Destino

En el Territorio del Norte, Uluru es la punta de una losa enterrada

348 metros de altura sobre la llanura y unos 6 kilómetros por debajo. Las capas de Uluru están volcadas casi noventa grados; las de Kata Tjuta, a 25 kilómetros, solo entre 15 y 20. Son el mismo depósito visto en dos materiales y dos ángulos.

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El flanco de Uluru cayendo sobre la llanura de hierba seca y arena roja, con árboles muertos en primer plano.
El flanco de Uluru cayendo sobre la llanura de hierba seca y arena roja, con árboles muertos en primer plano.Dietmar Rabich·CC BY-SA 4.0

La imagen que circula de Uluru es la de una piedra enorme apoyada sobre una llanura vacía, como si alguien la hubiera dejado ahí. Esa imagen es la que hay que desmontar para entender el lugar, porque describe justo lo contrario de lo que pasó.

Uluru no está encima de nada. Es lo que queda de algo mucho mayor después de que el resto se haya ido.

01 La palabra monolito sobra

Pared de roca rojiza muy inclinada con una gran oquedad sombreada en el centro y, al pie, varias lajas estrechas clavadas casi verticales
La base de Uluru: las lajas del primer plano son capas de sedimento puestas de canto. Ese es el buzamiento de toda la formación.Toby Hudson / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

El material de Uluru se llama arcosa: una arenisca gruesa con mucho feldespato, es decir, arena de granito recién erosionado que no tuvo tiempo de descomponerse antes de depositarse. Eso ya dice algo: se acumuló deprisa y cerca de su origen.

El depósito era un abanico aluvial, el cono de material que deja un río al salir de una montaña a una llanura. Esos abanicos llegaron a tener al menos 2,5 kilómetros de espesor, y después quedaron cubiertos por arena, barro y restos de organismos marinos que los comprimieron y cementaron.

De ahí sale el dato que cambia la escala de todo. Uluru mide 348 metros de alto sobre la llanura y 863 sobre el nivel del mar, con 9,4 kilómetros de perímetro, pero la losa de la que forma parte sigue hacia abajo hasta unos 6 kilómetros. Lo que se visita es un asomo.

02 Las capas están puestas de canto

Un abanico aluvial se deposita en capas horizontales, una encima de otra. Las de Uluru ya no lo están: el plegamiento posterior las giró casi noventa grados, de modo que hoy están prácticamente verticales.

Eso se ve sin saber geología. Las acanaladuras paralelas que recorren los flancos de Uluru de arriba abajo no son marcas de erosión superficial: son los bordes de las capas, cortadas por la superficie actual. Se está mirando un corte transversal de un depósito volcado.

Y explica la forma. Una pila de capas verticales muy cementadas se erosiona como un bloque compacto, sin cornisas ni escalones, porque no hay estratos blandos horizontales que se socaven. De ahí el perfil liso y continuo.

03 Dos formaciones, un mismo suceso

Domo de roca rojiza con estrías verticales visibles en su pared, rodeado de laderas de derrubios y arbustos bajos bajo un cielo azul
Uno de los 36 domos de Kata Tjuta. La roca es conglomerado, con cantos y bloques cementados, y sus capas se inclinaron solo entre 15 y 20 grados.Sterry2607 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0  · CC BY-SA 3.0

A unos veinticinco kilómetros de Uluru está Kata Tjuta, un conjunto de 36 domos repartidos por 21,68 kilómetros cuadrados. El más alto, el monte Olga, llega a 1.066 metros sobre el nivel del mar, 546 sobre la llanura: 198 metros más que Uluru.

Las dos formaciones son el mismo episodio geológico y salieron de los mismos abanicos, pero no del mismo sitio del abanico. Uluru es la parte fina, arena; Kata Tjuta es la parte gruesa, un conglomerado de cantos y bloques de granito y basalto cementados en una matriz de arenisca.

Y hay una segunda diferencia, la que decide la forma de cada uno. Las capas de Kata Tjuta se inclinaron solo entre 15 y 20 grados, no noventa. Con las capas casi tumbadas y una roca de granos desiguales, la erosión abre grietas y separa bloques: por eso son domos sueltos y no un macizo continuo.

Dicho de otro modo: la misma historia contada dos veces, con distinto material y distinto ángulo. Visitar uno sin el otro es quedarse con la mitad del argumento.

04 Por qué alrededor no hay nada

Vista aérea de cerros bajos donde los estratos dibujan bandas paralelas y curvas muy marcadas, con un cauce seco y arbolado disperso al fondo
Estratos plegados en las cordilleras MacDonnell, cerca de Alice Springs: el mismo plegamiento que puso de canto las capas de Uluru se lee aquí desde el aire.Robert Kerton, CSIRO / Wikimedia Commons / CC BY 3.0  · CC BY 3.0

La otra pregunta razonable es por qué alrededor de las dos formaciones hay una llanura casi perfecta. La respuesta es que todo lo que las rodeaba se fue, y ellas no.

Ambas están cerca del borde sur de lo que los geólogos llaman la cuenca de Amadeus, un depósito enorme que se plegó y luego llevó cientos de millones de años erosionándose. El material blando desapareció y quedó el más cementado, en forma de asomos aislados.

El mismo plegamiento se lee mucho mejor unos cientos de kilómetros al noreste, en las cordilleras MacDonnell, donde los estratos dibujan bandas paralelas y curvas que se ven desde el aire. Es el mismo suceso, ahí expuesto en horizontal y aquí en vertical.

05 Un territorio con 0,2 habitantes por kilómetro

Conviene poner el escenario en cifras, porque es difícil de imaginar. El Territorio del Norte tiene 1.347.791 kilómetros cuadrados, casi tres veces España, y alrededor de un cuarto de millón de habitantes.

Eso da menos de 0,2 personas por kilómetro cuadrado, y ni siquiera están repartidas: más de la mitad vive en Darwin, en el extremo norte. El interior, que es donde están Uluru y Kata Tjuta, está prácticamente vacío.

Esa escala tiene una consecuencia geológica agradable: no hay nada que tape el terreno. Sin bosque, sin cultivo y sin ciudad, la roca queda a la vista en una extensión enorme, y estructuras que en otros continentes solo se deducen aquí se miran directamente.

06 Cómo se recorre

La primera consecuencia práctica es que el recorrido que rinde es el perímetro, no la cima. Los 9,4 kilómetros que rodean Uluru pasan por oquedades, paredes con buzamientos distintos y un charco permanente, y enseñan la estructura mejor que cualquier vista lejana. Desde octubre de 2019 no se sube a lo alto.

La segunda es dedicar tiempo a Kata Tjuta y no tratarlo como un complemento. Los senderos que entran entre los domos, en particular el que cruza el conjunto, son los que enseñan el conglomerado de cerca: cantos del tamaño de un puño metidos en la pared.

Y la tercera cambia lo que se mira. Si en cada pared te preguntas en qué dirección van las capas, el sitio deja de ser una postal de una roca grande y pasa a ser lo que es: dos cortes distintos del mismo depósito, asomando por encima de lo poco que la erosión no se ha llevado todavía.

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María Reyes

Editora de Destinations · Flowtravel

María Reyes busca la lógica física de cada lugar: por qué está donde está y qué explica su forma.

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  • CoverDietmar Rabich / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0Source
  • BodyToby Hudson / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0Source  ·  CC BY-SA 3.0
  • BodySterry2607 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0Source  ·  CC BY-SA 3.0
  • BodyRobert Kerton, CSIRO / Wikimedia Commons / CC BY 3.0Source  ·  CC BY 3.0