Casi todos los campos de dunas del mundo están hechos de cuarzo. El cuarzo es duro, químicamente inerte y prácticamente insoluble: por eso sobrevive a millones de años de transporte y acaba siendo lo único que queda cuando todo lo demás se ha ido.

Este no. Este está hecho de un mineral que se deshace en agua, y esa sola diferencia explica por qué es blanco, por qué es el mayor del mundo en su tipo y por qué está exactamente aquí y no en otra parte.

01 No es arena: es yeso

Planta de hojas rígidas y puntiagudas con varios tallos secos levantados, creciendo sobre una duna blanca, con una sierra al fondo a la luz del atardecer
Una yuca sobre una duna de yeso, con la sierra de donde procede el material al fondo. Las plantas que sobreviven aquí crecen más deprisa que la duna que las persigue.SkepticVK / Wikimedia Commons / Dominio público·Dominio público

El yeso es sulfato de calcio, y se formó aquí durante el Pérmico, cuando mares someros cubrían esta zona y dejaron en el fondo capas de evaporitas. Después la tectónica levantó ese lecho marino, que hoy forma parte de las sierras de San Andrés y Sacramento.

Hasta ahí, nada extraordinario: hay yeso en muchas cordilleras del mundo. Lo raro es lo que pasa después, porque el yeso tiene una propiedad que lo descalifica como material de duna: se disuelve.

En un sistema normal, la lluvia lo arranca de la sierra, lo lleva disuelto en el agua de los arroyos, esa agua llega a un río, el río al mar, y el yeso termina en el océano. Nunca llega a ser arena.

En cualquier cuenca con salida al mar, esta arena no existiría: estaría disuelta en el océano.

02 Por eso hace falta una cuenca sin salida

Vista aérea de una mancha blanca alargada en el fondo de un valle amplio, rodeada de terreno pardo y sierras a los lados
El campo de dunas visto desde el aire: una mancha blanca encerrada entre sierras. Lo que se ve es el fondo de un recipiente del que el agua no puede salir.Eric Polk / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

La cuenca del Tularosa es un graben, una fosa tectónica hundida entre dos bloques levantados, y pertenece al sistema del rift del Río Grande. Ocupa unos 16.800 kilómetros cuadrados, con unos 240 kilómetros de norte a sur y hasta 100 de este a oeste.

Y es endorreica: de ella no sale agua. Está cerrada por el norte por una meseta y por el sur por una llanura alta. El agua que entra, de la lluvia y del deshielo de las sierras, solo tiene dos salidas posibles: filtrarse o evaporarse.

Esa es la condición que hace posible todo lo demás. El yeso entra disuelto y no puede irse. Cada ciclo de lluvia y evaporación deja un poco más de mineral en el fondo, y el proceso lleva funcionando desde que el clima se secó, hace unos doce mil años.

03 La fábrica está en el rincón suroeste

Hace unos doce mil años la cuenca tenía lagos, arroyos y praderas. El mayor de esos lagos, el Otero, cubría unos 4.100 kilómetros cuadrados del fondo del valle.

Al secarse dejó una llanura enorme de cristales de selenita, que es la forma cristalina del yeso, y que hoy se llama Alkali Flat. Y dejó también un heredero activo: el lago Lucero, un lecho seco en uno de los puntos más bajos de la cuenca.

Ahí sigue funcionando la fábrica. La lluvia, el deshielo y el ascenso de agua subterránea profunda llenan periódicamente el lago Lucero con agua cargada de yeso disuelto. Cuando esa lámina se evapora, precipita cristales de selenita sobre el suelo.

Y entonces entra el viento, que rompe los cristales, los muele contra el suelo y los transporta hacia el nordeste. Ese es el mecanismo completo, y sigue en marcha ahora mismo.

04 Cómo se reparte el campo de dunas

Dunas blancas de superficie ondulada extendiéndose hasta el pie de una sierra azulada, con matas dispersas en los pasillos entre ellas
El campo de dunas hacia el oeste, con la sierra de San Andrés al fondo. Las matas del primer plano marcan dónde el agua subterránea está a poca profundidad.NPS / Wikimedia Commons / Dominio público·Dominio público

Ese transporte desde el suroeste explica la estructura interna del campo, que está ordenada como si alguien lo hubiera clasificado. En el margen suroeste hay dunas en domo; en el centro, transversales y barjanes; en los bordes norte, sur y nordeste, parabólicas.

Y hay un gradiente medible de oeste a este. En el oeste las dunas superan los quince metros, tienen poca vegetación y se mueven deprisa, con granos grandes y de formas variadas. En el este son pequeñas, muy vegetadas, lentas, y los granos son pequeños y redondos.

El agua subterránea sigue el mismo patrón: está a un metro y medio de la superficie en el extremo oriental y a apenas treinta o sesenta centímetros en el occidental, donde además es más antigua y más salada. Y hay un detalle que sorprende: el campo de dunas está más fresco y más húmedo que el suelo desértico de alrededor.

05 Cuarenta y cinco especies que no existen en ningún otro sitio

Un sustrato alcalino, pobre en nutrientes, muy salado y en movimiento es un sitio difícil para vivir, y por eso lo que vive aquí no vive en ningún otro lado. Al menos 45 especies son endémicas del parque.

Cuarenta de ellas son polillas. Las otras cinco incluyen un ratón de abazones, una rata cambalachera, una lagartija sorda decolorada y dos grillos de cueva. Y en casi todas se repite el mismo rasgo: son más claras que sus parientes de fuera del campo de dunas.

La explicación es directa: sobre un suelo blanco, un animal claro se ve menos y lo cazan menos, de modo que vive más y deja más descendencia. El campo de dunas lleva doce mil años funcionando como un filtro de color.

Las plantas resuelven otro problema, el del enterramiento. Algunas crecen lo bastante deprisa para no quedar sepultadas por la duna que avanza; otras forman un pedestal endurecido alrededor de las raíces que las sujeta cuando la arena se va.

06 Qué mirar cuando estés allí

Lo primero, el propio grano. Coge un puñado y míralo a contraluz: el yeso es translúcido y brillante, no mate como el cuarzo. Y no quema: la arena blanca refleja tanta radiación que se puede caminar descalzo sobre ella a mediodía en verano.

Lo segundo, la dirección. Si entras por el este y avanzas hacia el oeste, verás el gradiente completo: de dunas bajas y verdes a dunas altas y desnudas. Estarás recorriendo el sistema desde su final hasta su fábrica.

Y lo tercero, una precaución práctica: el parque está rodeado por un campo de pruebas y cierra al público durante algunas operaciones, normalmente por unas horas y con aviso previo. Conviene comprobar el estado de apertura el mismo día antes de conducir hasta allí.

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Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes escribe sobre lo que sostiene un lugar por detrás: los sistemas, los oficios y las reglas que casi nunca se ven.