Banjul mes a mes — de un vistazo
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01 Cinco milímetros y medio
Los momentos clave de un vistazo
18,3 °C de mínima media, la más baja del año, con 0,7 mm de lluvia.
Ni una gota en todo el mes y 267 horas de sol: el máximo del calendario.
De 244 mm en septiembre a 76, pero con las noches más cálidas: 24,1 °C.
353,6 mm en 15,6 días: casi el 39 % del agua de todo el año.
El total anual son 909,2 milímetros, que no es poco. Lo excepcional no es la cantidad sino la concentración: esos 909 milímetros caen en 49 días de lluvia al año. Es decir, llueve algo menos de un día de cada siete, y cuando llueve, llueve mucho.
El sol acompaña esa lógica sin sobresaltos. El año suma 2.622,8 horas, y ningún mes baja de las 180: incluso julio, en plena temporada húmeda, registra 182,9. Marzo llega a 266,6. Aquí no existe el problema del cielo tapado que sufren otras capitales tropicales.
02 Y luego, agosto
La otra mitad del argumento está en el verano. Junio trae 54,7 milímetros; julio, 174,8; agosto, 353,6; septiembre, 244,1. Entre esos cuatro meses cae el noventa y uno por ciento del agua del año, y agosto solo se lleva casi el treinta y nueve por ciento del total.
Siete meses con 5,6 milímetros entre todos; un solo mes, agosto, con 353,6. El mismo lugar, el mismo año, y una diferencia de sesenta y tres veces.
La transición es abrupta en los dos sentidos. De mayo (2,5 mm) a junio (54,7) hay un salto de veintidós veces; de septiembre (244,1) a octubre (76,4) la lluvia se divide por tres, y de octubre a noviembre (1,3) por cincuenta y ocho. El interruptor se acciona en cuestión de semanas.
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03 Lo que decide no es la lluvia
Con siete meses secos seguidos, elegir mes dentro de la temporada buena no puede decidirse por el agua: hay que mirar otra columna. La máxima media apenas se mueve —entre 31,6 y 34,0 grados en todo el año—, así que tampoco sirve. Lo que de verdad distingue un mes de otro es la mínima, es decir, la noche.
Y ahí sí hay recorrido. En enero la mínima media son 18,3 grados; en octubre, 24,1. Casi seis grados de diferencia, y con una humedad muy distinta detrás. Diciembre, enero y febrero son los tres meses en los que se duerme bien; de junio a octubre, las noches no bajan de 22,7.
04 Qué mes elegir
De diciembre a febrero es el mejor bloque, y por un motivo concreto: son los meses de noches frescas —20,1, 18,3 y 18,7 grados de mínima— con el cielo despejado y sin nada de lluvia. Enero y febrero, además, coinciden con la mejor temporada de observación de aves del año.
Marzo y abril tienen el argumento más contundente sobre el papel —cero milímetros y 267 y 252 horas de sol— pero las noches ya suben a 19,9 y 20,3 grados y el calor diurno se hace más pesado. Siguen siendo meses excelentes, sencillamente algo menos cómodos que enero.

Noviembre funciona muy bien si no te importa el calor: 1,3 milímetros de lluvia y el cielo ya limpio, aunque con la máxima media más alta del calendario, 34,0 grados. Y de julio a septiembre es cuando conviene pensárselo: no por el sol, que sigue ahí, sino porque llueve entre once y dieciséis días al mes y las noches se quedan pegadas a los 24 grados con humedad máxima.



