Ottawa mes a mes
Según las normales de 1971-2000 del servicio meteorológico canadiense, aquí caen unos 914 mm de agua y unos 203 cm de nieve al año. Ninguna estación se parece a la siguiente.
01 Una amplitud poco común
Las normales de 1971-2000 dan la medida del contraste: en enero, la máxima media es de −6,1 °C y la mínima de −14,8 °C; en julio, 26,4 y 15,5 °C. Entre el punto más frío y el más cálido del año hay más de cuarenta grados de recorrido.
Conviene decir que esas normales son de un periodo ya antiguo y que los inviernos recientes han sido en general menos rigurosos. Sirven para entender la estructura del año, no para predecir un enero concreto.

02 El invierno tiene un plan
Lo que distingue a esta capital de otras ciudades frías es que convierte el frío en infraestructura. Desde 1971, el tramo urbano del canal Rideau se congela y se acondiciona como pista de patinaje: 7,8 kilómetros de hielo por el centro, la mayor superficie patinable del mundo.
Aquí hay que ser honesto con las fechas. La temporada depende por completo de que haga suficiente frío seguido, y se ha vuelto corta e imprevisible: el invierno de 2022-2023 no registró ni un solo día de patinaje, el primero así de la serie. El de 2025-2026 abrió el 31 de diciembre. Si vienes por esto, ven en febrero y consulta el parte antes de comprar el vuelo.
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03 Mayo y octubre
En el otro extremo del año hay dos ventanas cortas y muy distintas. Mayo trae 19,1 °C de máxima, el deshielo ya olvidado y la ciudad florecida; es cuando se celebra el festival de los tulipanes, que llena de flor los parques del centro y las orillas del canal.
Octubre es la otra. Con 12,6 °C de máxima y aire seco, el bosque de las dos orillas y de las colinas del norte cambia de color en cuestión de días. Es la mejor combinación del año entre clima estable, luz baja y paisaje, y además coincide con menos afluencia que el verano.

Los momentos clave de un vistazo
Aire seco, temperaturas cómodas y el bosque cambiando de color.
Días muy largos, tulipanes y la ciudad estrenando terrazas.
La mejor apuesta para patinar, aunque la temporada es incierta.
Ni nieve firme ni buen tiempo: los dos meses más deslucidos.
04 Veredicto
Ve en septiembre o en octubre si quieres el mejor equilibrio entre clima y paisaje. Es cuando la ciudad se camina bien, el canal sigue navegable hasta mediados de octubre y el bosque de las dos orillas justifica por sí solo el viaje.
Ve en febrero si tu objetivo es el hielo, asumiendo el riesgo de que la temporada sea corta o no llegue a abrirse. Y evita marzo y noviembre: son los dos meses en los que la ciudad no ofrece ni una cosa ni la otra.






