Destino

Está en la lista por dos ciudades a la vez.

Rabat entró en la lista del Patrimonio Mundial en 2012 con un nombre revelador: «capital moderna y ciudad histórica». No se inscribió una medina ni un conjunto monumental, sino dos ciudades superpuestas: el recinto amurallado terminado en 1197 y el ensanche trazado a partir de 1913. Las dos se tocan a lo largo de una misma avenida.

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Vista de la ciudad desde la orilla opuesta de un estuario, con el cielo azul limpio ocupando el tercio superior: sobre un espolón rocoso se levanta un barrio compacto de casas encaladas de blanco, de dos y tres alturas y cubierta plana, apretadas unas contra otras y rematadas por una torre cuadrada de piedra clara; el conjunto se apoya sobre una muralla de tierra apisonada de color ocre que cae hasta el paseo, bordeado por una hilera de palmeras; a media distancia, una docena de barcas de pesca de casco blanco y azul flotan en el canal; en primer plano, bancos de limo y marisma con vegetación baja y verde donde se posan decenas de gaviotas.
Vista de la ciudad desde la orilla opuesta de un estuario, con el cielo azul limpio ocupando el tercio superior: sobre un espolón rocoso se levanta un barrio compacto de casas encaladas de blanco, de dos y tres alturas y cubierta plana, apretadas unas contra otras y rematadas por una torre cuadrada de piedra clara; el conjunto se apoya sobre una muralla de tierra apisonada de color ocre que cae hasta el paseo, bordeado por una hilera de palmeras; a media distancia, una docena de barcas de pesca de casco blanco y azul flotan en el canal; en primer plano, bancos de limo y marisma con vegetación baja y verde donde se posan decenas de gaviotas.Oumaima Loudini·CC0 1.0

01 Un nombre que lo explica todo

Ese doble reconocimiento describe con precisión lo que se ve al llegar. Rabat no es una medina con arrabales alrededor, ni una ciudad moderna con un casco antiguo dentro. Son dos trazados completos, de lógicas opuestas, que crecieron con siete siglos de diferencia y hoy comparten frontera a lo largo de varias calles.

La ciudad está en la desembocadura del río Bou Regreg, sobre la orilla sur, con Salé enfrente. Ese emplazamiento —un espolón sobre el estuario, con el Atlántico al oeste— es lo que ordena todo: el primer recinto se puso donde se domina la barra del río, y lo demás se fue añadiendo hacia el interior.

Muralla de piedra vista desde una rampa empedrada que sube hacia la izquierda: en primer término, un torreón macizo de sillería dorada con una hornacina de arco apuntado en su cara; a partir de él, el lienzo de muralla se aleja en diagonal, rematado por almenas escalonadas y reforzado por dos torres cuadradas del mismo perfil; al pie del muro crece una hilera de palmeras enanas de tronco corto y hojas en abanico, sobre un talud ajardinado; a la derecha, la rampa desciende hacia una avenida por la que se aleja una figura diminuta, y más allá se extiende la ciudad baja con edificios blancos y algunas torres modernas; el cielo, muy claro y velado por la luz.
El lienzo amurallado de la casba sobre el estuario, con la ciudad moderna extendiéndose al fondo.Jorge Láscar / Wikimedia Commons / CC BY 2.0  · CC BY 2.0

02 Las murallas de 1197

La primera ciudad es del siglo XII. Los almohades levantaron aquí un ribat —un recinto fortificado—, y de esa palabra viene el nombre de la ciudad. Las murallas que delimitan el casco histórico se terminaron en 1197 y siguen en pie a lo largo de kilómetros, con sus puertas monumentales intactas.

Están construidas en tierra apisonada, la técnica que da a los lienzos ese color ocre uniforme y esa superficie lisa y algo erosionada. No son un fragmento conservado dentro de un parque: son muros de varios metros de altura que recorren la ciudad y por los que hoy circula el tráfico a un lado y peatones al otro.

