Zanzíbar son dos islas a 59 kilómetros una de otra, y no nacieron de la misma manera
Pemba se separó del continente hace unos diez millones de años a lo largo de una fractura, y quedó rodeada de agua profunda. Unguja, en cambio, se apoya sobre una plataforma somera que el mar ha cubierto y descubierto varias veces. Esa diferencia explica por qué en una hay monos y en la otra no.

Casi todo el mundo habla de Zanzíbar en singular, y eso oculta lo interesante. Son varias islas, y las dos grandes están tan cerca que en un mapa parecen hermanas: 59 kilómetros de mar entre una y otra, el mismo clima, la misma vegetación a primera vista.
Pero no tienen la misma biografía. Una se desgajó del continente por una fractura y quedó aislada al otro lado de un canal hondo. La otra se apoya sobre una plataforma somera que el mar ha inundado y vaciado varias veces, según subía o bajaba el nivel del océano.
01 Dos islas y un archipiélago
Empecemos por el inventario, porque la escala importa. Unguja es la mayor y la que casi todo el mundo llama simplemente Zanzíbar: una isla alargada y de relieve suave, con unos 1.666 kilómetros cuadrados y la mayor parte de la población y del turismo del archipiélago.
Pemba es más pequeña en superficie —988 kilómetros cuadrados— pero más accidentada y bastante más fértil. Salvo una franja de su costa este, es tierra muy productiva: además de los clavos que le dieron fama, se cultiva arroz, coco, plátano, mandioca y alubia roja.
A esas dos se suma Mafia, al sur de Unguja, y una cuarta isla coralina, Latham, que no tiene población permanente y funciona como zona de cría de aves marinas. Alrededor de todas ellas hay decenas de islotes, algunos habitados y la mayoría no.
02 La que se rompió
Pemba está rodeada de agua relativamente profunda, y esa es la clave de todo. Se considera que formó parte del continente y que se separó a lo largo de una fractura, la fosa de Pemba, hace aproximadamente diez millones de años.
Diez millones de años es muchísimo tiempo en términos biológicos, y un canal profundo no se seca cuando baja el nivel del mar. Aunque el océano descienda decenas de metros durante una glaciación, ese canal sigue siendo un canal. Pemba lleva aislada desde entonces, sin interrupciones.

Esa profundidad tiene otra consecuencia, esta vez para quien se mete en el agua. Alrededor de Pemba hay paredes que caen a plomo, coral en buen estado y una vida marina muy abundante, precisamente porque la plataforma somera se acaba enseguida y el fondo se desploma.
03 La que el mar cubrió y descubrió
Unguja funciona al revés. La separa del continente el canal de Zanzíbar, y ese canal es somero. Cuando el nivel del mar baja lo suficiente —y ha bajado muchas veces durante las glaciaciones—, el fondo emerge y la isla deja de ser isla.

Cada vez que eso ocurrió, los animales terrestres pudieron cruzar a pie. Y cada vez que el mar volvió a subir, los que estaban en el lado equivocado se quedaron encerrados. Unguja no es una isla oceánica: es un trozo de continente que va y viene.
Ahí está la explicación de un contraste que desconcierta a quien llega esperando dos islas iguales. En Unguja hay mamíferos terrestres notables —la gineta servalina de Zanzíbar, la civeta de las palmeras, el colobo rojo—, un elenco que no encaja con una isla pequeña en mitad del océano Índico.

04 El mono que se hizo más pequeño
El caso mejor documentado es el del colobo rojo de Zanzíbar, endémico de Unguja y de ningún otro sitio del mundo. Se cree que su población quedó aislada en la isla cuando el nivel del mar subió hacia el final del Pleistoceno.
El análisis molecular sitúa su separación de la especie hermana del continente hace unos 600.000 años, bastante antes de lo que se suponía. Y su cráneo cuenta la historia: es más pequeño que el de sus parientes continentales.
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Eso encaja con lo que se conoce como regla de Foster, o regla de la isla: cuando un animal grande queda encerrado en un territorio con recursos limitados, tiende a hacerse más pequeño con el tiempo. Aquí se puede medir en centímetros de cráneo.
Hay otro detalle que llama la atención en cuanto lo ves moverse. El nombre colobo viene del griego y significa, más o menos, acortado, por la reducción o la ausencia total de pulgar oponible que caracteriza al género. Su cola, larguísima, no sirve para agarrarse: solo para hacer equilibrio.
05 El leopardo que volvió
La prueba más llamativa de que Unguja tuvo conexión con tierra firme es un animal que se daba por desaparecido. En junio de 2018, una cámara captó un leopardo en la isla, veinticinco años después de que se le considerase extinguido allí.
Un felino de ese tamaño no llega nadando a una isla oceánica. Estaba porque en algún momento se pudo caminar hasta aquí, y aguantó tanto tiempo escondido porque la isla, pese a estar densamente poblada, conserva bosque suficiente.
06 Lo que esto cambia al elegir isla
La consecuencia práctica es sencilla y casi nadie la formula así: si vas por la vida terrestre —bosque, monos, fauna endémica—, la isla mayor es la que la tiene, porque estuvo unida al continente. Si vas por el agua, la del norte ofrece paredes y coral que la otra no puede dar.

Y hay una última cosa que conviene llevar puesta al mirar el mapa. Ese turquesa clarísimo que rodea la isla mayor y que sale en todas las fotos no es decorativo: es la plataforma somera, el mismo fondo que estuvo seco varias veces y por el que llegaron caminando los animales que hoy son endémicos.


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