Trinidad no es un destino de gastronomía de mantel. Es un destino de comida de calle con una profundidad que sorprende, y entender de dónde viene esa cocina es lo que separa un viaje de comer bien de un viaje de comer sin enterarse.

01 De dónde viene esta cocina
Entre 1845 y 1917 llegaron a Trinidad casi ciento cincuenta mil trabajadores contratados desde la India, sobre todo del norte, para las plantaciones de caña. Trajeron su cocina, sus especias y sus panes, y los adaptaron a lo que había aquí.
De ese cruce salió una cocina propia que no existe igual en ningún otro sitio: currys con hierbas caribeñas, panes de tipo indio hechos con harina local y una relación con el picante que aquí es cuestión de elección, no de tradición.
Por eso el menú de un puesto cualquiera mezcla nombres que vienen del hindi con otros del inglés criollo. No es fusión de restaurante: es lo que se come en las casas desde hace generaciones.

02 Empieza por los doubles
Es el plato nacional de la calle y el primero que hay que probar. Son dos baras, unas tortas fritas planas y esponjosas, con garbanzos guisados al curry en medio. Se pide con salsas: dulce de tamarindo, verde de cilantro y picante de pimiento.
El origen está documentado: lo crearon en Princes Town, en el sur de la isla, Emamool Deen y su esposa Raheman Rasulan Deen en los años treinta. Empezaron vendiendo garbanzos con un solo bara, y fueron los clientes quienes pidieron el segundo.
Se come de desayuno, envuelto en papel y de pie junto a la furgoneta. Cuesta muy poco, se acaba en dos minutos y es la mejor introducción posible a cómo funciona la comida en este país.

03 Después, el roti y sus variantes
El roti aquí no es un pan suelto: es un plato completo. La versión más común envuelve curry de pollo, cabra, camarón o vegetales en un pan fino, y se come como un paquete cerrado, sin cubiertos.
Hay variantes con nombre propio que conviene saber leer en los carteles. El dhalpuri lleva lentejas molidas dentro de la masa; el buss up shut es un pan hojaldrado que se rompe a propósito en tiras y se sirve aparte para mojar en los currys.
Los mejores sitios suelen ser locales de una sola puerta, con la carta pintada a mano en la pared o en la persiana. Si hay cola de gente que va con prisa a la hora de comer, es el sitio.

04 Cómo organizar los días
Desayuna en la calle y come en la calle; reserva el restaurante para la cena si quieres. Los puestos abren temprano, muchos cierran cuando se acaba el producto y a media tarde buena parte ha desaparecido.
Lleva efectivo y billetes pequeños. Y ten en cuenta el picante: aquí la salsa de pimiento se añade a petición, así que si no la pides no llega, y si la pides conviene empezar por poco.
Sal también de la capital. El sur y el centro de la isla, donde se concentra la población de origen indio, tienen los puestos con más fama, y varios mercados de pueblo funcionan como el mejor patio de comidas del país.
El mejor desayuno del país se sirve en papel, junto a una furgoneta, y cuesta menos que un café.
05 Si esto no es lo tuyo
Si necesitas sentarte a una mesa, con carta traducida y horario europeo, este viaje te va a incomodar. La comida buena aquí se come de pie, se pide en una jerga propia y se agota antes de la hora a la que muchos viajeros salen a comer.
Pero si te gusta comer donde come la gente y te interesa por qué un país caribeño desayuna garbanzos al curry, pocas islas dan tanto material en tan pocos kilómetros.




