Está en la lista por dos ciudades a la vez.
Rabat entró en la lista del Patrimonio Mundial en 2012 con un nombre revelador: «capital moderna y ciudad histórica». No se inscribió una medina ni un conjunto monumental, sino dos ciudades superpuestas: el recinto amurallado terminado en 1197 y el ensanche trazado a partir de 1913. Las dos se tocan a lo largo de una misma avenida.

01 Un nombre que lo explica todo
Ese doble reconocimiento describe con precisión lo que se ve al llegar. Rabat no es una medina con arrabales alrededor, ni una ciudad moderna con un casco antiguo dentro. Son dos trazados completos, de lógicas opuestas, que crecieron con siete siglos de diferencia y hoy comparten frontera a lo largo de varias calles.
La ciudad está en la desembocadura del río Bou Regreg, sobre la orilla sur, con Salé enfrente. Ese emplazamiento —un espolón sobre el estuario, con el Atlántico al oeste— es lo que ordena todo: el primer recinto se puso donde se domina la barra del río, y lo demás se fue añadiendo hacia el interior.
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02 Las murallas de 1197
La primera ciudad es del siglo XII. Los almohades levantaron aquí un ribat —un recinto fortificado—, y de esa palabra viene el nombre de la ciudad. Las murallas que delimitan el casco histórico se terminaron en 1197 y siguen en pie a lo largo de kilómetros, con sus puertas monumentales intactas.
Están construidas en tierra apisonada, la técnica que da a los lienzos ese color ocre uniforme y esa superficie lisa y algo erosionada. No son un fragmento conservado dentro de un parque: son muros de varios metros de altura que recorren la ciudad y por los que hoy circula el tráfico a un lado y peatones al otro.
El barrio más antiguo que sigue en pie es la casba de los Udayas, encaramada al espolón que domina la desembocadura. Es un dédalo de calles estrechas con las casas encaladas en blanco y azul, dentro de su propio recinto de piedra, y desde su terraza se ve de una vez el río, Salé enfrente y el Atlántico abierto.

03 El ensanche de 1913
La segunda ciudad tiene fecha y autor. En 1912 Rabat pasó a ser la capital administrativa del país en sustitución de Fez, y en 1913 se encargó a Henri Prost el trazado de la Ville Nouvelle: un ensanche administrativo proyectado desde cero, junto al recinto antiguo pero sin tocarlo.
Ese criterio —crecer al lado en lugar de encima— es lo que hace singular el caso. En muchas capitales del mismo periodo la ampliación se hizo derribando parte del tejido histórico. Aquí se trazó un plan nuevo en el suelo libre contiguo, y el resultado es que las dos ciudades llegaron completas hasta hoy.
La arquitectura del ensanche merece atención por sí misma: avenidas anchas y arboladas, manzanas regulares y edificios que mezclan art nouveau, art déco y un repertorio neomorisco de arcos y celosías. Es un catálogo bastante completo de las primeras décadas del siglo XX, construido de una vez y con un criterio unitario.
04 Cómo se recorre
El recorrido que mejor funciona es el que sigue la costura entre las dos ciudades. Se camina junto a la muralla, con el lienzo de tierra apisonada a un lado y las fachadas del ensanche al otro, y se cruza al recinto antiguo por alguna de las puertas monumentales. En un paseo corto se pasa de 1197 a 1913.

Y conviene añadir una tercera parada, al sur del casco: el recinto de Chellah, donde hay restos de una ciudad romana bajo una cerca medieval. Sumado a lo anterior, la ciudad ofrece cuatro capas construidas legibles en una sola jornada, algo poco frecuente incluso entre capitales mucho mayores.
Sobre el calendario: la ciudad ronda los 515.600 habitantes, con unos 2,1 millones en el área metropolitana, y se recorre a pie sin agobios. El mejor momento es la primavera o el principio del otoño: en julio caen 0,4 milímetros de lluvia y en agosto 0,6, pero son también los meses en que el calor puede dispararse.
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