero en la base con forma de ola. No hubo heridos.
El dato revelador es otro: hasta ese día, la estatua no tenía sistema de protección contra rayos. Llevaba más de treinta y seis años a la intemperie en un país donde truena 167 días al año. Se instaló uno durante las reparaciones, y el 18 de marzo de 2009 el Merlion volvió a escupir agua.
Una última advertencia práctica, por si vas buscando una versión concreta: el Merlion de Sentosa, de 37 metros y el más alto de todos, cerró al público el 20 de octubre de 2019 y fue demolido después para construir un nuevo paseo. Ya no existe. Los demás siguen en pie —el original de 1972 y su cachorro en Marina Bay, y otros tres repartidos por la isla—, y el de Marina Bay es el que conviene ir a ver.