El barrio más antiguo que sigue en pie es la casba de los Udayas, encaramada al espolón que domina la desembocadura. Es un dédalo de calles estrechas con las casas encaladas en blanco y azul, dentro de su propio recinto de piedra, y desde su terraza se ve de una vez el río, Salé enfrente y el Atlántico abierto.

Avenida urbana fotografiada desde el centro de la calzada: a la izquierda, una muralla continua de tierra apisonada de color ocre rosado, de unos seis metros de altura y superficie lisa y erosionada, recorre todo el lateral en perspectiva, reforzada por dos contrafuertes macizos y rematada por un borde irregular; delante de ella discurre una acera ancha y despejada con farolas de fundición negra de brazo curvo; a la derecha, la calzada de asfalto con una furgoneta blanca y una motocicleta circulando, coches aparcados en línea y una acera con árboles de hoja caduca; tras ellos, edificios de viviendas de tres y cuatro plantas con balcones, persianas y locales comerciales en la planta baja; el cielo, azul con nubes altas.
La misma calle, con la muralla de 1197 a un lado y el ensanche del siglo XX al otro. Ese contacto es lo que está inscrito.Herbert wie / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

03 El ensanche de 1913

La segunda ciudad tiene fecha y autor. En 1912 Rabat pasó a ser la capital administrativa del país en sustitución de Fez, y en 1913 se encargó a Henri Prost el trazado de la Ville Nouvelle: un ensanche administrativo proyectado desde cero, junto al recinto antiguo pero sin tocarlo.

Ese criterio —crecer al lado en lugar de encima— es lo que hace singular el caso. En muchas capitales del mismo periodo la ampliación se hizo derribando parte del tejido histórico. Aquí se trazó un plan nuevo en el suelo libre contiguo, y el resultado es que las dos ciudades llegaron completas hasta hoy.

La arquitectura del ensanche merece atención por sí misma: avenidas anchas y arboladas, manzanas regulares y edificios que mezclan art nouveau, art déco y un repertorio neomorisco de arcos y celosías. Es un catálogo bastante completo de las primeras décadas del siglo XX, construido de una vez y con un criterio unitario.

04 Cómo se recorre

El recorrido que mejor funciona es el que sigue la costura entre las dos ciudades. Se camina junto a la muralla, con el lienzo de tierra apisonada a un lado y las fachadas del ensanche al otro, y se cruza al recinto antiguo por alguna de las puertas monumentales. En un paseo corto se pasa de 1197 a 1913.

Recinto arqueológico visto desde un talud, con el cielo azul y grandes nubes blancas ocupando el tercio superior: en primer plano y a media distancia se extiende un campo de ruinas de piedra caliza dorada, con basamentos rectangulares, hiladas de sillares alineadas, restos de muros a media altura y un tramo de calzada empedrada que cruza el conjunto en diagonal; a la derecha del centro se levanta una torre cuadrada de piedra clara con paños de celosía labrada y un nido voluminoso de ramas secas en la parte superior; detrás de ella, un muro de recinto de color ocre con una puerta de arco de herradura; alrededor crecen palmeras, higueras y arbolado denso, y en el ángulo inferior derecho hay una franja de césped muy verde; se ven cuatro o cinco figuras diminutas paseando entre las ruinas.
El recinto de Chellah, al sur de la ciudad: restos romanos en primer término y cerca medieval detrás.Tim Adams / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0  · CC BY-SA 4.0

Y conviene añadir una tercera parada, al sur del casco: el recinto de Chellah, donde hay restos de una ciudad romana bajo una cerca medieval. Sumado a lo anterior, la ciudad ofrece cuatro capas construidas legibles en una sola jornada, algo poco frecuente incluso entre capitales mucho mayores.

Sobre el calendario: la ciudad ronda los 515.600 habitantes, con unos 2,1 millones en el área metropolitana, y se recorre a pie sin agobios. El mejor momento es la primavera o el principio del otoño: en julio caen 0,4 milímetros de lluvia y en agosto 0,6, pero son también los meses en que el calor puede dispararse.

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MR

María Reyes

Editora de Destinos · Flowtravel

María busca la razón por la que un lugar acabó donde está.

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