01 Un viñedo que no debería estar ahí

Sube desde la calle principal hacia el castillo y, entre las casas, el terreno se abre en hileras de cepas contenidas por un largo muro de piedra. Es el Herawingert: unas cuatro hectáreas, plantadas aproximadamente con un 90 % de pinot noir y un 10 % de chardonnay sobre cepas de cuarenta a cuarenta y cinco años, documentado como uno de los mejores pagos de este tramo del valle del Rin desde hace cerca de mil años y propiedad de la casa principesca desde que esta adquirió el condado de Vaduz en 1712.

Vista desde arriba sobre los tejados de Vaduz, con un gran viñedo en pendiente rodeado por un muro largo en mitad del casco urbano y el valle abriéndose al fondo.
El viñedo del pueblo, cerrado por su muro, con casas por todos los lados. Cuatro hectáreas de pinot noir y chardonnay a 455 metros de altitud.-wuppertaler / Wikimedia Commons / CC BY 4.0·Creative Commons Attribution 4.0 International

El pinot noir a esta latitud, en un valle con paredes de dos mil metros a ambos lados, no se da por hecho. La viña necesita calor en los momentos justos y, sobre todo, necesita que la uva se seque después de la lluvia en lugar de quedarse mojada. Las dos cosas llegan aquí en el mismo viento.

02 Cómo funciona el viento

Vale la pena entender el mecanismo porque es contraintuitivo: es un viento que se calienta al bajar. El aire empujado contra una cordillera tiene que ascender; al ascender se enfría y su humedad condensa en nubes y lluvia sobre las laderas expuestas. La condensación libera calor latente, así que ese aire se enfría más despacio de lo que lo haría el aire seco. Una vez que ha dejado atrás el agua, desciende por la vertiente contraria, y el aire seco que baja se calienta más deprisa de lo que se enfrió el aire húmedo al subir. La aritmética de esas dos velocidades distintas es todo el truco.

Hay mecanismos secundarios que se suman: aire más cálido y seco que se arrastra desde niveles altos cuando el de abajo no puede cruzar; turbulencia sobre las crestas que mezcla aire cálido hacia abajo; y cielos despejados a sotavento que dejan que el sol haga el resto. El efecto combinado es un viento a la vez cálido, extremadamente seco y a menudo fuerte, una combinación rara y muy útil para quien cultiva.

Vista sobre Vaduz con un viñedo en pendiente entre las casas y, al fondo, la pared de montañas nevadas del otro lado del valle del Rin bajo un cielo claro.
El valle visto desde el pueblo: viña en primer término y la cordillera de enfrente al fondo. La lluvia cae en la cara oculta de esas montañas; lo que llega aquí es aire seco.-wuppertaler / Wikimedia Commons / CC BY 4.0·Creative Commons Attribution 4.0 International

La lluvia cae al otro lado de la montaña, y el valle se queda con el calor que esa lluvia dejó atrás.

El nombre arrastra la misma historia. «Föhn» viene del latín favonius, un viento suave del oeste, que pasó al romanche como favuogn o fuogn y de ahí al alto alemán antiguo como phōnno. Es uno de los nombres de viento más antiguos que siguen en uso diario en Europa, y aquí se emplea como en otros sitios se emplea la palabra «tiempo».

03 El comenieves

La consecuencia más visible tiene apodo: a los vientos föhn se les llama comenieves, porque la combinación de calor y humedad bajísima no solo derrite la nieve, sino que la sublima: la pasa directamente a vapor. Un nevero que por la mañana parecía asentado puede haberse reducido a ojos vistas por la tarde sin que se vea un solo charco.

Eso tiene consecuencias más allá de lo pintoresco. El deshielo rápido carga las laderas y los arroyos; la misma sequedad que ayuda a la uva aumenta el riesgo de incendio en el bosque; y el viento en sí puede ser lo bastante fuerte como para importar. No es un fenómeno amable: es una cantidad grande de energía entrando en un valle estrecho, y aquí todo —la viña, el monte, la manera de hablar del día— está organizado alrededor de que aparezca con regularidad.

El castillo de Vaduz visto desde el lado de la montaña, con sus muros y torres claros sobre la roca y una ladera boscosa muy empinada cayendo hacia el valle.
La ladera por la que baja el aire: desde las crestas de detrás del castillo, el terreno cae de golpe hacia el fondo del valle. Esa pendiente es la que calienta el viento.A.Savin / Wikimedia Commons / FAL·FAL

04 El dolor de cabeza que nadie demuestra

Si pasas aquí un día de föhn, alguien te dirá que el viento es la razón de que haya dormido mal, de que le duela la cabeza, de que los niños estén imposibles. En alemán hay una palabra para eso, Föhnkrankheit, «enfermedad del föhn», y se usa con total naturalidad, como quien menciona la luna llena o un cambio de presión.

El estado honesto de la evidencia es que la causa no está demostrada. Se ha buscado un mecanismo y los candidatos habituales son indirectos: la humedad bajísima, el racheo constante, cambios en los iones atmosféricos, el sueño alterado. Lo que no está en duda es que la creencia es antigua, extendida y tomada en serio por quienes conviven con el viento, y ese es justamente el hecho cultural interesante: un lugar donde un fenómeno meteorológico se ha convertido en parte de cómo la gente se explica a sí misma.

05 Cómo leer un día de föhn

No hace falta ningún instrumento. Un día de föhn se anuncia solo y, en cuanto conoces las señales, lo identificas desde el autobús.

Cinco cosas que cambian la visita
  1. Mira la pared de enfrente
    En un día de föhn la visibilidad es antinatural: distingues barrancos y árboles sueltos en crestas a kilómetros. Si la pared de enfrente parece rarísimamente cercana, el viento está soplando.
    mira enfrente
  2. Fíjate en la nube de la cresta
    La señal clásica es un banco de nubes posado en la cresta que nunca la cruza: es la lluvia descargando al otro lado, que es justo lo que seca el viento antes de que baje hasta ti.
    el muro de nubes
  3. Quítate capas y bebe agua
    La temperatura puede subir diez grados o más en unas horas y la humedad se desploma. Caminar con él es agradable y deshidratante a partes iguales; los labios y la garganta se enteran antes que tú.
    calor seco
  4. Sube, no bajes
    Son los días de subir al camino del castillo o más arriba: la luz es dura y limpia, el valle se lee de punta a punta y las fotos de un día de föhn no se parecen en nada a esa misma vista con la calima de agosto.
    aire limpio
  5. No discutas lo del dolor de cabeza
    Si tu anfitrión culpa al viento de una mala noche, la respuesta educada y exacta es que la relación no está demostrada pero aquí la nota todo el mundo. Es una verdad local, y resulta más interesante que llevar razón.
    verdad local

Entiende el viento y el valle entero se recoloca. El viñedo en mitad del pueblo deja de ser una curiosidad y pasa a ser una prueba; la pared de montaña deja de ser paisaje y pasa a ser una máquina; y el día del que todo el mundo se queja resulta ser aquel en que más lejos se ve. Para un país tan pequeño, eso es mucha explicación metida en una sola palabra.

Tools

Explore this destination

Discover its points of interest, prices, access and everything worth seeing.

Open Explorer
Itineraries

Days already sorted

Day-by-day routes for this destination, with stops, timings and what each one costs.

See itineraries

Rate this article

Your vote helps prioritize what we edit next.

No votes yet
LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.