01 Un semáforo para cambiar de lado

El detalle es fácil de pasar por alto porque el cruce dura poco y quien lo hace suele ir pendiente del papeleo. Pero está ahí: el tráfico del puente circula por la izquierda, igual que en Tailandia, aunque el puente desemboque en un país que conduce por la derecha.

El cambio se produce en el extremo laosiano, antes del puesto fronterizo, y está regulado por semáforos. Es decir, no es una maniobra que cada conductor resuelva por su cuenta: hay una infraestructura pequeña y específica dedicada a que dos convenciones de circulación distintas se encuentren sin chocar.

Vista desde el tablero del puente, en vertical: en el borde inferior del encuadre, la calzada de asfalto con una línea amarilla continua y, junto a ella, un carril de vía férrea embutido en el propio pavimento; tras la barandilla metálica, el río con grandes bancos de arena descubiertos y la ribera arbolada del fondo bajo un cielo azul con nubes sueltas.
El detalle está en el borde inferior: el carril de tren va embutido en el pavimento, a un palmo de la línea amarilla que separa la calzada.::::=UT=:::: / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

02 Mil ciento setenta metros sobre el bajo Mekong

El puente mide 1.170 metros y se abrió el 8 de abril de 1994. Fue el primero que se construyó sobre el bajo Mekong, y enlaza la provincia tailandesa de Nong Khai con la prefectura de Vientián. Está aguas abajo del centro de la ciudad, no en el frente fluvial: desde el paseo del río no se ve.

Visto desde la orilla es una pieza sobria: un tablero continuo apoyado en pilas de hormigón, sin torres ni tirantes, cruzando un río que en la estación seca deja al descubierto medio lecho de arena bajo los vanos. Nada en su aspecto anuncia la peculiaridad que lleva encima.

Dos países, una calzada y una vía de tren por el medio. El puente resuelve las tres cosas a la vez.

03 Y por el centro pasa un tren

Un automotor diésel de dos coches, con el frontal pintado de naranja intenso y los laterales en blanco y azul, avanzando sobre el tablero del puente por unos raíles embutidos en el propio asfalto, junto a la línea amarilla de la calzada; a la izquierda, la barrera de hormigón y la barandilla del puente, y al fondo, difuminada por la calima, la ribera arbolada.
El automotor circula literalmente sobre la carretera: la vía métrica va embutida en el tablero, en la mediana. Cuando pasa, el tráfico rodado se detiene.shankar s. from Dubai, united arab emirates / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

Una vía métrica procedente de la estación tailandesa de Nong Khai recorre la mediana del puente. No hay tablero aparte ni nivel propio para el ferrocarril: los raíles van embutidos en el mismo pavimento por el que circulan los coches, separados de los carriles por poco más que una línea pintada.

La consecuencia es la que cabe esperar: cuando pasa un tren, se detiene el tráfico rodado. El puente no puede hacer las dos cosas a la vez, así que alterna. Es una solución poco habitual, y la razón por la que un cruce de frontera de poco más de un kilómetro puede llevar más tiempo del que sugiere su longitud.

04 Qué implica si lo cruzas

Vista desde el andén peatonal del puente: en primer plano el pretil de hormigón y una barandilla metálica de tubos horizontales que recorre el encuadre en diagonal, con una bandera nacional laosiana ondeando en un mástil; debajo, el río de agua marrón muy cargada y, al fondo, la ribera opuesta con edificaciones bajas y vegetación bajo un cielo cubierto.
El pretil y el andén peatonal, con el río cargado de sedimento en plena estación húmeda. El puente se cruza a pie solo en parte: el tramo entre puestos fronterizos se hace en vehículo.Christophe95 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Lo importante en la práctica es que el puente no funciona como una carretera cualquiera. Hay dos puestos fronterizos, uno en cada extremo, y entre ellos el paso se hace en vehículo, no andando. A eso se le suma la posibilidad de que el tráfico quede detenido si coincide con un tren.

Y queda el detalle que da título a todo esto: en algún momento del recorrido, sin que nadie lo anuncie con demasiado énfasis, el tráfico entero se pasa de un lado de la calzada al otro. Merece la pena ir mirando. Es una de esas costuras administrativas que normalmente quedan escondidas en un mapa y que aquí se resuelven a la vista, con dos semáforos.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía explica los detalles que cambian la manera de entender un lugar.