Destino

Majuro tiene 9,7 kilómetros cuadrados de tierra y 295 de laguna.

Un anillo de más de sesenta islotes alrededor de un agua interior treinta veces mayor que la tierra que la rodea. La capital de las Islas Marshall no se organiza alrededor de una plaza ni de una avenida, sino alrededor de una laguna que hace de puerto, de despensa y de carretera.

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El extremo urbano del atolón desde el aire, con la laguna y los barcos fondeados a la derecha.
El extremo urbano del atolón desde el aire, con la laguna y los barcos fondeados a la derecha.Mark Uriona·CC BY-SA 4.0

01 Treinta veces más agua que tierra

El atolón de Majuro está formado por más de sesenta islotes enlazados por un arrecife. Toda esa tierra suma 9,7 kilómetros cuadrados. La laguna que encierran ocupa 295. La proporción es de aproximadamente uno a treinta.

Vista desde el aire, la consecuencia es evidente: el atolón parece un trazo de lápiz sobre el mar. La tierra es una línea delgada, en muchos tramos de apenas unos cientos de metros de ancho, y todo lo demás es agua.

La altitud acompaña a esa delgadez. El punto más alto del atolón está en Laura, en el extremo occidental, y se estima por debajo de los tres metros. No hay relieve que organice nada: lo único que estructura el sitio es la geometría del anillo.

Imagen de satélite de un atolón con forma irregular: un aro delgado y claro de tierra y arrecife que encierra una laguna oscura, sobre un océano azul muy oscuro.
El atolón desde el espacio: el aro de tierra es una línea; casi todo lo que hay dentro es agua.European Space Agency / ESA Standard Licence (atribución)  · ESA Standard Licence (atribución)

02 La laguna es el puerto

Ese agua interior, resguardada del oleaje del Pacífico por el propio arrecife, es un fondeadero natural de primer orden. Esa es la razón por la que la capital está aquí y no en cualquiera de los otros atolones del país.

El puerto de Majuro es uno de los grandes centros mundiales de transbordo de atún: en 2018 se trasladaron aquí 306.796 toneladas desde barcos de cerco a buques de transporte. Los cargueros y atuneros fondeados en la laguna son parte permanente del paisaje urbano.

Conviene mirarlo con esa clave. Lo que desde tierra parece una bahía bonita es, en realidad, la infraestructura económica principal del país, y explica el tamaño de los muelles y el trasiego de contenedores en una ciudad tan pequeña.

Cocotero grande en primer plano sobre un césped, con un muro bajo de contención y, detrás, una laguna en calma con barcos pequeños y un carguero fondeados.
La orilla de la laguna en el centro de Majuro: el fondeadero empieza donde termina el césped.Erin Magee / DFAT / CC BY 2.0  · CC BY 2.0

03 Una carretera de cuarenta y ocho kilómetros

Sobre esa línea de tierra corre una única carretera, de unos cuarenta y ocho kilómetros, que enlaza los islotes de un extremo al otro del arco sur del atolón. Se la cita a menudo como la carretera más larga de Micronesia.

No hay alternativas ni desvíos: en una franja que rara vez supera los trescientos metros de ancho, la carretera es a la vez avenida principal, calle de barrio y vía de servicio. Todo lo que la ciudad tiene está a pocos metros de ella.

Por eso aquí las direcciones no se dan con nombres de calle. Se indica el sentido: hacia Rita o hacia Laura, es decir, hacia el extremo urbano o hacia el extremo agrícola. Con eso basta para orientarse en todo el atolón.

Carretera asfaltada de dos carriles entre naves bajas de chapa, contenedores y postes de electricidad, con palmeras y un cielo azul muy oscuro al fondo.
La carretera principal a su paso por la zona urbana: es la única vía continua del atolón.mrlins / CC BY 2.0  · CC BY 2.0

04 Rita y Laura, los dos extremos

En el extremo oriental están Delap, Uliga y Djarrit, tres islotes contiguos que forman la zona urbana continua y que se abrevian como DUD. Ahí viven unas 23.000 personas según el censo de 2021, con el puerto, la administración y el comercio.

En el extremo occidental está Laura, a unos cincuenta kilómetros por carretera: un ensanchamiento con suelo algo más profundo, cultivos, casas dispersas y la playa más usada del atolón. Es el contrapeso rural de la ciudad.

Entre uno y otro extremo hay una hora larga de coche por una carretera que en muchos tramos tiene el océano a un lado y la laguna al otro, a la vista simultánea desde el asiento.

Vista aérea al atardecer de una lengua de tierra edificada que se estrecha hacia el horizonte, con el océano a la izquierda, la laguna con barcos a la derecha y un cielo rosa y naranja.
El extremo oriental al atardecer, con el océano a un lado y el fondeadero al otro.Jamison Logan / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

05 Cómo se recorre

El recorrido obligado es la carretera entera, de Rita a Laura, preferiblemente en un solo viaje. Es la manera más rápida de entender la escala del sitio y de ver cómo cambia el atolón a medida que la ciudad se deshace en cocoteros.

La segunda cosa que hay que hacer es cruzar a un islote de la laguna. Desde el agua, el aro se ve como lo que es: una barrera baja de arena y coral que separa dos mares completamente distintos, uno somero y calmo, otro abierto y profundo.

Majuro se entiende cuando dejas de buscarle un centro. No lo tiene, porque su centro no es tierra: es la laguna, y la ciudad es solo el borde construido alrededor de ella.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada ciudad: por qué está donde está y por qué tiene la forma que tiene.

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