Casi todo el mundo que planea su primer viaje a Australia se topa con el mismo muro: la lista de sitios imprescindibles está repartida por un país del tamaño de un continente, y unirlos significa tres o cuatro vuelos internos, con lo que cuestan y con los días que se comen.

Tasmania es la respuesta a ese problema concreto. No es Australia entera, y no pretende serlo, pero concentra en 68.402 kilómetros cuadrados una variedad de paisaje que en el continente exigiría cruzar medio mapa.

01 El problema que resuelve

La isla mide unos trescientos kilómetros de oeste a este, y esa anchura contiene dos climas opuestos. En la costa occidental caen 1.496,6 milímetros de lluvia al año y hay bosque templado húmedo permanente. En el sureste, la capital recibe 565,3: menos de la mitad.

Para quien viaja eso significa algo muy práctico: puedes desayunar en una ciudad con clima seco, comer junto a una playa de granito naranja y dormir al pie de una montaña de 1.617 metros, y el desplazamiento total del día cabe en unas horas de coche.

Vista desde una cima rocosa con columnas de piedra en primer plano y, muy abajo, una ciudad junto a un estuario ancho de agua azul.
La capital vista desde la montaña que la domina. La subida en coche desde el centro se cuenta en minutos, no en horas.Paul Morris / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

02 Cómo de bien encaja

Antes de reservar conviene ver dónde brilla este destino y dónde no llega, porque hay dos puntos en los que Tasmania rinde por debajo de lo que la gente espera de Australia.

¿Qué te da Tasmania frente a un primer viaje al continente?
Distancias cortas Es su gran ventaja. Los trayectos entre bases se quedan casi siempre en dos o tres horas.
Variedad de paisaje Playa, alta montaña, bosque húmedo y costa de acantilados en una sola isla, sin cambiar de región.
Naturaleza accesible Alrededor del 42 % del territorio está protegido y un 21 % es Patrimonio Mundial. Hay senderos de todos los niveles.
Comida y producto local Marisco, quesos y producto de granja en sitios pequeños. No es alta cocina de gran ciudad, pero es consistente.
Vida urbana La capital es agradable y compacta, pero pequeña. Si buscas una gran ciudad, este no es el destino.
Playa de baño Las arenas son espectaculares y el agua está fría todo el año. Se mira y se camina más de lo que se nada.
Independencia del coche Sin coche el viaje se reduce mucho. Fuera del eje principal el transporte público es escaso e infrecuente.

03 Las tres bases

La estructura que mejor funciona en ocho o diez días es la de tres bases y nada de cambiar de hotel cada noche. La primera es la capital, en el sureste: tres o cuatro noches, con la montaña que la domina al lado y excursiones de día a la península del sur.

La segunda es la costa este: dos o tres noches en la mitad seca de la isla, con bahías de arena blanca y bloques de granito cubiertos de liquen naranja. Es el tramo más fácil de conducir y el que más se disfruta sin prisa.

Playa de arena blanca con agua turquesa muy transparente y grandes bloques de granito cubiertos de líquenes anaranjados en primer plano.
El color naranja de las rocas es liquen, no mineral. Es la firma visual de toda esta franja de la costa noreste.andy hos / CC BY 2.0·CC BY 2.0

La tercera es el parque de montaña del noroeste: dos noches. Aquí el clima cambia por completo, porque ya estás en el lado que recibe el viento del océano. Cuenta con lluvia y con temperaturas más bajas aunque sea verano.

04 El coche y las cuentas

El coche no es una comodidad, es el requisito. Se recoge en el aeropuerto de llegada y se devuelve al final; si entras por una ciudad y sales por otra, comprueba antes el recargo por devolución en distinto punto, que en una isla pequeña puede ser alto.

Dos gastos que la gente olvida. El primero es el pase de parques nacionales: hay un pase de vehículo por periodo que sale mucho más barato que pagar entrada suelta en cada parque, y con esta ruta vas a entrar en varios.

El segundo es el alojamiento en temporada alta. De diciembre a febrero la isla se llena de visitantes del continente, y en los pueblos de la costa este y junto a los parques hay poca cama disponible. Si viajas en esos meses, reserva con antelación real.

05 Lo que hay que aceptar

Lo primero es el tiempo. Aquí no existe una estación seca fiable: en la capital la lluvia se reparte entre 37 y 63 milímetros mensuales sin un solo mes claramente seco, y en la costa oeste llueve los doce meses. Un chubasquero en la mochila, siempre.

Lo segundo es la escala urbana. Si vienes esperando el bullicio de una gran capital australiana, te vas a llevar una sorpresa: aquí las ciudades son pequeñas, cierran pronto y la vida gira alrededor del puerto y del mercado, no de la noche.

Y lo tercero es que este viaje se disfruta despacio. La tentación de encajar la isla entera en una semana existe, pero el valor de venir aquí es justamente el contrario: son distancias cortas para poder pararse, no para hacer más kilómetros.

Ciudad extendida en franja estrecha junto al agua, con una montaña alargada y azulada elevándose justo detrás bajo un cielo despejado.
La capital vista desde la otra orilla del estuario: ciudad baja, agua delante y montaña detrás, todo a escala caminable.Chuq / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Evalua este articulo

Tu voto ayuda a priorizar que historias editar despues.

Sin votos todavia
SN

Sofía Navarro

Editora de Made For You · Flowtravel

Sofía Navarro empareja destinos con personas: para quién funciona un lugar y para quién no.