Si cruzas la llanura al norte de Erfoud verás algo que no encaja con el paisaje: hileras larguísimas de montículos de tierra, cada uno con un agujero en el centro, alineados en dirección al horizonte. Parecen obra de un animal enorme.

Son la parte visible de una infraestructura hidráulica que explica por qué hay ciudades en un sitio donde caen sesenta milímetros de lluvia al año.

01 Qué es exactamente una khettara

Galería subterránea estrecha excavada en la roca, con las paredes irregulares y un tramo iluminado que se pierde al fondo
El interior de una galería. El ancho es el mínimo para que quepa una persona agachada: cada centímetro de más es trabajo de excavación y tierra que sacar.Emilien Lebourgeois / Wikimedia Commons / Dominio público·Dominio público

Una khettara es un túnel casi horizontal excavado a mano bajo tierra. Empieza en un pozo madre abierto en la parte alta del valle, donde el agua del subsuelo está a poca profundidad, y avanza kilómetros hasta salir a la superficie mucho más abajo.

No es un pozo y no es un canal. Es las dos cosas a la vez: capta el agua como un pozo y la transporta como un canal, con la particularidad de que el transporte ocurre bajo tierra, donde ni el sol ni el viento pueden llegar a ella.

Esa es la primera razón de su existencia. Un canal abierto en esta región pierde una parte enorme de su caudal por evaporación antes de llegar a ninguna parte. Un túnel a varios metros de profundidad no pierde prácticamente nada.

Ni bomba, ni motor, ni electricidad: quinientas galerías funcionando con la única fuerza de una pendiente de milímetros.

02 Todo depende de una pendiente mínima

El sistema entero se sostiene sobre un cálculo. La galería tiene que bajar, porque el agua se mueve por gravedad, pero tiene que bajar menos que el terreno de encima: si bajase igual, no saldría nunca a la superficie.

Y tampoco puede bajar mucho. Una pendiente excesiva hace que el agua corra deprisa y erosione el suelo y las paredes del túnel, que no están revestidos. La pendiente de trabajo es de unos pocos milímetros por metro.

Mantener esa pendiente a lo largo de kilómetros, excavando desde dentro, en oscuridad y sin instrumentos de medición modernos, es la parte del oficio que no se ve. Cada pozo vertical servía también como referencia de cota: el nivel se transmitía de uno al siguiente con cuerda y plomada.

03 Por qué el desierto está lleno de hormigueros

Larga hilera de montículos cónicos de tierra clara con un agujero en el centro, alineados a través de una llanura pedregosa
Cada montículo es el escombro que salió de un pozo. La hilera marca sobre el terreno el trazado exacto de la galería que corre debajo.Bernard Gagnon / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

Los montículos alineados son la consecuencia directa del método de excavación. Como no se puede cavar kilómetros de túnel desde un solo extremo —no habría por dónde sacar la tierra ni por dónde entrase aire—, se abren pozos verticales cada pocas decenas de metros.

Cada pozo permite atacar el túnel en dos direcciones a la vez, sacar el escombro por arriba y ventilar. El escombro se amontona alrededor de la boca, y ese anillo de tierra es lo que forma el montículo, con la ventaja añadida de impedir que la arena y el agua de lluvia caigan dentro.

Los pozos siguen cumpliendo una función después de la obra: son los accesos de mantenimiento. Una galería sin limpiar se colmata, así que alguien tiene que bajar periódicamente a retirar los desprendimientos y los sedimentos. De eso depende que siga dando agua.

04 El agua se mide en tiempo, no en volumen

Zanja abierta y estrecha de obra que atraviesa un terreno de tierra clara junto a unas casas bajas y un muro de adobe
El último tramo, ya en superficie: cuando el agua sale de la galería se reparte por zanjas abiertas hacia las parcelas.R Prazeres / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Una vez fuera, el agua entra en un sistema de reparto que resuelve un problema difícil: cómo dividir un caudal continuo y modesto entre decenas de propietarios sin poder medirlo.

La solución tradicional es elegante. No se reparte el caudal, se reparte el tiempo: cada parcela tiene derecho a recibir toda el agua durante un número determinado de horas dentro de un ciclo que se repite. El turno se hereda, se vende y se alquila igual que la tierra.

Para cronometrar esos turnos antes de que existiera el reloj se usaban instrumentos sencillos, entre ellos el cuenco perforado que se hunde en un recipiente de agua en un tiempo fijo. La unidad de propiedad, aquí, es un intervalo.

05 Por qué se están secando

El sistema ha funcionado durante seis siglos y está dejando de funcionar en las últimas décadas. Hay cientos de khettaras abandonadas en los valles del Tafilalet y del Drâa, y la mayoría de las que quedan dan menos agua que antes.

Las razones se suman. La primera es física: una khettara solo funciona si el nivel freático está por encima del techo de la galería. Los pozos con bomba, que pueden extraer a cualquier profundidad y en cualquier cantidad, bajan ese nivel, y cuando cae por debajo de la galería, la galería se queda seca.

La segunda es de mano de obra. El mantenimiento exige gente dispuesta a bajar a un túnel estrecho a sacar escombro, un trabajo duro y peligroso que se ha vuelto difícil de organizar. Y la tercera es la sequía, que recarga menos el acuífero del que todo el sistema depende.

06 Dónde se ven

Lo más fácil de localizar son las hileras de montículos, y para eso no hace falta buscar: aparecen a los lados de la carretera en la llanura del Tafilalet, entre Errachidia y Erfoud, y en los alrededores de Ouarzazate y Skoura.

Existe además un ecomuseo dedicado a las khettaras en la región, donde se explica el funcionamiento del sistema y se puede ver una galería restaurada. Es la manera razonable de entender el conjunto antes de salir a buscarlo por el terreno.

Un aviso serio: no te acerques al borde de un pozo. Son agujeros de varios metros de profundidad, sin brocal en muchos casos, con el terreno de alrededor suelto y sin ninguna señalización. Mirar la hilera desde lejos cuenta la misma historia y no tiene ningún riesgo.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes escribe sobre lo que sostiene un lugar por detrás: los sistemas, los oficios y las reglas que casi nunca se ven.