Puerto España mes a mes, de un vistazo
Pasa el cursor por cada mes para ver el resumen. Haz clic para fijarlo.
Trinidad tiene una ventaja que casi ninguna isla del Caribe puede ofrecer: está a diez grados de latitud norte, fuera del corredor habitual de los huracanes. Eso cambia por completo el cálculo de cuándo venir, porque el mes de más lluvia no es también el de más riesgo.

01 Fuera del cinturón de huracanes
La posición importa. Casi todas las islas del arco están entre los 12 y los 18 grados de latitud, en pleno camino de los ciclones que cruzan el Atlántico; Trinidad está más al sur, casi pegada a la costa sudamericana, y los sistemas suelen pasarle por encima.
Eso no significa inmunidad. El precedente que todo el país recuerda es el huracán Flora, que el 30 de septiembre de 1963 entró por Tobago con vientos de 165 kilómetros por hora y destruyó más de dos mil setecientas casas en la isla pequeña.
Pero la excepción confirma la regla: en más de sesenta años no ha vuelto a ocurrir nada parecido. Para el viajero, eso quiere decir que en la mitad húmeda del año el problema es la lluvia, no la evacuación.
Los momentos clave de un vistazo
48,6 milímetros en ocho días y, casi siempre, la semana grande del año.
40,6 milímetros repartidos en solo 6,1 días de lluvia.
243,4 milímetros en diecinueve días: el cambio es brusco.
255,3 milímetros, el máximo, con dieciocho días de lluvia.
02 Enero a abril: la ventana clara
La estación seca ocupa de enero a abril y es inequívoca. Enero suma 79,6 milímetros, febrero 48,6, marzo 40,6 y abril 51,6, con seis a once días de lluvia por mes. Después de mayo, esas cifras se multiplican por cuatro o cinco.
Es la única parte del año en que se puede planificar al aire libre con confianza: caminatas por la sierra del norte, playas de la costa norte y salidas de observación de aves sin que la tarde se cierre.
También es la temporada alta, y con motivo. La ciudad concentra en esos meses su calendario, y el alojamiento en las semanas centrales se agota con mucha antelación.

La fecha grande no es fija: el carnaval se celebra el lunes y el martes anteriores al miércoles de ceniza, de modo que puede caer a principios de febrero o casi en marzo según el año. Todo lo demás se organiza alrededor de eso.
Las semanas previas son, para mucha gente, mejores que los dos días grandes: hay ensayos abiertos de bandas de acero por toda la ciudad, competiciones eliminatorias y un ambiente que no exige comprar nada.
Si buscas lo contrario, ese es también el dato útil: en marzo, con el carnaval recién terminado, tienes el mes más seco del año, precios normales y una ciudad que ha vuelto a su ritmo.

04 Mayo a diciembre: lluvia sin drama
La mitad húmeda es larga y contundente. Junio acumula 243,4 milímetros, julio 228,8, agosto 255,3 y noviembre 222,9, con entre quince y veinte días de lluvia por mes.
El patrón, sin embargo, es amable: chubascos fuertes de tarde que descargan y se van, con mañanas frecuentemente despejadas. Un plan de mañana y una tarde flexible resuelven la mayoría de los días.
Y hay compensaciones concretas. En esos meses la sierra del norte está en su punto más verde, la observación de aves es excelente y los precios bajan de forma notable respecto a la temporada de carnaval.
Aquí el mes más lluvioso no es el más peligroso: es solo el más mojado.

05 Cómo elegir
Si vienes por el carnaval, la fecha te la marca el calendario y hay que reservar con muchos meses de antelación. Si vienes por el tiempo, marzo y abril son los meses de menos días de lluvia del año, con seis por mes.
Si vienes por naturaleza y no te importa mojarte, la mitad húmeda te da la isla en verde y bastante más barata. Y en cualquier caso, la salida a los manglares al atardecer funciona los doce meses: los ibis entran a dormir todas las tardes del año.



