Marrakech-Safi mes a mes, de un vistazo
Datos de la llanura, con Marrakech como referencia. Pasa el cursor por cada mes.
El 15 de julio, en Marrakech, la máxima media es de 37,7 grados. Ese mismo día, a 175 kilómetros al oeste, en Essaouira, la máxima ronda los 23. Y a unos 75 kilómetros al sur, en la estación de Oukaïmeden, a 2.600 metros de altitud, todavía puede quedar nieve en las umbrías. Las tres cosas ocurren dentro de la misma región administrativa, y esa es la clave para decidir cuándo venir: aquí la pregunta no es «qué mes», sino «qué mes y a qué altura».

01 Tres climas en ciento cincuenta kilómetros
Marrakech-Safi va del Atlántico al Alto Atlas, con cuatro mil metros de desnivel entre los extremos. Eso produce tres regímenes distintos que conviven: una costa fresca y ventosa, una llanura árida y muy calurosa en verano, y una alta montaña con nieve estacional.
Las cifras de la llanura, con Marrakech como referencia y serie 1991-2020: 221 milímetros de lluvia al año en 29,1 días, y 3.251,7 horas de sol, que es una barbaridad. Julio deja 2,2 milímetros y tres décimas de día de lluvia. Es un clima árido en el sentido técnico, no en el retórico.
02 Por qué la costa está fría en verano
La explicación tiene dos partes y las dos son oceánicas. La primera es una corriente fría que recorre la costa atlántica marroquí y mantiene el agua y el aire varios grados por debajo de lo que correspondería a esa latitud. La segunda son los alisios, vientos del noreste generados por los anticiclones atlánticos, que soplan con más fuerza precisamente de abril a septiembre.

El resultado es que Essaouira tiene máximas en torno a 23 grados en julio y agosto, cuando la llanura interior está en 37. Para el viajero eso significa una cosa muy práctica: el verano en esta región no es imposible, pero obliga a dormir en la costa.
La contrapartida hay que decirla: ese mismo viento que refresca sopla constante y con fuerza los mismos meses. La costa de Essaouira en julio es excelente para caminar, para vela y para escapar del calor, y bastante mala para tumbarse en la arena.
03 La llanura entre junio y septiembre
De junio a agosto la llanura del Haouz registra máximas medias de 33,6, 37,7 y 37,4 grados. Septiembre baja a 32,5, que sigue siendo mucho. Y como llueve prácticamente cero, el calor es seco: se soporta mejor a la sombra que un calor húmedo del mismo número, pero al sol y en horas centrales no hay manera.
La consecuencia sobre el itinerario es directa. En verano, la llanura se puede visitar a primera hora y al final de la tarde, y en el medio conviene estar dentro o en el agua. Cualquier plan de campo, de valle o de ruina a mediodía en julio es un plan mal hecho.
Los momentos clave de un vistazo
25,7 °C en la llanura, nieve todavía en el Atlas y la costa aún sin el viento fuerte.
28,5 °C, 19,1 mm de lluvia y el calor del verano ya descargado.
En la llanura es inviable a mediodía; en la costa, 23. Elige dónde duermes.
Es cuando la estación de Oukaïmeden, a 2.600 metros, tiene mejor cobertura.
04 La montaña tiene invierno de verdad
La otra sorpresa es la nieve. La estación de Oukaïmeden se sitúa entre los 2.600 y los 3.200 metros, y a esa altitud la cobertura es razonablemente fiable de enero hasta finales de marzo o abril. Está a unos setenta y cinco kilómetros de una ciudad donde en enero la máxima media es de 19,1 grados.

Esto tiene dos lecturas para quien planifica. Una: en pleno invierno la región ofrece una combinación difícil de encontrar, ciudad templada y montaña nevada a hora y media. Otra, menos agradable: quien suba a los valles del Alto Atlas entre diciembre y marzo debe contar con carreteras de montaña con nieve, hielo y cierres puntuales, y con pueblos a los que se llega tarde.
05 Abril y octubre son los dos meses que sirven para todo
Si el viaje quiere combinar las tres alturas, hay dos ventanas. Abril da 25,7 grados de máxima en la llanura, con 26,3 milímetros de lluvia en 2,9 días, todavía nieve en las cumbres y una costa que aún no ha entrado en su fase más ventosa.
Octubre es el reverso: 28,5 grados, 19,1 milímetros, el calor del verano ya descargado y el aire limpio. Marzo y noviembre funcionan también, algo más frescos y con algo más de probabilidad de lluvia —35,2 y 29,8 milímetros respectivamente—, y con la ventaja de que hay menos gente.
06 El resumen honesto
Abril y octubre si se quiere recorrer la región entera. Marzo y noviembre como segunda opción. Julio y agosto solo con base en la costa, aceptando el viento. Y enero y febrero si lo que se busca es la montaña con nieve, con la ciudad como base templada.
Lo que no funciona es tratar esta región como un clima único. La misma semana de julio puede ser inaguantable a sesenta kilómetros de donde es perfecta, y esa distancia se recorre en menos de una hora.





