Destino

Esta capital es una isla, y hasta 1968 no tuvo puente.

Abu Dabi ocupa una isla con forma de T que se adentra en el golfo Pérsico y que está separada del continente por menos de 250 metros de agua. Ese canal estrecho no se cruzó por carretera hasta 1968. Casi todo lo que hoy define la ciudad —el trazado, los manglares, los barrios nuevos— se explica desde ahí.

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Imagen de satélite de Abu Dabi: la trama gris de la ciudad ocupa una isla alargada rodeada de agua turquesa poco profunda, con manchas verdes de manglar entre canales sinuosos, bancos de arena claros y el desierto ocre extendiéndose por la derecha.
Imagen de satélite de Abu Dabi: la trama gris de la ciudad ocupa una isla alargada rodeada de agua turquesa poco profunda, con manchas verdes de manglar entre canales sinuosos, bancos de arena claros y el desierto ocre extendiéndose por la derecha.European Space Agency·CC BY-SA 2.0

01 Doscientos cincuenta metros

Esa cifra es engañosamente pequeña. Doscientos cincuenta metros de agua no parecen gran cosa hasta que hay que cruzarlos con material de construcción, con camiones cisterna o con una ciudad entera de gente. Durante siglos, el asentamiento vivió de lo que había alrededor de la isla —pesca y perlas—, no de lo que había detrás.

El nombre lo dice todo sobre la escala anterior: Abu Dabi significa, literalmente, «padre de la gacela». No es el nombre de un puerto grande ni de una capital: es el nombre que se le pone a un sitio por lo que se ve en él.

Fotografía en blanco y negro de una marisma en marea baja: una extensión de fango claro y lisa que ocupa dos tercios de la imagen, con manchas de sedimento y guijarros; al fondo, una franja oscura de vegetación baja y, sobre ella, la silueta difuminada de los rascacielos de la ciudad entre la calima.
La marisma en marea baja, con la ciudad al fondo entre la calima. Este fango es el suelo original sobre el que se construyó todo.Francesco Paparella / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

02 Los tres puentes

El primero fue el puente de Al Maqta, en 1968, que hoy forma parte de la autopista E22. El segundo, el de Mussafah, en 1977, integrado en la E20. El tercero es el puente Sheikh Zayed, terminado en 2010 y proyectado por Zaha Hadid, que forma parte de la E10.

Y no acaban ahí. Un puente lleva a la isla de Al Reem —terminado a principios de 2011, con 27 carriles— y otro, de cinco carriles, a la isla de Saadiyat. Lo que empezó como un cruce único sobre un canal se ha convertido en un sistema de enlaces entre islas.

03 Lo que hay entre la isla y la tierra

Si te fijas en una imagen de satélite, entre la isla y el continente no hay mar abierto: hay una maraña de canales poco profundos, bancos de arena y manchas verdes. Esas manchas son manglares, y no son un detalle paisajístico: son el ecosistema que sostiene la costa.

Canal estrecho de agua clara y quieta abriéndose entre dos masas densas de mangle de hoja verde y dorada; del agua asoman cientos de raíces aéreas finas y verticales, y el reflejo de la vegetación ocupa la superficie.
Un canal entre manglares. Las agujas que asoman del agua son raíces aéreas: así respira el mangle en un fondo sin oxígeno.Tam Muthu / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

En el lado oriental de la isla, en la cornisa de Al Qurm, hay un parque nacional de manglares. Y en estas aguas vive la mayor población del mundo de delfín jorobado del Indo-Pacífico. Es un dato que casi nadie asocia con esta ciudad, y que la sitúa mejor que cualquier rascacielos.

04 El emirato detrás de la ciudad

La ciudad ocupa 972 kilómetros cuadrados y tenía 2.189.860 habitantes en 2024. Pero el emirato al que pertenece es de otra escala: 67.340 kilómetros cuadrados, el 87% de la superficie total de los Emiratos Árabes Unidos, con 4.135.985 habitantes en 2024.

En esa superficie hay unas doscientas islas repartidas a lo largo de 700 kilómetros de costa, y tierra adentro, dunas que superan los 300 metros de altura en la franja del Rub al-Jali, el Cuarto Vacío, alrededor del oasis de Liwa. La capital es una isla; el territorio que administra es, sobre todo, arena.

Vista elevada de un brazo de agua ancho y liso que separa una avenida con carril bici verde, a la izquierda, de una franja continua de manglar en la orilla opuesta; al fondo, entre la bruma, las torres del centro de la ciudad.
La cornisa de Al Qurm: avenida y carril bici a un lado, manglar al otro y el centro de la ciudad difuminado al fondo.Surya Prakash Gajagouni / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

05 Cómo recorrerla

El error habitual es quedarse en la cornisa del oeste, que es la que sale en las fotos: la playa, las torres, el paseo. Está bien, pero es la fachada. La cara interesante es la oriental, la que da al canal y a los manglares, porque ahí se ve la relación real entre la ciudad y el agua que la rodea.

Avenida de varios carriles con una mediana ajardinada de césped muy corto y palmeras jóvenes; al otro lado circula un coche blanco y se alinean torres de oficinas y viviendas de fachadas claras y azuladas, bajo un cielo despejado.
La cornisa occidental: mediana ajardinada, palmeras jóvenes y torres. Es la cara que la ciudad enseña primero.Halamoudi / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Vale la pena cruzar los puentes despacio, aunque sea en taxi, y mirar hacia abajo. Se ve el agua verde y poco profunda, los bancos de arena, la línea del manglar. Es el único momento en el que la geografía de la ciudad se hace evidente desde dentro.

Y ten en cuenta la escala del sitio antes de planificar. Ir de la isla principal a Saadiyat es cruzar un puente; llegar a las dunas de Liwa es meterse tres horas en el desierto. Las dos cosas son el mismo emirato, pero no el mismo viaje.

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MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María busca la idea que ordena una ciudad, no su lista de monumentos.

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