Nashville mes a mes, de un vistazo
Pasa el cursor por cada mes para ver el resumen. Haz clic para fijarlo.
Casi todas las guías de esta ciudad hablan de cuatro estaciones bien marcadas. Es cierto para la temperatura y falso para la lluvia: aquí no existe un periodo seco al que apuntar en el calendario. El mes más seco del año recibe 86 milímetros, que en muchos destinos sería un mes lluvioso.
01 Ningún mes se libra
Las normales climáticas del aeropuerto para el periodo 1991-2020 reparten la lluvia de forma llamativamente pareja. Mayo es el máximo con 127 milímetros y octubre el mínimo con 86. Entre el mes más mojado y el más seco hay unos 41 milímetros: en la práctica, la diferencia entre un mes y otro es de dos o tres días de lluvia.
Compáralo con un clima de estación seca de verdad, donde el mes flojo puede quedarse en 10 o 20 milímetros y el fuerte pasar de 300. Aquí la curva anual es casi plana: entre 86 y 127, siempre.
La consecuencia práctica es sencilla y poco romántica: no vas a esquivar la lluvia eligiendo bien el mes. La vas a esquivar mirando el parte de tres días y llevando un impermeable ligero en cualquier fecha del año.
Los momentos clave de un vistazo
86 mm de lluvia y 23 grados de máxima media.
De 32 grados en agosto a 29 en septiembre y 23 en octubre.
Temperatura agradable, pero el mes más activo del año en tormentas severas.
33 grados de máxima y 22 de mínima media.
02 Entonces la fecha la decide el termómetro
Lo que sí se mueve mucho es la temperatura. La máxima media pasa de 9 grados en enero a 33 en julio: veinticuatro grados de recorrido dentro del mismo año. Es un rango continental de verdad, no la variación suave de una ciudad costera.
En enero la mínima media queda justo por debajo de cero y en julio se queda en 22 grados. Ese segundo número importa más de lo que parece: significa que en pleno verano la noche no refresca, y que el bochorno de la tarde se arrastra hasta la madrugada.
Los extremos registrados dan la medida del sitio: 27 grados bajo cero el 21 de enero de 1985 y 43 grados el 29 de junio de 2012. Son casos raros, pero no anécdotas de otro clima: pertenecen al mismo.
La lluvia se reparte casi por igual entre los doce meses. Lo que cambia de verdad son veinticuatro grados de máxima media entre enero y julio.
03 La primavera es la estación de las tormentas
De marzo a mayo la ciudad está en la temporada de tormentas severas del centro de Tennessee, y abril es históricamente el mes con más tornados de la región. Eso no convierte la primavera en un periodo prohibido —son fenómenos localizados y de pocas horas—, pero sí obliga a viajar con el aviso meteorológico activado en el teléfono.
La otra cara de la primavera es el agua. Los días 1 y 2 de mayo de 2010 cayeron 345 milímetros sobre la ciudad en cuarenta y ocho horas, más del doble del récord anterior para dos días, que era de 170 milímetros y databa de septiembre de 1979. El Cumberland llegó a 15,81 metros, un nivel que no se veía desde 1937.
Un episodio así no se repite cada año, pero explica por qué mayo es el mes más lluvioso de la serie: el agua de primavera no llega en llovizna, llega concentrada en pocas horas.


04 El otoño es la ventana
Si hay que elegir dos meses, son septiembre y octubre. La máxima media baja de 32 grados en agosto a 29 en septiembre y a 23 en octubre, y en ese mismo tramo la lluvia toca su mínimo anual. Es la única combinación del año en la que las dos variables juegan a favor a la vez.
Octubre además queda fuera de la temporada de tormentas severas de primavera y todavía lejos de las noches heladas. Noviembre sigue siendo cómodo de día, con 16 grados de máxima, pero la mínima media cae a 4 y las tardes se acortan deprisa.
Septiembre tiene una ventaja añadida para quien viene por la música: la temperatura ya permite estar en la calle de noche sin el bochorno de julio, que es cuando el centro se vuelve incómodo a partir de media tarde.

05 Qué llevar
En cualquier mes: impermeable ligero y calzado que aguante una tarde mojada. No es una precaución de temporada, es la consecuencia de esos 86 milímetros de mínimo mensual.
De junio a septiembre, ropa fina y una capa de manga larga para los interiores, donde el aire acondicionado va fuerte. De diciembre a febrero, abrigo de verdad: las mínimas rondan el cero y la nieve, aunque escasa —unos 12 centímetros al año de media—, llega a veces de golpe: el 22 de enero de 2016 cayeron 20 centímetros en una sola tormenta.
En resumen: septiembre y octubre son la mejor apuesta, abril y mayo compensan si aceptas vigilar el cielo, y julio y agosto solo tienen sentido si el calor húmedo no te molesta. Pero elijas lo que elijas, el paraguas viaja contigo.



