01 El plov de las seis de la mañana

El plov —osh o palov en uzbeko— es el plato nacional de Uzbekistán, y la UNESCO inscribió su cultura en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016. Eso no es un adorno: reconoce que lo relevante no es la receta, sino todo lo que la rodea.

La escala también sorprende. Los cocineros profesionales —oshpaz, o ashpoz— preparan el plato para grandes reuniones, y según las fuentes se llega a servir a mil personas desde un solo caldero en fiestas y bodas. Eso explica el tamaño de los recipientes que vas a ver.

Puesto de servicio visto de cerca: sobre una mesa de acero, dos manos con guantes de plástico despiezan carne guisada con un cuchillo largo sobre una tabla de madera; al lado, barreños azules con huevos cocidos, un plato de cerámica con carne y arroz, y una pila de platos blancos.
La mesa de despiece, junto al caldero. La carne se separa aparte y se reparte encima de cada plato.Adam Harangozó / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 Cómo se hace

Aquí está la diferencia técnica con cualquier otro arroz que hayas comido. El plov centroasiático no se hace al vapor: el arroz se cuece dentro de un guiso espeso de carne y verdura llamado zirvak, y absorbe todo el líquido hasta que no queda nada suelto en el fondo.

El zirvak se monta así: cordero o ternera dorados en grasa, cebolla frita, ajo y zanahoria en tiras gruesas. El especiado es mínimo —sal, pimienta en grano y comino—, aunque según la zona se añade cilantro, agracejo, pimiento rojo o caléndula. A veces se entierran cabezas de ajo enteras y garbanzos dentro.

Caldero hondo de fondo redondo visto desde arriba, lleno hasta el borde de arroz cocido de grano corto y color dorado pálido, con tiras de zanahoria naranja y trozos de cebolla asomando entre los granos; el vapor sube y empaña el borde de la imagen.
El mismo caldero al final: el arroz se ha bebido todo el zirvak y no queda líquido en el fondo. Ese es el punto exacto del plov.Gran / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Se cocina en un kazon, un caldero de fondo redondo, sobre fuego vivo. La forma del recipiente no es tradición: es lo que hace que el guiso se reparta igual.

03 Las variantes

La diferencia más marcada es la de Samarcanda, que usa zigʻir, una mezcla de aceites de semilla de melón, algodón, sésamo y lino. Cambia el sabor de arriba abajo y el arroz queda más suelto y menos dorado. Si puedes probar las dos versiones en el mismo viaje, hazlo: es el mejor ejercicio comparativo que ofrece la cocina uzbeka.

Otras variantes: el plov de pollo es raro, pero aparece en recetas tradicionales de Bujará. Y hay versiones dulces, con orejones, arándanos y pasas, reservadas para ocasiones especiales. No las pidas esperando un postre: siguen siendo un plato principal.

Fuente redonda de barro cocido llena de arroz claro con tiras de zanahoria amarilla y naranja, garbanzos, guindillas rojas enteras, huevos de codorniz blancos alrededor del borde y varias tajadas grandes de carne asada colocadas en el centro; alrededor, cucharas y un plato de ensalada de tomate.
Plov al estilo de Samarcanda, hecho con aceite de zigʻir. El arroz queda más claro y más suelto que el de Taskent.Shuhrataxmedov / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0
Qué esperar de este viaje, medido en lo que le importa a quien viaja para comer.
El plato Cultura del plov inscrita por la UNESCO en 2016
Ver cocinar Calderos abiertos al público, método visible de principio a fin
Precio Se come muy bien por muy poco dinero
Variedad de la cocina Un repertorio corto: arroz, carne, pan, ensalada
Opciones sin carne Prácticamente ninguna en el plato central
Resto del destino Metro extraordinario, pero poco casco antiguo

04 Cómo repartir los días

Día uno, un plov de mediodía en un sitio grande, con el caldero a la vista, para entender el método sin madrugar. Fíjate en el orden: primero el zirvak, después el arroz encima, y el caldero tapado hasta que absorbe.

Día dos, pon el despertador. El oshi nahor se sirve entre las seis y las nueve, y a las ocho ya está lleno. Come poco antes de acostarte la víspera: es una comida seria y no admite estómago cargado.

Mismo puesto visto desde otro ángulo: una mano enguantada sirve arroz con una espumadera sobre un bol de loza decorado, junto a barreños azules con huevos cocidos, un plato de carne y arroz y una tabla de madera cubierta de carne despiezada.
El servicio: arroz del caldero, carne de la tabla, huevo cocido si lo pides. No hay carta.Adam Harangozó / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Día tres, escápate a un mercado y come el plov de puesto, que es otra cosa: raciones más pequeñas, platos de cerámica azul, cuchara y nada más. Y día cuatro, si tienes margen, el tren a Samarcanda para probar la versión de zigʻir. Son unas dos horas en alta velocidad.

Sobre las fechas: septiembre y octubre, o abril y mayo. En julio la máxima media es de 35,9 grados, y un plato de arroz con grasa de cordero a esa temperatura no es un plan, es una penitencia.

Si encajas en el perfil, el resumen cabe en una frase: vas a comer el mismo plato cinco o seis veces en cuatro días y ninguna te va a saber igual. Eso, en un viaje gastronómico, es exactamente lo que se busca.

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SN

Sofía Navarro

Editora de Hecho Para Ti · Flowtravel

Sofía empareja viajeros con destinos, y dice cuándo no encajan.