El año en Split-Dalmacia, mes a mes
Las cifras son de la estación de Split, en la colina de Marjan, serie 1991–2020: 800,6 milímetros al año en 107,9 días y unas 2.699 horas de sol. La puntuación cruza lluvia, días de lluvia, insolación y temperatura del aire.
El clima mediterráneo tiene fama de ser fácil de resumir: verano seco, invierno suave. La parte del verano seco es cierta aquí y con creces. La del invierno suave necesita matices, porque lo que define la mitad fría del año en esta costa no es el frío.
Es el agua, y llega toda de golpe en otoño.
01 Ciento veinte milímetros contra ciento cinco

La estación de Split, en la colina de Marjan, registra 119,8 milímetros en noviembre repartidos en 11,7 días. Los tres meses de verano dan 49,2 en junio, 24,6 en julio y 31,7 en agosto: 105,5 milímetros entre los tres.
Es decir, noviembre solo supera al verano completo por catorce milímetros. Y en días de lluvia la diferencia es aún más clara: 11,7 días en noviembre frente a 17,5 repartidos en tres meses de verano.
Diciembre no se queda atrás, con 98,7 milímetros en 11,9 días. Entre septiembre y diciembre caen 380,4 milímetros, el 47,5 por ciento del total anual, en cuatro meses.
Ciento diecinueve coma ocho milímetros en noviembre y ciento cinco coma cinco en junio, julio y agosto juntos.
02 Y septiembre llueve más que enero
Hay un dato que descoloca a quien viaja con la idea de que el invierno es la estación húmeda: septiembre recoge 82,3 milímetros y enero, 72,7. El primer mes del otoño es más lluvioso que el corazón del invierno.
El salto ocurre de un mes a otro. Agosto da 31,7 milímetros en 4,6 días; septiembre, 82,3 en 8,2. La lluvia se multiplica por dos y medio y los días de lluvia casi se duplican, sin transición.
La causa es el mar. El Adriático acumula calor todo el verano y en otoño sigue templado mientras el aire de arriba empieza a enfriarse. Esa diferencia alimenta tormentas convectivas, y por eso las precipitaciones de septiembre y noviembre son intensas y breves en lugar de suaves y largas.
03 Trescientas cincuenta y nueve horas de sol en julio

El contrapeso del reparto de lluvia es la insolación, y aquí las cifras son de las mejores de Europa. Split suma unas 2.699 horas de sol al año, y julio solo aporta 358,7: casi doce horas diarias.
Agosto añade 335,0 y junio 317,8. Entre mayo y agosto se acumulan 1.289,4 horas, casi la mitad del año en cuatro meses, con la humedad relativa bajando hasta el 49 por ciento en julio.
Y el desplome es igual de brusco. Diciembre se queda en 127,9 horas y enero en 139,5: poco más de cuatro horas de sol al día. La diferencia entre julio y diciembre no es de grados, es de luz.
04 El invierno, que no es frío pero sí oscuro
Las temperaturas invernales no son el problema. La máxima media de enero es de 10,7 grados y la mínima de 5,9; en diciembre, 11,8 y 7,2. Son cifras de una ciudad atlántica del norte de España, no de un sitio inhóspito.
Lo que cambia la experiencia es la combinación de humedad alta, cielo cerrado y viento. La humedad relativa llega al 65 por ciento en noviembre y al 61 en enero, frente al 49 de julio.
Y a eso se suma que la vida de esta costa está pensada para el exterior: terrazas, paseos marítimos, ferris. En invierno el sistema entero funciona a media máquina, con horarios reducidos en las islas y menos frecuencias de barco.
05 Por qué la lluvia no se nota en el paisaje

Hay una contradicción aparente que conviene resolver. Split recoge 800,6 milímetros al año, más que muchas ciudades del norte de Europa, y sin embargo el paisaje es el de un sitio seco: roca desnuda, matorral bajo y ni un arroyo a la vista.
La explicación es la caliza. En un terreno kárstico el agua no corre por la superficie: se filtra por fisuras y conductos y viaja bajo tierra. La lluvia cae y desaparece en cuestión de horas.
Por eso el efecto de los 119,8 milímetros de noviembre es muy distinto del que tendrían en otro sitio. No encharcan ni desbordan: caen, se van y dejan la roca mojada unas horas. Y por eso también el verano, con 24,6 milímetros en julio, produce una sequía real aunque el total anual no lo parezca.
06 Cómo elegir el mes
Si el viaje es de mar, de junio a septiembre. Julio y agosto dan 358,7 y 335,0 horas de sol con 5,1 y 4,6 días de lluvia, y septiembre mantiene 246,3 horas y máximas de 25,4 grados aunque la lluvia ya se haya triplicado.
Si el viaje es de ciudad, de caminata o de islas sin multitud, mayo y junio son mejores: 277,9 y 317,8 horas de sol, máximas de 23,4 y 28,1 grados y el paisaje todavía verde antes de que la sequía de julio lo agoste.
Y si solo puedes ir en la mitad fría, febrero y marzo antes que noviembre y diciembre. Febrero da 63,8 milímetros y marzo 58,4, frente a los 119,8 de noviembre, y el sol sube de 151,7 a 195,1 horas en lugar de caer.
Los cuatro tramos del año
De 24,6 a 57,8 milímetros al mes en 4,6 a 9,4 días, con 277,9 a 358,7 horas de sol y máximas de 23,4 a 31,0 grados. Julio y agosto juntos suman 56,3 milímetros: menos de la mitad de noviembre.
79,6 a 82,3 milímetros en 8,2 a 9,3 días, con 197,8 a 246,3 horas de sol y máximas de 20,5 a 25,4 grados. La lluvia se ha triplicado respecto a agosto y el mar sigue templado.
De 63,8 a 119,8 milímetros al mes en 9,4 a 11,9 días, con el sol entre 127,9 y 151,7 horas: cuatro o cinco al día. Máximas de 10,7 a 11,8 grados y la humedad en su máximo anual.
58,4 a 62,0 milímetros en 9,6 a 10,4 días, pero el sol sube de 195,1 a 221,5 horas y las máximas de 14,5 a 18,4 grados. Buen momento para andar; malo para bañarse.





