Rabat mes a mes — de un vistazo
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01 Veinte grados de brecha
Los momentos clave de un vistazo
17,9 mm, 290 horas de sol y 23,6 °C, sin riesgo alto de ola de calor.
13,7 mm en menos de dos días de lluvia, con 261 horas de sol.
Solo 0,4 mm de lluvia, pero el récord del mes es de 47,2 °C.
94,3 mm en 7,4 días y el sol de vuelta a 190 horas.
La explicación de la parte templada es el océano. Rabat está en la costa atlántica, y la brisa marina mantiene la temperatura contenida durante casi todo el año. La máxima media no baja de 17,4 grados en enero ni sube de 27,8 en agosto: diez grados de recorrido en doce meses, un rango notablemente estrecho.
Las mínimas acompañan y son igual de moderadas: de 7,2 grados en enero a 18,3 en agosto. Con esas cifras, y sumando 2.916 horas de sol al año, el clima de la ciudad se parece más al de una capital mediterránea del sur de Europa que al de una ciudad del norte de África.
02 El viento que cambia la ecuación
El termómetro puede pasar de veinticinco grados a más de cuarenta en unas horas. No es el verano: es el viento.
El chergui es un viento seco de componente este y sureste que llega desde el interior sahariano. Cuando se instala, corta de golpe la circulación de brisa marina que mantiene templada la costa, y el aire continental caliente ocupa su lugar. Ese es el mecanismo que produce los récords de la tabla.
El efecto es especialmente brusco en las ciudades atlánticas como Rabat, precisamente porque son las que más dependen del mar para su clima suave. En un episodio de chergui, la temperatura puede subir de unos veinticinco grados a más de cuarenta en cuestión de horas, y mantenerse varios días.

La consecuencia práctica es que la media anual no basta para planificar el verano aquí. Julio y agosto tienen unos números excelentes sobre el papel —0,4 y 0,6 milímetros de lluvia, 315 y 307 horas de sol—, pero son también los meses en que un episodio de chergui es más probable.
03 Un invierno mediterráneo
El régimen de lluvias es el clásico mediterráneo, con el máximo en invierno y una sequía estival casi total. El total anual son 521,9 milímetros en apenas 51,8 días de lluvia, concentrados entre octubre y marzo: noviembre 94,3, diciembre 90,2, enero 80,9.
El verano es de una sequedad casi absoluta: 3,6 milímetros en junio, 0,4 en julio y 0,6 en agosto, con 0,2 y 0,3 días de lluvia en los dos últimos. Dicho de otro modo, entre junio y agosto llueve una media de poco más de un día en total.

El invierno no es frío pero sí gris y húmedo para lo que se espera de la latitud. En diciembre y enero el sol baja a 181 y 180 horas mensuales, la humedad relativa sube al 83 % y 82 %, y la máxima media se queda en 18,6 y 17,4 grados. Es agradable para caminar, pero no es tiempo de terraza.
04 Qué mes elegir
Las dos mejores ventanas son la primavera y el principio del otoño, y por el mismo motivo: dan casi todas las ventajas del verano sin su principal riesgo. Mayo es el mejor mes del calendario —17,9 milímetros, 290 horas de sol y 23,6 grados de máxima— y septiembre le sigue de cerca, con 13,7 milímetros y 261 horas de sol.
Abril y junio funcionan igual de bien con matices: abril suma 42,3 milímetros pero ya 254 horas de sol, y junio baja a 3,6 milímetros con 288 horas y 25,6 grados. Octubre es una sorpresa agradable: 54,9 milímetros pero 235 horas de sol y 24,8 grados de máxima.

Los meses a evitar son noviembre, diciembre y enero, por la combinación de lluvia, poca luz y humedad alta: 94,3, 90,2 y 80,9 milímetros con el sol en torno a las 180-190 horas. Y julio y agosto merecen una advertencia distinta a la habitual: sobre el papel son perfectos, pero son los meses en que puede aparecer el chergui. Si viajas entonces, conviene mirar el pronóstico de la semana previa.
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