Roseau mes a mes
Los datos son los del aeropuerto de Canefield, junto a la capital, para el periodo 1982-2011: unos 1.760 mm anuales y máximas siempre entre 29,5 y 31,8 °C.
01 Una isla que fabrica lluvia
Dominica es montañosa y estrecha, y ese relieve obliga al aire húmedo del Atlántico a subir y descargar. El resultado, incluso en la costa de sotavento donde está la capital, son unos 1.760 mm anuales según los datos de Canefield para 1982-2011.
Conviene entender una cosa: esa cifra es la de la costa. El interior de la isla, con sus montañas y su bosque nuboso, recibe bastante más. Es decir, el dato de la capital es el mínimo del país, no la media de lo que encontrarás cuando salgas de ella.

02 La ventana de tres meses
La estación seca se concentra en febrero, marzo y abril: unos 62, 49 y 55 mm respectivamente. Comparado con los 254 mm de septiembre, es prácticamente otro país. Enero y diciembre quedan en medio, con unos 108 y 102 mm.
La temperatura, en cambio, apenas participa: las máximas van de 29,5 °C en enero y febrero a 31,8 °C en mayo, junio y agosto, y las mínimas se mueven entre 21,6 y 24,5 °C. Aquí nadie elige fechas por el termómetro.

03 La temporada que hay que respetar
La temporada de huracanes del Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre, con el tramo más activo entre agosto y octubre. Dominica está en el arco de las Antillas Menores, en primera línea de los sistemas que cruzan el océano.
No es teoría. En septiembre de 2017 el huracán María golpeó la isla y causó daños generalizados en viviendas e infraestructura, incluida la capital. La recuperación se ha hecho con criterios de resistencia, y esa memoria está muy presente en el país. Viajar en esos meses exige seguro, margen y atención a los avisos.
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Los momentos clave de un vistazo
Entre 49 y 62 mm al mes y senderos en buen estado.
Unos 100 mm mensuales y temporada ciclónica ya cerrada.
La lluvia sube y el 1 de junio empieza la temporada.
Casi 950 mm entre los cuatro meses y máximo riesgo ciclónico.
04 Veredicto
Ve entre febrero y abril. Es la única franja en la que el interior de la isla —que es la razón de venir a Dominica— está accesible con fiabilidad: senderos firmes, ríos con caudal manejable y menos días perdidos.
Diciembre y enero funcionan bien como alternativa, ya fuera de la temporada ciclónica. De julio a octubre el viaje es posible pero exige flexibilidad total: son los meses de más agua y de mayor riesgo, y muchas excursiones dependen del estado del terreno ese mismo día.

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