Rabat mes a mes — de un vistazo

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Aug
Sep
Oct
Nov
Dec

01 Veinte grados de brecha

Los momentos clave de un vistazo

MayEl mejor mes

17,9 mm, 290 horas de sol y 23,6 °C, sin riesgo alto de ola de calor.

SepLa otra ventana

13,7 mm en menos de dos días de lluvia, con 261 horas de sol.

JulCuarenta y siete

Solo 0,4 mm de lluvia, pero el récord del mes es de 47,2 °C.

NovEl más lluvioso

94,3 mm en 7,4 días y el sol de vuelta a 190 horas.

La explicación de la parte templada es el océano. Rabat está en la costa atlántica, y la brisa marina mantiene la temperatura contenida durante casi todo el año. La máxima media no baja de 17,4 grados en enero ni sube de 27,8 en agosto: diez grados de recorrido en doce meses, un rango notablemente estrecho.

Las mínimas acompañan y son igual de moderadas: de 7,2 grados en enero a 18,3 en agosto. Con esas cifras, y sumando 2.916 horas de sol al año, el clima de la ciudad se parece más al de una capital mediterránea del sur de Europa que al de una ciudad del norte de África.

02 El viento que cambia la ecuación

El termómetro puede pasar de veinticinco grados a más de cuarenta en unas horas. No es el verano: es el viento.

El chergui es un viento seco de componente este y sureste que llega desde el interior sahariano. Cuando se instala, corta de golpe la circulación de brisa marina que mantiene templada la costa, y el aire continental caliente ocupa su lugar. Ese es el mecanismo que produce los récords de la tabla.

El efecto es especialmente brusco en las ciudades atlánticas como Rabat, precisamente porque son las que más dependen del mar para su clima suave. En un episodio de chergui, la temperatura puede subir de unos veinticinco grados a más de cuarenta en cuestión de horas, y mantenerse varios días.

Vista de la ciudad desde la orilla opuesta de un estuario, con el cielo azul limpio ocupando el tercio superior: sobre un espolón rocoso se levanta un barrio compacto de casas encaladas de blanco, de dos y tres alturas y cubierta plana, apretadas unas contra otras y rematadas por una torre cuadrada de piedra clara; el conjunto se apoya sobre una muralla de tierra apisonada de color ocre que cae hasta el paseo, bordeado por una hilera de palmeras; a media distancia, una docena de barcas de pesca de casco blanco y azul flotan en el canal; en primer plano, bancos de limo y marisma con vegetación baja y verde donde se posan decenas de gaviotas.
La ciudad sobre el estuario, abierta al Atlántico. Esa brisa marina es lo que mantiene la máxima media por debajo de 28 grados.Oumaima Loudini / Wikimedia Commons / CC0·CC0 1.0

La consecuencia práctica es que la media anual no basta para planificar el verano aquí. Julio y agosto tienen unos números excelentes sobre el papel —0,4 y 0,6 milímetros de lluvia, 315 y 307 horas de sol—, pero son también los meses en que un episodio de chergui es más probable.

03 Un invierno mediterráneo

El régimen de lluvias es el clásico mediterráneo, con el máximo en invierno y una sequía estival casi total. El total anual son 521,9 milímetros en apenas 51,8 días de lluvia, concentrados entre octubre y marzo: noviembre 94,3, diciembre 90,2, enero 80,9.

El verano es de una sequedad casi absoluta: 3,6 milímetros en junio, 0,4 en julio y 0,6 en agosto, con 0,2 y 0,3 días de lluvia en los dos últimos. Dicho de otro modo, entre junio y agosto llueve una media de poco más de un día en total.

Recinto arqueológico fotografiado a última hora de la tarde, con la luz baja y dorada: en primer plano, un muro bajo de sillares de piedra caliza cubierto de líquenes anaranjados cierra el encuadre; detrás se extiende un campo de ruinas con basamentos, columnas caídas y restos de muros a media altura sobre tierra seca y compactada; a la derecha se levanta una torre cuadrada de piedra dorada con paños de decoración labrada y un nido voluminoso de ramas en la parte superior; a la izquierda y al fondo, la cerca del recinto discurre sobre una loma y aparecen una palmera, olivos y arbolado disperso; en el horizonte se distingue una meseta clara; el cielo, azul con nubes blancas de buen tamaño; hay una docena de figuras pequeñas paseando por el yacimiento.
Luz de tarde sobre el yacimiento de Chellah. En verano la ciudad suma más de 300 horas de sol al mes.HalaRah / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

El invierno no es frío pero sí gris y húmedo para lo que se espera de la latitud. En diciembre y enero el sol baja a 181 y 180 horas mensuales, la humedad relativa sube al 83 % y 82 %, y la máxima media se queda en 18,6 y 17,4 grados. Es agradable para caminar, pero no es tiempo de terraza.

04 Qué mes elegir

Las dos mejores ventanas son la primavera y el principio del otoño, y por el mismo motivo: dan casi todas las ventajas del verano sin su principal riesgo. Mayo es el mejor mes del calendario —17,9 milímetros, 290 horas de sol y 23,6 grados de máxima— y septiembre le sigue de cerca, con 13,7 milímetros y 261 horas de sol.

Abril y junio funcionan igual de bien con matices: abril suma 42,3 milímetros pero ya 254 horas de sol, y junio baja a 3,6 milímetros con 288 horas y 25,6 grados. Octubre es una sorpresa agradable: 54,9 milímetros pero 235 horas de sol y 24,8 grados de máxima.

Avenida urbana fotografiada desde el centro de la calzada: a la izquierda, una muralla continua de tierra apisonada de color ocre rosado, de unos seis metros de altura y superficie lisa y erosionada, recorre todo el lateral en perspectiva, reforzada por dos contrafuertes macizos; delante de ella discurre una acera ancha y despejada con farolas de fundición negra de brazo curvo; a la derecha, la calzada de asfalto con una furgoneta blanca y una motocicleta circulando, coches aparcados en línea y una acera con árboles de hoja caduca sin apenas hojas; tras ellos, edificios de viviendas de tres y cuatro plantas con balcones y persianas; el cielo, azul con nubes altas y deshilachadas.
Los árboles del ensanche, sin hoja, en la mitad fresca del año. Entre diciembre y enero el sol baja a unas 180 horas al mes.Herbert wie / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Los meses a evitar son noviembre, diciembre y enero, por la combinación de lluvia, poca luz y humedad alta: 94,3, 90,2 y 80,9 milímetros con el sol en torno a las 180-190 horas. Y julio y agosto merecen una advertencia distinta a la habitual: sobre el papel son perfectos, pero son los meses en que puede aparecer el chergui. Si viajas entonces, conviene mirar el pronóstico de la semana previa.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los calendarios y los datos climáticos antes que las guías.