Hay muchos sitios donde bucear bien. Este es distinto porque no se viaja solo a ver peces: se viaja a ver una demostración. Lo que hay debajo del agua es el resultado medido de una decisión concreta tomada por unas pocas familias.

01 Setenta y un kilómetros cuadrados y un arrecife

Colonia de coral ramificado de color pardo dorado creciendo sobre roca submarina, con las puntas de las ramas más claras y agua azul verdosa alrededor
Coral ramificado creciendo sobre la roca del arrecife. No es un arrecife tropical de postal: son colonias de coral duro sobre afloramientos rocosos.Diego Delso / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La bahía está en la costa este del extremo sur de la península, a unos cien kilómetros al norte de la punta. Lo que la hace rara es el fondo: colonias de coral duro sobre afloramientos rocosos que corren paralelos a la costa y se van hundiendo mar adentro.

Es el más antiguo de los tres únicos arrecifes de coral de la costa oeste de Norteamérica, se le calculan unos veinte mil años y es el más septentrional de todo el Pacífico oriental. En sus 71,11 kilómetros cuadrados protegidos se han contado once especies de coral.

Conviene ajustar las expectativas: no es el Caribe. El agua es más verde, el coral no forma barreras continuas y el paisaje submarino es de roca con colonias encima. Lo espectacular aquí no es el decorado, es la cantidad de bichos que lo habitan.

02 De 0,75 a 4,24 toneladas por hectárea

El parque se declaró en 1995, después de años de sobrepesca. En 1999, cuatro años más tarde, los científicos que medían la biomasa de peces no encontraban diferencias significativas entre esta bahía y cualquier otra zona del golfo: 0,75 toneladas por hectárea de media.

En 2009 la cifra era de 4,24 toneladas por hectárea. Un incremento absoluto de 3,49 toneladas, un 463 por ciento, que sigue siendo el mayor aumento de biomasa medido en una reserva marina en cualquier parte del mundo.

Y el desglose importa más que el total. La biomasa de los grandes depredadores se multiplicó por once y la de los carnívoros por cuatro: no volvieron solo los peces pequeños, volvió la parte alta de la cadena, que es la primera que desaparece cuando se pesca de más.

Cuatrocientos sesenta y tres por ciento en diez años. No hicieron nada especial: dejaron de pescar y lo hicieron cumplir.

03 Por qué funcionó aquí y no en otros sitios

En el golfo hay bastantes áreas protegidas sobre el papel. Esta es la única zona de veda total que se aplica de verdad, y la explicación que dan los propios estudios no es técnica: es social.

¿Cómo encaja este viaje contigo?
Vida marina 4,24 toneladas de peces por hectárea y depredadores multiplicados por once
Rareza del sitio El arrecife de coral más septentrional del Pacífico oriental
Exigencia técnica Inmersiones y esnórquel accesibles, sin corrientes extremas
Servicios del lugar Pueblo diminuto, oferta muy limitada y sin vida nocturna
Fiabilidad del plan Si entra viento no se sale, y en septiembre manda el riesgo de ciclón

Hubo liderazgo local, cohesión entre las familias del pueblo y vigilancia efectiva. Los pescadores que antes vivían de sacar peces de esa bahía pasaron a vivir de enseñárselos a quien viene a verlos, y eso alineó el interés económico con el de la veda.

La otra mitad de la explicación es ecológica. Una bahía de este tamaño, con un arrecife estructurado y bien conectada con el resto del golfo, tiene capacidad para repoblarse rápido si se le quita la presión. Las dos condiciones tenían que darse a la vez.

04 Cómo es meterse dentro

Mero de cuerpo alargado y moteado nadando cerca del fondo rocoso, con la boca entreabierta y el agua azul verdosa detrás
Un mero de la zona sobre el fondo rocoso. Los peces grandes de este tipo son los primeros que desaparecen con la sobrepesca y los últimos en volver.Diego Delso / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Las inmersiones son de las accesibles: fondos rocosos paralelos a la costa, que se van haciendo más profundos según te alejas, y salidas en panga desde la propia playa. No hace falta buceo técnico ni experiencia de corrientes fuertes.

Lo que te vas a encontrar es cantidad. Cardúmenes cerrados que tapan la visibilidad, meros que no se apartan, peces loro trabajando el coral, peces ángel y ballestas por todas partes. La sensación no es de rareza, es de densidad.

Y hay una parte que se disfruta sin botella. Buena parte del arrecife está a poca profundidad y cerca de la orilla, así que con tubo y gafas ya se ve mucho de lo que hace famoso al sitio. Es de los pocos lugares donde el esnórquel no es el premio de consolación.

05 Lo que no se cuenta en los folletos

Playa de arena oscura con el mar en calma a la izquierda, un promontorio bajo al fondo y una franja de matorral desértico y unas pocas construcciones bajas a la derecha
La playa del pueblo: unas cuantas construcciones bajas entre el matorral y el mar. Todo lo que hay aquí depende de lo que pasa debajo del agua.John Markos O'Neill / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

La primera advertencia es de recursos. La protección funciona, pero no siempre hay medios suficientes para hacer cumplir todas las reglas dentro de los límites del parque, y eso lo reconocen quienes lo gestionan.

La segunda es más incómoda, porque te incluye. El turismo ha dado ingresos al pueblo y ha hecho viable la veda, pero también hay investigaciones que avisan de que el aumento de visitantes puede dañar el ecosistema que vienen a ver. La paradoja es real y no tiene una solución limpia.

Lo razonable es viajar sabiéndolo: ir con operadores del propio pueblo, no tocar nada, no perseguir a los animales y aceptar los límites de aforo y de zona cuando te los pongan. El experimento sigue en marcha y depende de que se respete.

06 Cómo montarlo

Con dos o tres días completos vas sobrado, contando con que alguno se pueda estropear por viento. Lo lógico es alojarse en el propio pueblo, aunque la oferta sea corta, porque las salidas son temprano y no conviene depender de una hora larga de coche.

El mejor tramo del año es de octubre a diciembre. El agua conserva el calor del verano, la lluvia ya ha caído a 17,3 milímetros en octubre y 6,2 en noviembre, y las máximas bajan de 34,0 a 25,5 grados entre octubre y diciembre.

Y hay un mes a evitar por encima de los demás: septiembre, con 81,4 milímetros, el 44 por ciento de la lluvia anual, y el máximo riesgo de ciclón tropical. No es cuestión de mojarse: es que un sistema así cancela los días de mar enteros.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía Navarro empareja viajes con personas: qué encaja con quién y, sobre todo, con quién no.